DEPORTES EN NUÑEZ, 3-0


River, a media máquina

Ante un Velez con la moral baja y un expulsado, fue un tramite. polemico arbitraje.

Esta fino. Driussi es el sorpresivo goleador del torneo, con cinco tantos. Volvió a marcar de a dos.
Esta fino. Driussi es el sorpresivo goleador del torneo, con cinco tantos. Volvió a marcar de a dos. Foto:FotoBaires
Era el escenario, y el rival ideal, para mejorar una imagen que en los últimos dos partidos había dejado bastante que desear: dos empates con sabor a derrota: ante San Martín de San Juan y frente a Defensa y Justicia. Y River no lo desaprovechó. Mejor dicho, se aprovechó, de un Vélez que parece no tener rumbo y se fue del Monumental con una derrota contundente y con más interrogantes que nunca. Los de Gallardo son escolta de Estudiantes y se reencontraron con la victoria en una noche que fue perfecta.

Los guiños del destino que River se encontrara con su mejor versión con la camiseta negra en homenaje a la corbata de Ángel Labruna. Un Labruna que se hubiese ido feliz desde que el árbitro Fernando Rapallini –de flojo partido- hizo sonar su silbato. El partido también le hizo un guiño. O mejor dicho, su rival. Porque a los ocho minutos Blas Cáceres se hizo expulsar por una reacción innecesaria ante un Andrés D’Alessandro que colaboró en demasía para que el paraguayo viera la roja y deje a su equipo con diez. Si Vélez llegaba al Monumental con poca fe, eso hizo que todo se volviera una utopía. Ya no hubo partido. Ni con el 0-0.

Y River tuvo una gran virtud. No perdonó. Y a los 15 minutos el goleador del torneo, Sebastián Driussi, dejó en claro que atraviesa su mejor momento desde que juega en Primera y puso el primer festejo de la tarde. El partido tenía un dueño de la fiesta y un partenaire. Eso no se modificó en ningún momento. Menos cuando Rapallini cobró (bien) el penal de Nasutti a Driussi y Alario lo convirtió, no sin antes que el línea anule una ejecución previa atajada por adelantamiento de Aguerre. No se cobra nunca, pero el 1 de Vélez estaba adelantado.

El complemento estuvo para que River se floree. Los ‘ole, ole’ bajaban desde los cuatro costados y los de Gallardo manejaban a voluntad a un rival entregado. Otro gol de Driussi liquidó una historia que nunca fue historia. River fue demasiado para un Vélez que se autoflageló desde el minuto ocho.
Mucha diferencia. Antes, durante y después. River volvió a quedar segundo en la tabla y amenaza a Estudiantes.