ECONOMIA

Cram down a los fondos buitre

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Las situaciones por las que pasa la negociación en Nueva York sobre el pago a los buitres parecen imposibles de cumplir. Pero cuando el derecho no encuentra una solución, adquiere gran importancia el valor de equidad, que no es una fuente de derecho pero suele ser utilizado como medio para corregir la ley. Considerado uno de los valores esenciales del derecho, parte de una posición si se quiere más humana porque se tienen en cuenta ciertas consideraciones. Según el diccionario, la equidad es la cualidad que mueve a dar a cada uno lo que merece: justicia, imparcialidad en un trato o un reparto.
La cláusula del acreedor más favorecido, introducida en el megacanje de 2005, contempla que si el gobierno argentino concediera condiciones más ventajosas a cualquiera de sus acreedores, los beneficios se extenderían automáticamente a la totalidad de los que ya habían aceptado la operación. Así, si pagara el 100% a los buitres, el resto tendría que recibir una diferencia que el Gobierno estima en más de US$ 40 mil millones. Por lo tanto, es imposible cumplir con ambas situaciones, por lo que la única forma es que el juez decida usar las facultades de fallar en base a la equidad (equitable authority). Este principio se aplica desde hace más de 150 años en los EE.UU. bajo la denominación de cram down power (delegación de poder), integrado al bankruptcy code.
Nuestra Ley 24.522 (artículos 48 y 52) dispone que el acuerdo homologado produce efectos respecto de todos los acreedores quirografarios cuyos créditos se hayan originado por causa anterior a la presentación, aunque no hayan participado en el procedimiento, como fue el caso de los tenedores de deuda que no ingresaron en los canjes de 2005 y 2010.
También produce iguales efectos respecto de los acreedores privilegiados verificados, en la medida en que hayan renunciado al privilegio. Y son absolutamente nulos los beneficios otorgados a los acreedores que excedan de lo establecido en el acuerdo para cada categoría

*Miembro del Centro Argentino de Ingenieros.



MOISES RESNICK BRENNER*