DOMINGO REPORTAJE A KEVIN K. SULLIVAN

“Empieza a cambiar el clima para las inversiones”

A cargo de la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, habló con PERFIL. Celebró el acuerdo con el Club de París y reveló las expectativas sobre el fallo de la Corte norteamericana por los fondos buitre, que para la Argentina sería importante resolver el tema y que haya una negociacion. Las señales de Vaca Muerta.

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Foto:Marcelo Aballay

Kevin Sullivan es el embajador interino de los Estados Unidos en Buenos Aires. Es la primera vez que concede una entrevista a un medio argentino, desde su llegada al país en 2013.

—Usted ya estuvo estuvo designado en la Argentina anteriormente, ¿qué diferencias ve del país que dejó en el 2000 con el actual?
—Mucha gente puede pensar que ha cambiado todo desde entonces. Pero, yo encuentro que en muchas cosas el país sigue siendo el mismo: que tiene la misma pasión por el fútbol, la misma pasión por la familia. Veo la misma gente cálida, genial, que conocí cuando estuve anteriormente. Puede ser que hay un gobierno de otro color, en cierto sentido, pero tantas cosas son iguales que yo me siento muy en casa. Argentina siempre ha sido un país que tiene mucho perfil. En Estados Unidos hay gran interés en lo que pasa acá. Es un país con muchos recursos, grandes dotes naturales y con gente muy capacitada.

—¿Qué análisis hace Estados Unidos sobre la situación argentina?
—Algunas de las estadísticas señalan que hay una baja de actividades últimamente, pero nosotros, en Estados Unidos, también hemos conocido ciclos económicos muy difíciles en los últimos años y normalmente son transitorios, y para nosotros lo más importante es trabajar hacia un mayor crecimiento, más inclusivo a mediano plazo. En ese sentido, creo que por más que estemos pasando un momento un poco difícil, algunas de las cosas que han sucedido me producen optimismo. Por ejemplo, haber resuelto los casos en el Ciadi, tener una resolución en la situación de Repsol YPF y ahora, últimamente, una negociación exitosa por el Club de París. Empieza a cambiar el clima para las inversiones. Mucha gente del sector privado me comenta que están recibiendo cada vez más llamadas telefónicas. Parece que la situación está cambiando para bien. Y, por eso, yo creo que si seguimos trabajando en el mismo sentido que venimos haciéndolo en este último año y con el gobierno argentino, por supuesto, tomando el liderazgo, las perspectivas para mediano plazo son bastante buenas.

—Es importante escucharlo decir esto porque aquí estamos un poco preocupados. ¿Cómo ve Estados Unidos las posibilidades de Vaca Muerta?
—Tuvimos una muy buena oportunidad en los últimos días de contar con la visita de Daniel Poneman, el secretario adjunto de nuestro Departamento de Energía. Tuvo la posibilidad de viajar a Vaca Muerta y entrevistarse con los más altos niveles del Gobierno. Tomó contacto también con el sector privado y con algunos líderes de la oposición. Tuvo una mirada bastante completa de lo que es Argentina en ese sentido, tanto en lo que se refiere a los recursos, en Neuquén, como al panorama político. Su conclusión fue que le parece un recurso de primera clase, mundial, muy importante para la seguridad energética, seguramente, de Argentina pero también de la región. Y que hay una gran oportunidad de desarrollarlo de una manera sustentable, transparente, para que los beneficios fluyan a todos los argentinos. En Estados Unidos, por suerte, en los últimos años hemos experimentado una especie de boom energético con el mismo tipo de recursos; está cambiando totalmente nuestra economía en niveles de competitividad, en los costos de la energía. Y, dadas las semejanzas, entre los recursos de Estados Unidos y el recurso que acá se encuentra, se sientan las bases para una cooperación muy profunda.

—No es ningún secreto que estamos necesitados de inversiones, esto es así. Pero, por ejemplo, ¿cómo ve Estados Unidos la negociación con los fondos buitre?
—Según lo que tengo entendido, todo el mundo está esperando el fallo de la Corte en Estados Unidos para ver en qué sentido va y cuál sería el próximo paso para resolver este tema. La postura nuestra desde el Poder Ejecutivo, en el gobierno norteamericano, ha sido siempre, que es importante que Argentina logre resolver este tema y normalizar las relaciones con todos los acreedores. Por suerte, Argentina ya resolvió la situación de muchos de los acreedores del default original. Incluso es muy positivo que también se resolvió recientemente el tema del Club de París, que era el tema de deudas con los gobiernos, el nuestro y otros. Pero falta esto. Me da la sensación de que tiene que haber una negociación para terminar con el tema, y está por verse cuáles son los tiempos de esa negociación y en qué condiciones.

