DEPORTES CRISIS EN LA AFA

Mientras los grandes discuten, los chicos juegan

Los clubes menores y los del ascenso exigen que Pérez convoque a elecciones. Lo tratan de dictador. El cambio del estatuto y una discusión que casi termina a las piñas.

EN EL CENTRO DEL DEBATE. Armando Pérez, presidente del Comité de Regularización de la AFA, está rodeado: Lewin, Chiqui Tapia, Russo y Ferreiro son los líderes del grupo que reclama su salida. Tinelli acompaña el pedido.
EN EL CENTRO DEL DEBATE. Armando Pérez, presidente del Comité de Regularización de la AFA, está rodeado: Lewin, Chiqui Tapia, Russo y Ferreiro son los líderes del grupo que reclama su salida. Tinelli acompaña el pedido. Foto:cedoc
La rebelión, como casi todas las rebeliones, empezó por abajo, en el mismo momento en que Armando Pérez iniciaba su camino como presidente de la comisión normalizadora, ahora llamada comité de regularización (en esta AFA en crisis, nadie tiene en claro ni hasta lo más esencial: el nombre de las cosas). Fue a fines de julio. Pérez había asumido unos días antes y ahí, en una de sus primeras reuniones en Viamonte 1366, se encontró con su primera turbulencia.
     
—Vos sos un interventor de facto, no te votó nadie –le dijo Daniel Ferreiro, vicepresidente de Chicago y el representante de la Primera B Nacional.
—Vos tenés que hablar menos en los medios –le respondió Pérez.
—¡Ah!, aparte de presidente de facto también sos dictador.  
La discusión subió tanto de tono que el secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados, Sergio Marchi, que veía cómo la pelea retórica amenazaba con convertirse en una pelea física, se paró y debió frenarlos.
En aquel instante aún no lo sabía, pero Marchi se dio cuenta después que había estado en el medio de los dos vértices que esta semana, a tres meses de aquella situación, chocaron de frente: Pérez y los clubes chicos, que salieron a pedir públicamente lo que Ferreiro le había reprochado en privado: elecciones.

Los modos. Casi como un goteo incesante, los presidentes de los clubes declararon en estos días que la situación –económica e institucional– del fútbol argentino no da para más. El que tiró la primera piedra (al menos en los medios) fue el titular de Temperley, Hernán Lewin. “Se van a fundir todos los clubes. Sentís que te están tomando de tarado”, comentó. Hablaba, puntualmente, por los ingresos de televisión, que tardan en cobrarse y que todos los meses disminuyen (en éste, por ejemplo, debían cobrar tres millones pero cobrarán dos).
“Pérez no estaba en condiciones de aceptar. En este tipo de cargos hay que generar aliados y consensos. Y él no trabaja: es un inepto a tiempo completo”, le dice Ferreiro a este diario. Ferreiro sigue enojado con Pérez como en el primer día. Y argumenta su enojo en que su club, Nueva Chicago, cobró, en lo que va del año, sólo cinco meses la cuota por los derechos de televisación.   

El presidente de Lanús, Nicolás Russo, cuestiona a Pérez, pero se centra más en sus modos. “Parece un gobierno militar. Se encerró. No le dio pelota a ninguno. No nos hizo participar de las decisiones ni de nada”, le cuenta a PERFIL.
El trato de Pérez, la poca participación que le dio a los otros integrantes de la comisión normalizadora –especialmente a Pablo Toviggino, ubicado allí para contener a los clubes del interior y de las categorías menores– y las sumas y restas con el dinero del Fútbol para Todos en este segundo semestre son las principales causas de este final de ciclo que reclaman los clubes.

El golpe de nocaut se formalizó el miércoles, cuando el Tribunal de Disciplina de la AFA falló a favor de una denuncia presentada por Ascenso Unido. El documento, firmado por su titular, Fernando Mitjans, cuestiona los procedimientos del comité de regularización, y exige que se avance en la reforma del estatuto y la convocatoria a elecciones. Pérez entendió el mensaje rápido: al otro día salió a decir que en noviembre se haría la modificación estatutaria y luego llamaría a nuevos comicios, que serían en diciembre. Un año después del 38 a 38 en Ezeiza. A los chicos y a los grandes, ahora, los une el espanto. Y el espanto, para todos, tiene la cara del presidente de Belgrano. El mejor ejemplo de eso lo dan Marcelo Tinelli y Chiqui Tapia, que siempre estuvieron enfrentados, pero hoy caminan en la misma vereda. Daniel Angelici representa otra novedad: la tensión moderada que siempre mantuvo con Pérez se recrudeció al punto de que varios presidentes de clubes chicos y Ascenso Unido lo ubican de su lado. Aunque enseguida aclaran que todo puede cambiar con la reforma del estatuto,  que será en noviembre y tiene que ser aprobada por sesenta de los 75 asambleístas. Ahí, aseguran, darán la próxima batalla.


Marín le pidio cambiar la táctica

A Armando Pérez, casi todos los clubes –de Primera y del Ascenso– le soltaron la mano. Lo sostienen, principalmente, la FIFA y un Gobierno que, de a poco, va retirándole el apoyo. Como prueba de esto, el titular de Fútbol para Todos, Fernando Marín, le reconoció a este diario que le pidió expresamente que cambie su manera de informar. “Le pedí que tenga mayor fluidez en la comunicación. Que procure realizar conferencias de prensa, así los mensajes no quedaban al albedrío de cada medio y no se tergiversa la información”, contó Marín.

Esta semana, en un sincericidio, Pérez se refirió al presidente Mauricio Macri como “su jefe”, lo que les dio letra a muchos dirigentes para alegar que la AFA está intervenida por el Gobierno, algo que los estatutos de la FIFA prohíben. Había trascendido que Macri estaba molesto por el descontrol en el que sigue la AFA, y por las constantes quejas de los presidentes de los clubes.

Pérez sabe que su estadía en Viamonte 1366 terminará en pocas semanas. Sin embargo, desafió al Gobierno al decir que sólo renunciaría por pedido de la FIFA. “No me voy a ir de AFA porque me llame Macri. La AFA no le importa a nadie y a mí sí”, aseguró.