DEPORTES ESTALLO EL CILINDRO

Volvio Bou, volvio Racing

Con dos goles del delantero, le gano a Newell’s en avellaneda. La academia, que venIa de una derrota, se mantiene en la pelea.

Destape. Así festeja un goleador. Hasta ayer había convertido sólo uno. Doblete y triunfo.
Destape. Así festeja un goleador. Hasta ayer había convertido sólo uno. Doblete y triunfo. Foto:Fotobaires
A este Racing intermitente, lo mejor que podía pasarle era ganarle a Newell’s en su estadio: primero, porque necesitaba dar una muestra de carácter luego de la derrota en el último minuto frente a Estudiantes, en la fecha pasada; segundo, porque necesitaba consolidar su buen desempeño en Avellaneda (donde sacó 11 puntos de 15); y tercero, porque con este triunfo logró descontarle puntos al líder, que había empatado con River un rato antes, y por supuesto a Newell’s, el escolta al que le sacó el invicto en el torneo.
El valor agregado, el plus del partido, resultó la vuelta de Gustavo Bou como el delantero que supo ser en el campeonato del 2014, cuando Racing salió campeón. La Pantera marcó los dos goles con su sello distintivo: buenos remates, mejores definiciones y esa sensación latente de que en cualquier momento puede fabricar, él solo, una jugada de peligro casi de la nada.

Hay que decirlo también: el triunfo fue triunfo, entre otras cosas, por los errores arbitrales que perjudicaron a Newell’s. Porque en el primer gol Bou estaba adelantado por poquísimo, y porque en el segundo tiempo, el mismo línea le anuló el empate a Fornica, que estaba en la misma línea. El margen de error, que fue de centímetros, esta vez benefició al equipo de Ricardo Zielinski, que todavía no logra una identidad, pero ayer consolidó al menos a su dupla de ataque. A la efectividad de Bou se le sumó un buen partido de Lisandro López, quien complicó en todo momento a la defensa rosarina y se fue ovacionado por todo el Cilindro.

Newell’s ofreció lo que viene ofreciendo en todo este torneo: solidez defensiva y prolijidad en el trato de la pelota. Como mosaico de ese concepto estuvo su gol, el empate parcial, que resultó una perla. Un gol para enmarcar en un cuadrito y enseñarles a los chicos por qué el fútbol es un juego colectivo: Quignon le dio un pase entre líneas a Advíncula, que había iniciado la jugada y subió como un rayo para tirarle un centro a Fornica, que sólo tuvo que tocar al gol. Fue un golazo que, en el análisis global, sirvió de poco: porque con armas distintas, más individuales que grupales, Racing encontró en Bou la manera de festejar los tres puntos que lo devuelven a la pelea por el campeonato.

R.P.