—Es cierto, pero el próximo gobierno argentino tendrá que pagar gran parte de esos 9.700 millones de dólares por el Club del París
—Sí, pero yo diría que es mejor hacer la negociación ahora para empezar a despejar un poco el clima para las inversiones. Era obvio que cualquier gobierno que negociara el acuerdo ahora iba a hacer un plan de pagos de varios años, que iba a empezar paulatinamente por las condiciones económicas en Argentina hoy en día. Obviamente, había que cuidar las reservas y buscar un trato equitativo de parte de los acreedores. Y, para mí, el Gobierno hizo una muy buena negociación, logró una tasa de interés muy razonable, plazos razonables que permiten pagar sin provocar un desequilibrio en las cuentas acá. Pero va a empezar a cumplir con los requisitos de una manera importante y el próximo gobierno va a seguir haciéndolo. A mi juicio, si las cosas van bien, como yo veo, no va a ser una carga muy pesada para el próximo gobierno con una economía que crece y con inversiones llegando al país. Los montos no son muy grandes al lado de lo que es la economía argentina.

—Hasta ahora Vaca Muerta obtuvo inversiones de Chevron. Pero todavía falta mucho.
—Claro que sí, así empiezan a desarrollar el recurso y levantar el perfil de la oportunidad. Uno se da cuenta de lo que es visitando el lugar y también hablando con la gente que sabe mucho del tema, así uno percibe que esto es una parte mínima de los recursos de Vaca Muerta, que hay espacio para muchas compañías y muchos joint ventures. Va a ser algo que ninguna compañía puede hacer sola.

—No, claro, por supuesto. Y, en ese sentido, Brasil ya está trabajando en perforación subterránea frente a San Pablo con una costosísima exploración, pero muy positiva.
—Claro, sí, y ojalá que con el desarrollo de este recurso, al igual que nosotros, Argentina pueda, en algunos años, depender mucho menos de la energía importada, tener menos peso en las cuentas fiscales o en las cuentas corrientes del país, y así va a estar en mejores condiciones para competir a nivel mundial

—Usted sabe que la figura del presidente Obama cuenta con mucha simpatía en Argentina, desde un primer momento, y el tema de que finalmente se haya logrado un canje de prisioneros con los talibanes podría ser positivo. Pero en las últimas horas nos han traído la noticia de que el militar canjeado en realidad era un desertor. No sé qué puede decir sobre esto.
—La verdad es que desde acá, en Argentina, no conozco los detalles de ese caso y no tengo mucho para aportar en ese sentido. Pero sé que para el presidente Obama ha sido muy importante buscar la forma de terminar la guerra con Afganistán y dejar al país en mejores condiciones para pararse independientemente, y ha logrado mucho en los dos sentidos.

—Y cómo ve Estados Unidos, por ejemplo, la situación tan grave en Siria, con las matanzas civiles.
—A nosotros nos ha preocupado, como a muchas naciones del mundo. Estados Unidos ha actuado con muchas otras naciones y con las Naciones Unidas buscando soluciones a ese tema, y, obviamente, no ha sido un proceso fácil. Yo diría que mucha gente en Argentina todavía puede pensar en Estados Unidos como un país que va muy rápido a la guerra y que utiliza las fuerzas militares como solución a cualquier problema. Pero creo que el caso de Siria demuestra muy concretamente el deseo del presidente Obama de buscar soluciones pacíficas.

—De romper esa tradición…
—Exactamente, y acaba de dar un discurso en West Point que enfatiza mucho ese tema, que Estados Unidos sigue teniendo una potencia militar muy importante, la más importante del mundo; pero igual, según su forma de ver, tiene que ser no el primer recurso, sino el último recurso después de tratar con todas las posibilidades diplomáticas que se encuentran. Seguimos con la esperanza de elaborar una solución en Siria, pero va a ser un trabajo entre todos.

—¿Y cómo ve Estados Unidos algo que ha molestado a muchos argentinos, como es el pacto con Irán?
—En Estados Unidos, como en Argentina, hemos sufrido los efectos directos a nivel humano del terrorismo internacional, y por lo que nos pasó el 11 de septiembre de 2001 podemos sentir en carne propia lo que habrán sentido las víctimas de esos ataques en Argentina en su momento y, obviamente, tenemos un contacto bastante frecuente con los familiares de las víctimas en Argentina. En cuanto al acuerdo, hemos sido un poco escépticos respecto de las posibilidades de lograr el objetivo que el gobierno argentino ha declarado. No por falta de seriedad o buena voluntad por parte de Argentina sino simplemente por el mismo gobierno iraní, que no mostraba muchas señales de cooperar en ese sentido. Obviamente, nosotros también hemos tenido negociaciones con Irán por el tema nuclear, buscando soluciones pacificas al tema de la amenaza que podría llegar a representar Irán, con capacidad nuclear en cuanto a armas, pero creo que es importante entender bien cuáles son los objetivos de una negociación de este tipo.

