DOMINGO

“No es verdad que tengamos una cultura dolarizada”

Titular del Banco Central en 2002, hoy integra el equipo económico de Sergio Massa. Dice que el obstáculo principal de la Argentina es el tema fiscal, advierte que los dólares de la soja no serán suficientes y que las paritarias van a ser cruciales para la inflación. Lo que se necesita: un plan económico creíble en el país y en el exterior.

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Foto:Obregon

El doctor Aldo Pignanelli fue, en primer término, director del Banco Central. Luego, vicepresidente y cuando reemplazó al doctor Mario Blejer, accedió a la Presidencia del Banco Central en lo peor de la crisis de 2002. Su mandato se extendió hasta 2003, cuando asumió Alfonso Prat Gay.

—¡Qué notable, tanto usted como el Doctor Lavagna fueron pilotos de tormenta en aquel momento y hoy, en un momento difícil, son parte del equipo de Sergio Massa.
—Sí, nos hemos vuelto a reencontrar en esta actividad si bien siempre hemos mantenido relaciones con Lavagna. Como usted señalaba Sergio Massa nos convocó para formar parte de su equipo económico. Cuando Massa nos convocó me pareció interesante y, efectivamente, hoy estamos trabajando como equipo junto a gente excelente como Miguel Peirano, Martín Redrado, Ricardo Delgado. También está con nosotros Marcos Lavagna (hijo de Roberto) que es un buen economista. Estamos trabajando muy animadamente, discutimos ideas y propuestas en un momento en el que sabemos que 2014 tendrá al tema económico como crucial tanto para la opinión pública como para el país.
—Sin duda y cuando hablaba de aquello de “los pilotos de tormenta” no puedo dejar de mencionar que, según la información no desmentida, hoy las reservas están sufriendo serios embates. Particularmente en el tema de las importaciones de energía. ¿Es así?
—Sí, por supuesto. Este es un modelo que por errores de tipo económico del propio gobierno (y no sólo de ahora sino también de los años anteriores) termina ajustando un modelo con alta inflación y fuerte caída de las reservas del Banco Central. Esto se puede revertir. Pero es otro tema.
—Explíqueme ¿revertir cómo?
—Bueno, básicamente aquí hay un desequilibrio macroeconómico que, hasta ahora, el gobierno no ha atacado profundamente. Y, en esto, la madre de todas las victorias es el tema fiscal. No hay ningún modelo económico que pueda ser sustentable a largo plazo con un fuerte déficit fiscal y encima un déficit fiscal que se financia con emisión monetaria que termina corriendo el valor de la moneda. Por eso, hoy tenemos el hecho de que el problema no es que se esté revaluando el dólar sino que se está devaluando el peso. Entonces, como le dije, el primer tema es fiscal. La Argentina cerró 2013 con un déficit financiero real de 135.000 millones de pesos que se financió en gran parte con emisión monetaria y con las utilidades de la Anses. Por otro lado, esto está presionando sobre la política monetaria. El Banco Central (por lo menos hasta la asunción de Juan Carlos Fábrega) emitía moneda por encima de las posibilidades de la economía argentina y esto fue debilitando el peso, presiona sobre la inflación y ahora esta inflación presiona sobre el dólar. Otro punto es la falta de crédito en la Argentina. Argentina no tiene crédito externo y no hablo sólo del sector público sino también del sector privado. Y no hay ningún país en el mundo que pueda crecer y desarrollarse sin crédito. Y, por último, hay un tema al que le doy importancia: la falta de inversión. Me refiero a la falta de inversión productiva, la falta de inversión suficiente en obras de infraestructura y esto está pegando en cómo repercute el déficit energético en las reservas del Banco Central. Este es un problema muy serio. Mire, hasta el año 2010, Argentina contaba con superavit energético. Teníamos más exportaciones de energía que la que importábamos. Esto se dio vuelta en los últimos tres años y en el 2013 cerramos con un déficit energético de 7.000 millones de dólares habiendo importado combustibles por 12.000 millones de dólares y exportado petróleo crudo sin valor agregado. Porque este es otro problema.—enfatiza Pignanelli— Nosotros importamos combustibles con alto valor agregado (tanto fuel-oil como gas líquido) y exportamos petróleo crudo sin valor agregado. Esta es la paradoja. Y para 2014 se prevé una situación aún peor en este sentido. Es muy probable que las importaciones de combustible lleguen a los 14.000 millones de dólares en el año y esto es lo que estamos viendo desde que empezó 2014. Fíjese que el Banco Central (a pesar de su gran esfuerzo para retener las reservas) no puede evitar que, día a día, las reservas se vayan esfumando fundamentalmente por el pago diario que hay que hacer para la importación de combustibles.
