ECONOMIA BURBUJA DE CONSUMO

Cada vez más personas no pueden pagar la tarjeta

Por el retraso en los aumentos salariales, hay más deudores irregulares que lo habitual.

Las compras del verano, los gastos de las vacaciones y un cúmulo de planes en cuotas con tarjeta de crédito, finalmente, se están haciendo sentir en el bolsillo de las familias. La inflación y el retraso en el cierre de las negociaciones salariales están provocando más incumplimientos que los habituales por parte de los clientes bancarios, situación que enciende luces de alerta en las entidades financieras.

Si bien en 2012 la capacidad de pago de los clientes bancarios fue muy buena –por lo que los ratios de irregularidad se mostraron bajos–, el fuerte uso de los plásticos durante los últimos meses se volvió ahora una carga pesada para gran parte de los consumidores.
“Los bancos están atentos a las variaciones en el pago de las deudas porque, si bien en esta época del año se siente el gasto de las vacaciones y lo que se conoce como ‘la vuelta al cole’, ahora se sumó otro factor que es la demora de las subas salariales”, apunta Guillermo Barbero, socio de Deloitte.

La semana pasada, algunos gremios pactaron incrementos cercanos al 24% con cuotas que comenzarán a percibirse recien en julio y, según coincidieron los responsables de producto de seis bancos a PERFIL, ese atraso “no estaba en los planes de nuestros clientes”.

El gerente de una entidad de capital extranjero destacó que las familias tienen mucha voluntad de pago, pero precisó: “Es notable que en el segundo bimestre tuvieron más dificultades. Por eso nosotros comenzamos a trabajar fuertemente en las reestructuración de esos pasivos, porque el uso de plásticos es muy fuerte”. Y, cada vez más, se echa mano a él para llegar a fin de mes. En abril, el pago con tarjeta de crédito trepó al 40% interanual.

Con menos poder adquisitivo y más deuda, el ratio de irregularidad de la cartera de préstamos a las familias alcanzó hasta febrero el 2,9%, impulsado principalmente por la deuda por tarjetas de crédito, según los últimos datos disponibles del Banco Central. Hasta ahí, se trataba de una cifra dentro de las previsiones habituales del orden del 3% de deudas con problemas. Pero, en marzo y abril, la mora fue en aumento, por lo que las entidades redoblaron esfuerzos para contener el deterioro de las carteras.

“Los cargos por incobrabilidad –el dinero que gastan los bancos para gestionar los cobros– subieron 50,6% en el segundo bimestre en comparación con el año pasado. Es decir que las entidades mandaron a pérdida, en esos meses, 50% más de créditos al consumo que en el mismo período del año pasado”, indicaron en un estudio económico que asesora a entidades.

Según explicaron las fuentes, siempre que crece la cartera de clientes, como sucedió en los últimos doce meses, es esperable que se incrementen los cargos para atender los créditos irregulares. Según la dificultad de cobro, los bancos clasifican en Mora Temprana cuando el atraso en la cancelación es de uno o dos meses, Moroso cuando pasan muchos meses y finalmente Incobrables cuando se llega a una etapa judicial para reclamar el pago.

“Entre marzo y abril, los gastos para recuperar esas deudas crecieron más que el stock de créditos, por lo que claramente se observa que la calidad de la cartera se está deteriorando”, añadieron.

En términos históricos, la morosidad todavía es baja. Pero la preocupación de las firmas por este cambio de tendencia es evidente. Un banco grande con presencia en todo el país está registrando deudores con problemas por unos $ 80 millones por mes, “un número que no pasa de ninguna manera inadvertido en un balance”, apuntó un gerente a PERFIL. Esa situación se replica en los demás jugadores del sistema financiero, que constatan el problema en los segmentos de ingresos medios.

En el caso de los bancos que vienen de perder las cuentas sueldo de los empleados de la administración pública nacional, que fueron redireccionadas al Banco Nación, las dificultades son adicionales. Esas gerencias están abocadas a la reestructuración de deudas porque perdieron el servicio de pago de los salarios pero conservaron los productos –tarjetas y préstamos– con esos clientes, que ahora no tienen fondeo de cuenta. Otras entidades prefirieron vender las carteras –que no era obligatorio–, al traspasar las cuentas sueldo, para evitar problemas.



Paola Quain