DEPORTES RELACIONES POR CONVENIENCIA

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Algunos presidentes no tienen contacto estrecho con las asociaciones de fútbol de sus países, pero la mayoría prefiere sostener una relación fluida.

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Foto:Cedoc

La Asociación del Fútbol Argentino atraviesa un momento de incertidumbre y no encontró el rumbo desde la muerte de Julio Grondona, si es que con él lo tuvo alguna vez. En medio de la constante pelea por la sucesión, lo que se mantuvo más firme fue el buen vínculo de la AFA con el gobierno nacional, unión que Grondona supo conservar durante sus 35 años de mandato.
En los países de la Conmebol que participan de la Copa América se dan distintas situaciones respecto de la relación entre las asociaciones de fútbol y los gobiernos, pero la mayoría de los funcionarios de los países sudamericanos intentan tener buenos lazos con quienes dirigen el fútbol de sus países.

Pulgar para arriba. En Chile, anfitrión de la Copa, el vínculo entre la presidenta Michelle Bachelet y la administración de Sergio Jadue, presidente de la ANFP (Asociación Nacional de Fútbol Profesional), es de total cooperación. “Aunque no existe aquella cercanía que hubo entre Bachelet y el anterior presidente de la ANFP, Harold Mayne-Nicholls, en la época de Bielsa”, explica Diego Bastarrica, director del portal Ferplei.
En Colombia, el nexo también es muy cordial. Incluso el propio jefe de Estado colombiano, Juan Manuel Santos, apoyó la llegada de un director técnico extranjero a la selección colombiana: el argentino José Pekerman.
Algo similar sucede en Ecuador, donde la relación entre la federación de fútbol y el gobierno nacional también es fluida. El presidente Rafael Correa suele destacar la gestión de Luis Chiriboga, el presidente de la FEF (Federación Ecuatoriana de Fútbol).

Pulgar para abajo. Donde no hay una buena relación entre el gobierno nacional y la federación de fútbol es en Perú. El año pasado, Manuel Burga dejó el cargo en la Federación Peruana de Fútbol (FPF) y descomprimió una situación tensa: no estaban conformes con los resultados de la selección.
Uno de los países donde más cambió la situación en los últimos años es Venezuela. “El gobierno de Maduro no le ha brindado mayor aporte al fútbol. Con Chávez la Vinotinto vivió su gran cambio deportivo, pero se está cayendo a pedazos”, explica el periodista venezolano Erasmo Provenza.

El caso boliviano también es particular: el gobierno de Evo Morales tiene una relación fría con la Federación Boliviana de Fútbol porque no aprueba la gestión de su presidente, Carlos Chávez Landívar. “Muchas veces se rumoreó acerca de una intervención estatal”, comenta Fernando Nürnberg, director del diario Facetas Deportivas.
La situación entre la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) y el gobierno nacional deja en evidencia el poder y la proyección política de los dirigentes del fútbol. El presidente de la Nación, Horacio Cartes, fue presidente de la APF. “La asociación sigue manejada por gente de Cartes, por lo que existe una gran comunión con el Ejecutivo”, afirma Ariel Ramírez, editor de deportes del diario local La última hora.

Goles secuestrados. Para poder entender el caso uruguayo es necesario tener en cuenta un nombre: Paco Casal, propietario de Tenfield, empresa dueña de los derechos televisivos del fútbol uruguayo. La Asociación de Fútbol Uruguayo (AUF) tiene dependencia económica de Casal. En 2009, Sebastián Bauzá asumió la presidencia de la AUF y quiso distanciarse de Casal. A pesar del buen vínculo con José “Pepe” Mujica, en 2014 Bauzá debió renunciar.
La situación en Brasil es similar: durante los 23 años que Ricardo Teixeira fue presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), el poder del fútbol lo tuvo la cadena televisiva Rede Globo. Tras la salida de Teixeira en 2012, acusado por corrupción, la CBF fue presidida por José María Marín y Marco Polo del Nero. Ninguno tiene vínculo con la presidenta Dilma Rousseff.



Federico Frau Barros