DEPORTES SIN TRIUNFOS EN EL CIRCUITO ATP

Un año al borde del match point

El tenis argentino cerro su peor temporada en 18 años. Etapa crucial.

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La banda de sonido del fin de ciclo que tanto sonó este diciembre bien se podría aplicar al tenis. La derrota de Leonardo Mayer en el Masters 1000 de París ante Richard Gasquet en noviembre marcó el cierre de una temporada histórica. Y no por los méritos. Este 2015 fue el peor año en mucho tiempo. Porque, si bien el equipo nacional alcanzó las semifinales de la Copa Davis, a nivel individual los tenistas argentinos no ganaron ningún título en el circuito ATP. Algo que no ocurría desde 1997.
Aquella camada que entregó cuatro top ten y campeones de Grand Slams y Masters ya parece ser parte del pasado. Durante este año que termina solo dos tenistas llegaron a disputar finales: Juan Mónaco perdió en Buenos Aires con Rafael Nadal, y Mayer cayó en Niza frente al austríaco Dominic Thiem. La lesión en la muñeca izquierda de Juan Martín del Potro que lo mantuvo marginado casi toda la temporada fue otra de las causas de este ciclo gris.

Desde que Guillermo Vilas ganó el primero de sus 62 títulos en 1973, el tenis argentino sólo estuvo tres temporadas sin ganadores en el circuito ATP. Los años sin copas levantadas habían sido 1984 y 1997. Ahora se sumó 2015. El último festejo fue en Hamburgo, donde Mayer le ganó la final a David Ferrer. El tenista correntino logró su primer título ATP y el último para la Argentina. Fue en julio de 2014. Pasaron 17 meses.
La racha de 18 años de triunfos entre 1997 y 2015 se sostuvo a partir de la aparición de la llamada Legión. Los triunfos de Mariano Puerta en Palermo y Mariano Zabaleta en Bogotá dieron comienzo al ciclo en pleno 1998. Con altibajos, por supuesto: en 1999, por ejemplo, se obtuvo un solo título (Franco Squillari), mientras que en 2004 y 2005 los tenistas argentinos lograron nueve en cada temporada. Las cifras son notables: en 18 años el tenis argentino consiguió 86 títulos, lo que da un promedio de casi cinco torneos por año.
Este 2015 fue un punto de inflexión. Queda por ver si, como en aquel 1997, este pozo funciona como un trampolín para que se acumulen triunfos en cadena. En ese sentido, este 2016 que recién arranca será un año clave para el tenis argentino. El desafío de recuperar títulos y prestigio está planteado.



R.P.