—Hay muchas esperanzas de que en abril entre toda la plata de la soja.
—Bueno, estacionalmente siempre ocurrió que entre marzo, abril, mayo y algo de junio ingresa el grueso de las divisas por la soja. Es verdad que esto dará un cierto desahogo pero no es la solución total porque la soja, por sí sola, no alcanza para cubrir la demanda de dolares que hoy tiene la economía argentina. Necesitamos generar una mayor cantidad de divisas (tanto por el lado de las exportaciones como por el lado del crédito) así es que, si bien es cierto que vendrán esas divisas, la cuenta corriente en dólares en Argentina sigue siendo deficitaria. Y allí es donde el gobierno debe trabajar. Son más los dólares que salen que aquellos que entran.
—Volviendo a la soja ¿Brasil ocupa el primer puesto como exportador, no?
—Sí, Brasil es el principal productor de soja en volumen pero los que más excedentes tenemos en relación a nuestra economía somos nosotros, Argentina. Incluso más que Estados Unidos. Así es que el gran abastecedor de proteínas en el mundo sigue siendo Argentina porque, insisto, si bien Brasil tiene mayor producción de soja ellos suman cinco veces más habitantes que nosotros y tienen una gran demanda interna para proteínas locales. Así es que, si comparamos la capacidad de exportación de Argentina en relación con su economía, su producto bruto interno, Argentina supera tanto a Brasil como a Estados Unidos que son los otros dos grandes productores mundiales de soja.
—Cambiando de tema ¿qué va a pasar con las paritarias con el 25% como tope salarial? Esto también habrá de marcar al 2014.
—Sí, claro. Va a ser de suma importancia más que nada para la inflación de 2014 que es la que va a determinar el valor del dólar. Yo no veo las paritarias al 25%. Y le explico por qué: los salarios, en 2013, sufrieron un deterioro y si uno analiza lo que aumentaron los salarios y la inflación en 2013 los que perdieron fueron los salarios. Por lo menos un 2% de poder adquisitivo. Y en lo que va de enero y febrero vamos a tener una inflación real cercana al 9% (sólo en estos dos meses) y esto va a presionar las paritarias. Puede ser que ahora tengamos un ajuste del 25% pero va a ser parcial porque los gremios van a pedir no seguir perdiendo poder adquisitivo en los salarios y creo que ahí se va a plantear una puja distributiva muy  grande entre el gobierno, los empresarios y los sindicatos. Por lo tanto, habrá que prever importantes dificultades y diferencias entre los gremios y el gobierno porque el gobierno ya fijó su posición: quiere un aumento limitado de los salarios pero no creo que los sindicatos cedan gran parte del salario real de sus trabajadores. Si no, después, tendrán el problema de los dirigentes gremiales con sus representados. Perón decía que la actividad gremial era una lucha con los gremialistas a la cabeza o, si no, con la cabeza de los sindicalistas En sentido figurado, claro. O sea que la gente reconoce a su dirigente gremial cuando le defiende su salario y sus condiciones de trabajo. Y lo cierto es que si no lo hacen, sus mismos afiliados les van a pedir la cabeza a esos gremialistas porque no los representan. Yo estimo que ésta va a ser una negociación muy difícil, muy dura, espero que prime la cordura por ambas partes, pero también hay que reconocer que los trabajadores están corriendo detrás de esto y no creo que quieran ceder más de lo que ha sido la inflación.
—En ese sentido, en aras de la pacificación, era bastante creíble una reunión en Roma de la que tanto se habla.
—Sí, bueno. Los argentinos, al pobre Papa Francisco, lo estamos queriendo meter en más de lo que lo corresponde Hay que comprender que nuestro Papa Bergoglio justifica aquello de que Dios ayuda a los argentinos a través de la naturaleza y, bueno, ahora nos manda un Papa como si eso fuera poco. Bergoglio es una persona divina y nos está haciendo quedar muy bien a los argentinos pero los que quedamos mal somos nosotros mismos por nuestras propias contradicciones. No, realmente, él es el Papa de todos los católicos. Por sus orígenes va a querer ayudar al país pero es muy difícil, como Pontífice, entrometerse en una situación de política interna. Seguramente, es y va a ser un hombre muy influyente. Más que nada por sus opiniones, sus planteos.
