DEPORTES COMIENZA LA COPA CONFEDERACIONES

Mas que un logro, una maldición

Este torneo esta considerado la antesala del mundial, pero arrastra un maleficio: el que lo gana, despues no puede salir campeón del mundo.

El último campeón. Brasil goleó 3-0 a España y se quedó con la edición 2013. Al año siguiente pasó un papelón en el Mundial.
El último campeón. Brasil goleó 3-0 a España y se quedó con la edición 2013. Al año siguiente pasó un papelón en el Mundial. Foto:cedoc

Conocer las sedes, los estadios, el clima, la logística... Jugar la Copa Confederaciones debería suponer para sus participantes una gran ventaja de cara al Mundial del año siguiente. Sin embargo, la historia parece empeñada en demostrar lo contrario. Desde su creación en la década de 1990, nunca un equipo que haya ganado la Copa Confederaciones pudo repetir luego el título en la Copa del Mundo.

En la última final jugada en 2013, Brasil venció con autoridad a España por 3-0 para celebrar el título y calmar los ánimos en un Río de Janeiro que hervía por las protestas. Sin embargo, lo que ocurrió al año siguiente es historia conocida: la catástrofe ante Alemania en semifinales y el imborrable 7-1 del Mineirão. Los brasileños también celebraron la conquista del torneo de naciones en 2005 y 2009, pero un año después fueron eliminados en cuartos de final tanto en Alemania como en Sudáfrica.

En 2001, Francia venció 1-0 a Japón en la final de Yokohama con un gol de Patrick Vieira. Vigente campeón mundial por entonces, el equipo bleu llegaba lanzado al Mundial de Corea del Sur y Japón. Pero su participación en la cita mundialista fue una decepción y se despidió en la primera ronda sin ninguna victoria.

Es cierto que el torneo cambió repetidamente su formato y no siempre se jugó en el país que al año siguiente sería el anfitrión. Pero, en cualquier caso, la maldición se mantuvo.

Brasil fue campeón en 1997 en Arabia Saudita, que fue la sede de las primeras tres ediciones. Sin embargo, aquel 6-0 sobre Australia con tres goles de Ronaldo y tres de Romario en la final no se repitió en 1998 en el Stade de France, sino todo lo contrario. Ronaldo sufrió supuestamente unas convulsiones antes de la final y Brasil cedió su corona a Francia.

Y en 1992, cuando todavía se denominaba Copa Rey Fahd, lo vivió en carne propia Argentina. El equipo de Alfio Basile derrotó 3-1 a Arabia Saudita y logró un título que se encadenó con las dos Copa América ganadas en 1991 y 1993 y el subcampeonato mundial de 1990. Pero poco después llegaron las turbulencias: primero la clasificación angustiosa al Mundial en un repechaje con Australia, y luego la eliminación en Estados Unidos tras el golpe que significó el doping de Diego Maradona.

“No creo que haya una maldición”, dijo recientemente el brasileño Cafú. “Ahora se va a quebrar eso. El que gane esta Copa creo que puede ganar el Mundial”, analizó el histórico lateral, que fue campeón del torneo en 1997 y al año siguiente no pudo alzar la copa en Francia.


Un arranque con ‘outsiders’

Las selecciones de Rusia y Nueva Zelanda darán inicio hoy a la Copa Confederaciones en un duelo de outsiders que pondrá a prueba las ambiciones del conjunto anfitrión. Bajo la mirada de su público, incluido el presidente Vladimir Putin, el combinado ruso intentará comenzar con buen pie un torneo que espera usar como plataforma de despegue de cara al Mundial que organizará en 2018. Este encuentro será vital para los dos equipos, ya que luego deberán enfrentarse a Portugal y México, los favoritos a avanzar a semifinales por el Grupo A.

El partido se jugará en un campo de juego que despierta muchas dudas por el estado del césped del moderno estadio ubicado en la isla Krestovski. Las dos selecciones, de hecho, debieron cancelar sus entrenamientos de ayer en el estadio Krestovski. Dicho estadio fue inaugurado este año y será una de las sedes del Mundial 2018.



Tomas Rudich (dpa)