DEPORTES 4-1 EN EL BAJO FLORES

Racing pegó cuatro veces y noqueó a San Lorenzo

Zuculini (por dos), De Paul y Vietto marcaron para el equipo de Zubeldía, que sueña con pelear el título.

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Racing es un equipo camaleónico: ya agresivo, ya cauteloso. Pero le resultó ayer esa, por escribirlo así, adaptabilidad: salió a lastimar a San Lorenzo en el primer tiempo, y lo consiguió, y se reacomodó para salir de contra en el segundo, y también lo consiguió. En un clásico devaluado entre dos equipos que naufragaban en la mitad de la tabla de posiciones, Racing destrozó 4-1 a San Lorenzo, con dos goles de Bruno Zuculini, uno de Rodrigo de Paul y otro de Luciano Vietto.

En el Mundial ’86, Diego Maradona recorrió cincuenta metros y esquivó a seis futbolistas de Inglaterra para marcar el 2-0. Héctor Villalba recorrió ayer ochenta metros y debió sortear a apenas un futbolista de Racing para el 1-0. Así de mal defendió (y es un decir) Racing en ese contraataque a los seis minutos. Pero el equipo que dirige Luis Zubeldía no se vino abajo. Muy por el contrario: anuló al eje Mercier-Kalinski, bloqueó a Julio Buffarini (que no por nada salió en el segundo tiempo), detectó un hueco gigantesco por la derecha para que Diego Villar hiciera lo que se le antojara (Ignacio Piatti arrancó allí pero, frustrado, se movió hacia el medio), y Vietto bajaba a recibir la pelota y atraía así a un defensor para que los mediocampistas de Racing llegaran por sorpresa, solos. El empate del equipo que entrena Zubeldía es una síntesis: centro de Villar, gol de Zuculini, que llegó sin marca.

A partir de allí –iban apenas diez minutos– Racing controló –menos paciente que vertical– el partido: se jugaba por donde quería Mauro Camoranesi. Y San Lorenzo, que también iba a la carga por abajo, llegaba hasta tres cuartos de cancha y ya. Rara vez aprovechó la hectárea que había a espaldas de Mario Bolatti. Lo escrito: ni Mercier ni Kalinski se hicieron escala obligada, necesaria, y Piatti se estrellaba de cabeza contra la defensa de Racing. Así y todo, San Lorenzo llegó una vez. Pero apareció Sebastián Saja: remate de media distancia de Kalinski, atajada de Saja, remate de Franco Jara, atajada desde el piso de Saja. En cambio, Racing no falló, y Zuculini, tras un tiro de esquina, anotó el 2-1.

Ya en el segundo tiempo, los papeles se invirtieron. Racing retrocedió, apretó las líneas y dejó a Vietto solo contra el mundo. Pero Racing tampoco come vidrio: nunca dejó jugar a Mercier y a Kalinski. Recuperaba la pelota y ponía quinta. Y así llegó el 3-1: recuperación, asistencia clase A de Camoranesi, definición arriba de De Paul. El partido, sin embargo, no estaba terminado: San Lorenzo no descontó porque Saja es un arquero de la hostia, que le atajó un remate fortísimo a Villalba. Ya desesperado, San Lorenzo embistió pero, lógico, se desprotegió, y lo pagó: Racing revoleó la pelota tras un tiro de esquina en contra y Vietto se la llevó, dejó a Mercier por el piso y definió para el 4-1.

Así ganó el equipo camaleónico que dirige Zubeldía.



Federico Bassahun