ECONOMIA

A concurso, por ‘penas y olvidos’ de De Vido

El incumplimiento de una promesa del Gobierno puso a Héctor Olivera, director de La Patagonia Rebelde en quiebra.

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Foto:Cedoc

A punto de cumplirse cuarenta años del estreno de La Patagonia Rebelde, su director, Héctor Olivera, y su productora Aries Cinematográfica Argentina atraviesan uno de los peores momentos de sus seis décadas de historia: se presentó en concurso preventivo y enfrenta un pedido de quiebra por una deuda de $ 16,65 millones.

Sus problemas arrancaron con el fracaso de Que sea rock (2006) y, especialmente, El mural (2010), pero la estocada final se la dio el gobierno de Cristina Kirchner, que dilata hace cuatro años la compra del catálogo de sus 104 largometrajes.

Luego de haber quedado en una difícil situación por la poca repercusión de su última producción, Olivera se reunió con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, en agosto de 2010 para ofrecerle la Colección Aries en US$ 10 millones ($ 40 millones de entonces) para el Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (Bacua) y que pudiera ser utilizada en todos los canales estatales.

El funcionario lo derivó a su hermano, Hugo De Vido, y el secretario ejecutivo del Consejo Asesor de Televisión Digital Abierta, Luis Vitullo, quien derivó las conversaciones a la coordinadora de Plan de Reorganización de Estructuras, Normas y Procedimientos, Alejandra Zapata. Le dijeron que la decisión política estaba tomada y el precio aceptado. “Ahora hay que encontrar la vía”, le comentaron, según consta en el expediente del concurso preventivo.

En un principio la operación se iba a cerrar en ocho meses pero se prolongó por 24, por el estudio de la propuesta, un concurso público para comprar material por parte del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Su dictamen fue tajante: “Se recomienda enfáticamente la adquisición por parte del Estado argentino de este material invalorable”.

Luego, el expediente –resuelto positivamente– quedó paralizado un año en la Secretaría de Comunicación Pública. “Es incomprensible. El señor Alfredo Scoccimarro durante todo ese año no nos dio ni una audiencia ni envió una respuesta al ministerio, fue muy alarmante. Cundió el pánico en 2013 cuando se produjo nuestra debacle financiera”, afirma Olivera. En diciembre del año pasado, el expediente fue devuelto a Planificación,  quien lo envió a la Secretaría de Cultura de la Nación para “justificar el valor cultural de la compra de estos negativos”. Recibió el visto bueno y fue devuelto a Vitullo, quien continúa negociando con Aries.

No entiendo qué pasó, porque el tema no está muerto”, destaca el director de La Patagonia Rebelde, que fue agasajado la semana pasada en el Festival de Pinamar por los cuarenta años de la película. Planificación y Comunicación prefirieron no hacer declaraciones.

Debacle. Antes de intentar venderle su catálogo al Gobierno, Aries se lo ofreció a los principales canales de TV abierta, pero le respondieron que no podían adquirirlas porque habían “resuelto no hacer inversiones a largo plazo hasta tanto no se definiera el alcance” de la Ley de Medios.

Tras el interés inicial de De Vido y la promesa de la adquisición, fueron al Banco Macro  por un crédito para cubrir sus necesidades financieras. Se los negaron porque no tenían ningún “boleto de compraventa o demo deal”. Olivera recurrió al “mercado informal a tasas elevadas para paliar el déficit del grupo” y firmaron diferentes cheques que pensaba cubrir con el dinero que les entraría por la venta del catálogo. Las dilaciones lo obligaron a una bicicleta a tasas cada más altas, y finalmente, endeudar a otras dos productoras propias (Fernando Ayala y Héctor Olivera S.A. y Tercer Mundo) por un total de $ 9,68 millones y US$ 240.541 para levantar los que fueron rechazados por falta de fondos.

La dilación del Gobierno  también les cerró su única fuente de ingreso: el alquiler de películas a los canales de TV, vedado por tenerlas comprometidas para la venta.

Me pregunto: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?”,  se interroga, angustiado, Olivera.

 

Sorda discriminación

La relación de Olivera con el Gobierno siempre fue cordial. Su última película, El mural, pudo ser terminada por los aportes del Incaa y la Comisión del Bicentenario; su producción más reciente, los 13 unitarios de La defensora, se vieron por la TV Pública en 2012.

La dilación en los tiempos de la compra llama la atención ya que los canales estatales suelen alquilar películas extranjeras para su transmisión. “Hoy, en la TV Pública, en Encuentro y en Incaa TV, en el prime time exhiben películas extranjeras cuando, en mayo de 2012, tuvieron la oferta de Aries y Sono Film”, resalta el director de cine.



Hernán Dobry