ECONOMIA MESA DE COMPETITIVIDAD


Blanquearían con aportes cero a los empleados de la industria textil

El Gobierno prepara un proyecto para un sector con más de 200 mil trabajadores no registrados y con talleres clandestinos.

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La cadena textil es parte de los sectores sensibles que están en la mira del Gobierno para mejorar la competitividad: se analiza un plan para el eslabón más débil, el de la confección, que permitiría blanquear a los empleados no registrados con “costo cero” para las empresas a la hora de abonar los aportes patronales, un esquema que, según sostienen en el sector, “beneficia a las grandes marcas de indumentaria, como la de la familia Awada”.
Según sostienen en el ramo, las empresas textiles de la familia de la primera dama, a cargo de su hermano Daniel, se beneficiarían tras las reiteradas denuncias por trabajo esclavo recibidas desde organizaciones como La Alameda. “Está claro que Cheeky sería una de las grandes beneficiadas como está planteado el proyecto hoy”, sostuvo un empresario del sector. PERFIL consultó a la empresa sobre su participación en la propuesta y los potenciales beneficios de este plan, pero no obtuvo respuesta.

Medidas. Suspicacias de lado, en el sector de la confección, según las estimaciones del gremio textil, hay unos 100 mil empleados registrados, pero se estima que la cantidad de empleados en negro supera los 200 mil. Se trata de más del 60% de los trabajadores no registrados para el sector, donde además predominan las denuncias por “reducción a la servidumbre” de los trabajadores, que en muchos casos son grupos familiares hacinados en habitaciones de barrios porteños como Flores pero también en la provincia de Buenos Aires, donde está radicada la mayoría de los “sweatshops” locales.
Según indicaron fuentes del sector textil, el plan para el “blanqueo de trabajadores”  que se negocia en el marco de la mesa de competitividad del Ministerio de Producción apunta a bajar el costo fiscal, que está en análisis por el lado oficial, sobre aportes patronales. En líneas generales, al hablar del “Plan Productivo Nacional” los funcionarios macristas reconocen que la baja de cargas impositivas sobre las empresas es un factor que debe revisarse para mejorar la competitividad. “Está claro que la Argentina tiene costos que no son sólo de los empresarios”, reconoció días atrás el titular de Producción, Francisco Cabrera.
El proyecto se debate dentro del plan de Fortalecimiento de la Competitividad de la Cadena de Valor Textil. “Se está estudiando algún tipo de incentivo a la reducción de la carga patronal en la formalización del eslabón de la confección”, explicó el titular de Protejer, Jorge Sorabilla.
En el caso del empleo en negro en la confección de la ropa, en la cadena indican que “la forma de que se genere empleo registrado es con un costo cero. Hoy el Estado no está recaudando por esa masa laboral”, argumentó un empresario del sector.
La propuesta en estudio se basa en un “bono fiscal” que el confeccionista recibe cuando compra la tela y que se puede aplicar al pago de cargas sociales, por hasta el 100%. De esta forma, se blanquea la operación –también la adquisición de la materia prima– y quedan percepciones “a cuenta” que se descargan después en la AFIP.
En la negociación, el sector textil –que provee la materia prima– reclama que se sume también a su eslabón de la cadena, lo que permitiría mejorar las condiciones de competencia con los importados y evitar la competencia desleal. “Puede haber mejores condiciones si la tela que se compra es nacional, por ejemplo”, sostienen.