ECONOMIA SINTONIA FINA A LA COMPETITIVIDAD

Crece el ausentismo joven e inquieta al Gobierno, a empresas y sindicatos

Entre los operarios mejor pagos, las faltas se duplicaron en el último lustro. Adicciones, viajes y cambio generacional, detrás de un fenómeno que complica la productividad.

La búsqueda de alternativas para darle aire al modelo llevó al Gobierno a atender un reclamo poco habitual de los industriales: el aumento del ausentismo laboral, tema que hasta el sindicalismo reconoce que preocupa, y que entró en la agenda de las mesas de competitividad que promueve el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para mejorar la performance exportadora. Desde el Ministerio de Trabajo confirman el aumento de los “faltazos”, sobre todo entre los operarios más jóvenes y mejor pagos, por motivos que van desde el desgano hasta un alza en los índices de uso de drogas.
“El ausentismo llega al 5%” en el nivel general de los asalariados, indicó la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, después de participar de un seminario sobre economía informal organizado por la Oficina Internacional del Trabajo, la OIT. “Los índices son más altos los lunes, en especial en la franja que va de 25 a 40 años”, detalló la funcionaria. Por eso en la mesa entre empresarios, sindicatos y Gobierno se analiza un esquema que “repiense el presentismo” –un premio a la asistencia perfecta– y, en su lugar, establezca “metas por producción”. Así, el esquema de objetivos por grupos de trabajo que se evalúa generaría cierta “presión de los pares” y premios por producción cumplida.
Entre las razones hay desde cuestiones de salud hasta cambios generacionales, ítems que desafían el intento oficial por mejorar la productividad. “Lo que se detecta es un mayor uso de drogas”, sorprendió Rial. En general, en la construcción siempre se había denunciado una tendencia al ausentismo los lunes vinculada al consumo de alcohol de los obreros. Pero ahora, según Trabajo, también se ve la incidencia del consumo de drogas en los segmentos de empleados más jóvenes y de sueldos altos, como los metalúrgicos que, con sólo 20 años pueden cobrar hasta 18 mil pesos poco después de entrar en planta.

Sufre la industria. La tasa de ausencias –sin justificación o con certificados truchos que se consiguen por internet– es más alta en el sector industrial. En algunas empresas del Gran Buenos Aires llega hasta el 20% los lunes, mientras que el promedio de la semana habitualmente ronda el 10%. Alcohol, drogas y partidos de fútbol o festejos vecinales de domingo son los principales motivos en el cordón industrial bonaerense, según el abogado laboralista de empresas Julián de Diego. “El ausentismo en la industria se duplicó en los últimos cinco años”, detalló. En otras regiones, como en Tierra del Fuego, los viajes para visitar a la familia se convirtieron en la principal causa de las ausencias del primer día de la semana. “Los casos más graves están entre los mejor remunerados”, coincidió el abogado.
En el segmento de las pyme manufactureras, la tasa de ausencias llega al 15%, en lo que es pequeña industria metalúrgica, calzado y textiles, por ejemplo. “En Estados Unidos y Alemania el ausentismo es del 2%”, señaló Raúl Zylbersztein, secretario general de la Confederación General Empresaria (Cgera). “Muchas empresas hacen una revisión médica los lunes, un control de ingreso, porque en las primeras horas del día aparecen muchos ‘accidentes de trabajo’ que ocultan las lesiones de los partidos de fútbol del domingo”, relató el empresario marroquinero.
Según un informe de la consultora Adecco sobre ausentismo, el 37% de los consultados faltó al menos una vez en el trimestre. Dentro de las causas, un 15% reconoció que falta “por desmotivación en el trabajo”. Y consultados sobre qué podría mitigar la inasistencia, el 46% opinó que se podrían implementar premios. “Cuando el pago por presentismo es muy importante, el ausentismo baja”, reconoció Zylbersztein. Cuando, en cambio, es muy estricto, genera más ausentismo. “Si con una falta se pierde el presentismo, entonces entre faltar una o cinco veces no hay diferencia”, relató el empresario cercano a Moreno, para quien el problema “se agravó en los últimos años”. “Esto pasa cuando hay trabajo”, razonó.
La búsqueda de competitividad deberá aceptar un cambio de paradigma. “A la generación Y (que entró a la mayoría de edad en los 2000) lo que le importa es el hoy y no qué va a pasar en diez años”, explica Pablo Maison, vicepresidente de Recursos Humanos para América Latina de Unilever. “No le interesa trabajar doce horas, ni los sábados”, agrega el directivo. Amparados por la horizontalidad de las redes sociales, para la nueva generación la jerarquía no es un valor positivo. “Por eso no la respetan”, remarca Maison



Patricia Valli