DEPORTES SAN LORENZO FESTEJO EN SU ESTADIO

Un abrazo de despedida

Goleó a Estudiantes y su gente le regaló una ovación a los futbolistas, que ya no volverán a jugar en el nuevo gasómetro antes de viajar a Marruecos a disputar el mundial de clubes.

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Foto:Telam

San Lorenzo no jugó contra Estudiantes. O sí. Pero el equipo de Pellegrino fue un simulador, la excusa del Ciclón para anticiparse al Mundial de Clubes. San Lorenzo ayer jugó una semifinal, no un partido famélico de puntos y carente de objetivos.

Verón corrió por Marrakech y Ortigoza aseguró cada pase como lo haría ante el Real Madrid, si se diera una final contra el gran candidato.

Los hinchas también fueron a ver ese partido y no al equipo que hasta ayer apenas juntaba 20 puntos. Y cantaron. Y cantaron más cuando el diluvio se precipitó para acompañar la goleada 4 a 0 del equipo de Bauza. Era la despedida de local, la última vez de San Lorenzo en su cancha antes de viajar a Marruecos. Ahí, donde jugará un Mundial. Uno que empezó a jugar ayer.

Infalible. El juez de línea devino asistente. Su figura ganó protagonismo para ayudar al árbitro. Sin embargo, Ariel Scime –el hijo de Miguel, titular de la Dirección de Formación Arbitral– fue la antítesis de lo que se espera de un asistente. En una cancha todavía seca, le tiró un salvavidas de plomo a Pompei, que había acertado en su decisión. Kalinski fue derribado fuera del área por Desábato, pero Scime lo (mal) corrigió a Pompei.

Otorgarle un penal a San Lorenzo es ponerle a Ortigoza un revólver de aire comprimido a dos centímetros de una latita: imposible que erre el tiro. El volante marcó ése y otro más, luego de un penal bien sancionado. Su cuenta de goles en este campeonato llegó a seis; todos por la misma vía.  

Medir fuerzas. En la semana en que Huracán ganó la Copa Argentina, San Lorenzo salió a marcar su jerarquía, en los días previos a comer su postre por ganar la Libertadores. De entrada, Cauteruccio tuvo un mano a mano, que ganó dos veces el arquero Silva. El Pincha respondió con Cerutti, su jugador más desequilibrante. Hasta que el delantero se perdió de a poco en la intrascendencia, como su equipo.

San Lorenzo no quiso ahorrarse los últimos pesos antes de viajar. Y gastó lo que tenía con dos remates de Matos y Buffarini. Dos goles con recorrido, aunque no tanto como los 9.750 kilómetros que tendrá que hacer para llegar a Marruecos.

Eso sí, ayer el Bajo Flores y Marrakech quedaban en el mismo lugar.



Marcelo Rodríguez