—Más que nada, también, esa posible convocatoria sería como un llamado a la concordia entre argentinos con el pretexto de la futura reunión de la OIT en Ginebra. En realidad, un encuentro entre hermanos.
—Bueno, eso sería algo óptimo. Que alguien logre que los distintos sectores nos reunamos pacíficamente.Yo recuerdo que en 2002, (cuando ese gran acuerdo entre Alfonsín y Duhalde)  fue una gran ayuda para salir de esa tremenda crisis. Se llamó al “Diálogo argentino” y  todos los sectores se sentaron a la mesa. La Iglesia, los empresarios, el campo, los gremialistas, los políticos. Dos grandes partidos mayoritarios como eran los radicales y los peronistas. Y eso funcionó. Justamente hace pocos días el doctor Duhalde estuvo con el Papa y me parece que algo habló sobre este tema e influyó mucho acerca de que el Papa podría convocar a algun diálogo. Creo que no es el rol del Papa, aún cuando pueda ayudarnos en algo, pero más tiene que ayudar la dirigencia política para buscar una salida a todo esto. Lamentablemente no tenemos un gobierno que se caracteriza por los llamados al diálogo porque es un gobierno que ha hecho del ataque y la confrontación su propia naturaleza, su estrategia política. Los argentinos hoy ya no queremos confrontación. Queremos diálogo, armonía. Yo soy una persona que milita en el peronismo en la provincia de Buenos Aires y escucho a muchos compañeros de las bases y los distritos que me dicen que quieren dialogar con todos los partidos y los sectores. El peronismo solo ya no está en condiciones de llevar adelante a este país. Es decir que hay todo un planteamiento que, lamentablemente, desde el gobierno (y creo que por un interés político y no sé si económico en algun sector) sigue confrontando como si fuera un estilo de vida  Se lo dice un peronista como yo: esto no va más. Aquí hay que llamar al diálogo. Como economista hablo mucho con colegas del radicalismo, del PRO, del socialismo y realmente tenemos muchas coincidencias. Recuerdo que, cuando fui presidente del Banco Central, el diálogo era tanto con compañeros del partido como con Raúl Baglini, Machinea, Sourrouille, Brodersohn y esto me ayudaba mucho. Durante aquella crisis del 2002 recuerdo que fue así. Además tuve dos ministros de lujo: Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna. No es ciertamente lo que le ocurre ahora a Fábrega que tiene a un ministro de Economía (Kicillof) que no sé de dónde viene. Duhalde, entonces, solía preguntarme ante casos difíciles “¿lo hablaste con Don Raúl?” Y yo tengo el honor y la satisfacción de haber conocido  a un gran hombre como fue Raúl Alfonsín. Hablamos de qué tipo de país queríamos, de la libertad, de la democracia. Creo entonces que hay que convocar a eso.
—Justamente no le oculto que ha causado una cierta sorpresa ver unirse a las filas de Massa, al Frente Renovador, al intendente de Merlo, a Raúl Othahecé.
—Bueno, ahí tiene un caso: Raúl Othahecé, un hombre muy tradicional de la estructura del PJ bonaerense.
—Muy discutido, también.
—Sí, sí. Muy discutido pero la gente lo vota. Lleva 23 años como intendente y siempre ha sacado un gran porcentaje de votos y él ha tomado la decisión de apartarse del kirchnerismo porque ve que es un ciclo agotado y busca una nueva instancia. Hay que tratar de sumar por todos lados. Cada uno tendrá su opinión sobre el tema pero aquí lo importante es que hay que dar esta batalla para que el kirchnerismo cambie o termine su ciclo en 2015. Hay que tener mucho poder político para poder realizar los cambios que el país requiere. La verdad es que lo conozco a Raúl Othacehé. Bastante. Y bueno, él ha decidido adherir a esta candidatura de Massa que se está organizando a nivel nacional. Así es que.todo lo que sume, bienvenido sea.