—Somos muchos los argentinos que consideramos que tras 85 muertes y un atentado de las características del que se sufrió en la AMIA, el hecho de tener un tribunal en Irán, con jueces iraníes y con víctimas argentinas, es inaceptable.
—Yo creo que el mismo gobierno argentino, en los últimos meses, ha reconocido las dificultades para conseguir la cooperación necesaria de los iraníes, y seguramente estaría evaluando los próximos pasos con el acuerdo, con algún otro acercamiento al problema. Pero comprendo el deseo de, por fin, lograr justicia en este caso y el deseo de probar por todos los medios posibles en ese sentido, y nosotros siempre estamos dispuestos a colaborar con eso, en la medida de nuestras posibilidades.

—¿Cómo se ve en Estados Unidos la posibilidad de una candidatura presidencial de Hillary Clinton?
—Nosotros estamos recién llegando a la mitad del segundo mandato del presidente Obama, falta mucho todavía y estamos en una fase muy temprana de nuestro proceso electoral. Hillary Clinton es una persona muy reconocida en Estados Unidos y tiene mucha experiencia como para aspirar al cargo. Habrá también otros candidatos, algunos ya conocidos y tal vez algunos nuevos que no conocemos todavía.

—Es probable, pero Hillary, por lo menos vista desde el extranjero, tiene una personalidad, un perfil, muy interesante.
—Claro, tiene mucha experiencia en política exterior, fue mi jefa por cuatro años, así que la conocemos bien y tuvo una muy buena gestión como secretaria de Estado, eso sí podemos decirlo. Pero es el pueblo estadounidense el que tiene que elegir en el momento de los comicios al próximo presidente

—¿Tuvo algún impacto en la opinión pública el tema WikiLeaks?
—Sí, obviamente, en todo el mundo tuvo repercusión.

—Particularmente en la diplomacia de los Estados Unidos.
—Claro, yo creo que también en otros países causó bastante revuelo, pero la verdad es que todavía seguimos trabajando como gobierno haciendo diplomacia y, por suerte, no cambió demasiado nuestra forma de trabajar. Algunos dicen que en Estados Unidos las conclusiones que sacó la gente fue que los diplomáticos, a fin de cuentas, trabajamos. Pues por ahí tenían la idea de que íbamos de fiesta en fiesta, y ahora ven que sí hacemos un trabajo importante

—Creo que es un concepto ya un poco anticuado, ¿no?
—La verdad que sí.

—La diplomacia, hoy en día, tiene implicancias que quizás nunca tuvo antes, quizás también por la gran cantidad de medios de información electrónicos que antes no existían.
—Tratamos de trabajar con seriedad y responsabilidad en cuanto a evaluar las informaciones que hay. Seguramente usted y algunos de los colegas trabajen con seriedad, pero a veces hay que tener cuidado con la información que hay en los medios.

—Por último, ¿cuándo llegará el nuevo embajador designado por Obama, Noah Mamet?
—Yo llevo un año acá, a cargo de la embajada. Es cuestión de tiempo, pero Mamet sigue siendo el nominado del presidente Obama, sigue teniendo su apoyo y yo creo que haría una muy buena gestión en la Argentina.

—Es probable, no podemos adelantar nada sobre eso, pero como argentinos pensamos que, quizás, Estados Unidos se está reservando, y por eso se demora tanto la llegada del nuevo embajador.
—El tema con nuestro proceso de nombramientos es que, por razones políticas internas a Estados Unidos, los procesos para los embajadores están demorando mucho más que lo normal, y no es solamente el caso del designado para Argentina, sino también unas tres docenas de otros embajadores, así que no responde a las condiciones locales en ese sentido. Mientras tanto, en este año, yo he notado un cambio bastante positivo en el tono de la relación con Argentina, además de logros específicos de los que ya hablamos, como la resolución de controversias económicas y, también, una cooperación creciente en energía. Así que creo que cuando venga el nuevo embajador va a encontrar un país y una relación con perspectivas bastante mejores comparado con lo que era cuando yo llegué.

—¿Entonces está hablando del año 2015?
—Estoy hablando de 2014 todavía.



Magdalena Ruiz Guiñazú