   Pignanelli hace una pausa, reflexiona y, luego:
—Mire, la sensación que tengo del gobierno en materia económica es que todo lo que se hace es transitorio. Aún la gran lucha que está emprendiendo muy bien el Banco Central con el equipo de Fábrega, gente idónea a la que conozco bien porque muchos colaboraron conmigo en la crisis del 2002, han estado (en los ultimos 15 o 20 días) haciendo bien las cosas porque tranquilizaron el mercado cambiario, tuvieron que tomar medidas muy fuertes pero, le reitero, todo es transitorio. Si aquí no hay un plan integral de estabilidad de la inflación  con una política monetaria sana que permita acceder al crédito externo y a la inversión externa, no hay proyecto posible que se pueda financiar. Lo que aquí necesitamos es un plan económico que formule una propuesta creíble no sólo para nuestra sociedad sino también hacia el exterior como para que los capitales se sientan atraídos para invertir en Argentina. Esto es lo que necesitamos.
—Usted se refiere a las cifras que se publican, por ejemplo con respecto a la baja del Merval.
—Claro. Esto ocurre porque, también, por alguna disposición del Banco Central el sistema bancario (el conjunto de los bancos) tiene que realizar activos que están en dólares. Parte de esos activos están en bonos de la deuda argentina en dólares que cotizan en bolsa y como hay una gran oferta de esos bonos esto hace que tienda a la baja la bolsa argentina. Por un lado, logran contener transitoriamente el alza del dólar pero, también, esto tiene sus consecuencias como la que acabo de mencionar acerca de la fuerte baja en los activos argentinos en la bolsa. también bajan en la bolsa de Nueva York. Esto no es bueno ya que debilita la posición de los sectores que toman decisiones de inversión. Esto es muy importante: escucho comentarios como “el gobierno domó al dólar”, “ya terminó la corrida” etc. pero tengamos cuidado con este tipo de anuncios porque esto está todavía muy lejos de solucionarse. El Banco Central hizo muy bien los deberes pero ahora falta que también los haga el ministro de Economía cosa que, por ahora, no se vislumbra. El equipo económico ha perdido total credibilidad y usted sabrá que, en economía, la expectativa y la credibilidad son elementos muy fuertes. Cuando la gente decide invertir le da crédito. Esto ocurre tanto aquí como afuera. La  palabra “creer” viene de “crédito” Tiene que haber credibilidad. Y esto está faltando.
—¿Ésta sería una de las explicaciones de la situación de estancamiento del mercado inmobiliario?
—Bueno, ahí tiene una clara muestra de los errores estratégicos del gobierno: en noviembre de 2011 estableció un cepo cambiario que significaba para los argentinos no acceder al mercado del dólar oficial para ahorrar y tampoco las empresas radicadas en nuestro país girar dividendos a sus casas matrices. Esto provocó un efecto contrario al que se buscaba, entre ellos la fuerte baja de las reservas y el tema inmobiliario. Destruyeron el mercado inmobiliario porque, al no tener acceso al dólar, es muy difícil en una economía inflacionaria como la que tenemos poder fijar el precio de un valor de largo plazo como es una propiedad inmueble. Si yo le digo “esta propiedad vale un millon de pesos” usted no sabe realmente lo que representa. En cambio, si le digo “vale cien mil dólares” estoy hablando de cien mil dólares. A lo mejor, dentro de dos meses, un millón de pesos es otra cosa. Si usted tiene una estabilidad del peso no va a haber problemas en hacer una transacción en pesos. Yo no estoy de acuerdo con los que dicen que los argentinos tenemos una cultura dolarizada. No es así. Tenemos una cultura dolarizada cuando hay crisis. Es la única manera de no perder valor. Hay otros países, también en América Latina, que cuando tuvieron sus crisis observaron que la gente iba al dólar. Cuando hay crisis en la moneda local (sea de Brasil, Chile, Uruguay, Argentina) la gente corre al dólar porque es una moneda de referencia. En Europa, cuando hay crisis con el euro, la gente recurre al oro. En Estados Unidos, también. Depende del área. Lamentablemente ocurren crisis en todos los países. Los especialistas contabilizan más de doscientas. La realidad, entonces, es que el cepo cambiario, el Cedin etc. fueron un fracaso. Estas cosas nos tienen que servir de experiencia. Insisto con este tema: hay que hacer las cosas bien, no se puede gastar más de lo que se recauda, no se puede emitir moneda sin tener inflación y este es un país que no puede crecer sin crédito ni inversión extranjera.



Magdalena Ruiz Guiñazú