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Cuál es el verdadero costo de los feriados

Tras el decreto que elimina los feriados puentes volvió a surgir el debate de si los días no laborables perjudican la productividad. El comercio y la industria, entre los más afectados.

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Feriados Foto:Perfil.com

Nadie puede negar que disfrutar del tiempo libre, el relax y los fines de semana largos es algo que a todo el mundo le gusta. Sin embargo, luego del decreto firmado ayer por el Gobierno con el que se eliminan los feriados puentes, volvió a surgir la polémica en torno a si la política de “feriados para todos” perjudica la productividad de los argentinos (es decir, cuanto se produce por cada hora de trabajo), por lo que Perfil.com consultó a distintos especialistas para poder entender mejor el fenómeno.


Martín Polo, Economista en Jefe de la consultora Analytica (que en 2013 calculó pérdidas de 3360 millones de pesos por feriado en las actividades que no reciben ayuda del turismo), aseguró que los feriados siempre “cuestan porque con lo que se gana en esos días con algunos sectores (turismo) no se llega a compensar lo que se pierde con los otros perjudicados (industria)”.


Polo explicó que de todas formas, con los cambios del decreto, “no se modifica el escenario con respecto a los años anteriores”. “Uno o dos feriados no te cambia nada, en cambio si pasas de 16 a 10 días no laborables al año, ahí sí podría influir, porque tenes una semana más de trabajo”.


Aunque advirtió que también hay que tener en cuenta el factor sorpresa, quien se mostró en sintonía con Polo fue Martín Tetaz. El economista, autor de “Lo que el dinero no puede pagar”, afirmó que “el principal impacto de los feriados es a nivel micro (costos), ya que a nivel macroeconómico es muy pequeño salvo que aparezca un feriado sorpresa como ocurrió varias veces con el kirchnerismo”.


“Si yo puedo planear con anterioridad puedo compensar. Lo que no vendo o produzco ese día lo hago antes o después, en cambio si tengo que pagar horas extras, o doble jornada al personal, como ocurre con las empresas de constante movimiento (siderúrgica, alimentos, etc), la cosa es distinta”, dice Tetaz. “Con esto ocurre lo mismo que en Estados Unidos, por ejemplo, cuando vemos que la gente queda atrapada en la casa por la nieve o las tormentas. Que esos días no trabajen no quiere decir que pierdan producción. Como lo saben de antemano compensan. Lo que hacen esos días lo hicieron antes o lo harán después, pero si eso ocurre todo el año o una gran parte, es obvio que el PBI se va a ver modificado”, ejemplifica.


En coincidencia con Tetaz por lo expresado sobre la situación de las empresas que deben estar en continuo movimiento, José Ignacio de Mendiguren, ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), dio una mirada particular del que todos señalan como uno de los sectores más perjudicado por los días no laborales: la industria.


Con trayectoria en el rubro textil, el diputado nacional del Frente Renovador opinó que “siempre depende del sector, pero los feriados, generalmente, te aumentan los costos”.


“No ocurre con los sectores que trabajan con el turismo, pero hay otros, como nosotros, que quedan muy perjudicados porque tenemos que seguir pagando sueldos por horas que no se trabajan”, expresó. “Es complejo este fenómeno porque cada uno tiene su situación particular. No es lo mismo pagar doble jornada para una empresa de tecnología avanzada, donde los sueldos equivalen a un 15% del costo total del producto, que para una empresa de muchas personas, donde el salario es el 60% del costo del producto”.


Estadísticas. A pesar del informe publicado por Analytica en el 2013, a diferencia de lo que ocurre en el mundo, las mediciones científicas sobre el impacto económico de los días no laborables en Argentina realmente escasean.


Por lo general, una de las fórmulas que se usan para calcular si los feriados influyen en la productividad es dividir el Producto Bruto Interno (PBI) por los días laborables del año. Sin embargo, como explica Tetaz, “es un dato muy fácil de refutar porque no se tienen en cuenta otras variables que influyen en esa estadística (muchas actividades que generan riqueza no se detienen porque haya feriado, el PBI no se genera por igual durante todo el año, algunos feriados inamovibles coinciden con días no laborables, etc)”.

La complejidad de este fenómeno se puede comprender mejor con un ejemplo (o “experimento natural” como dicen los economistas) que el propio Tetaz recuerda a la hora de explicar este tema y encaja perfecto. “El 29 de abril del 2011, día en que William, el hijo del Príncipe Carlos, se casó con Kate Middleton, en Gran Bretaña fue feriado. Esa semana, el promedio de horas trabajadas de ese cuatrimestre fue el más bajo desde 1995. Sin embargo, el producto por trabajador prácticamente no cambió respecto de similar período del año anterior (sólo cayó 0,2%), por lo que el producto generado por hora trabajada terminó mostrando un crecimiento del 1,4%”. En otras palabras, los ingleses trabajaron menos pero produjeron más.


Para Tetaz la respuesta a esta “rareza estadística” es la siguiente: “La variable que más impacta en el nivel de producción no es la cantidad de horas trabajadas sino la cantidad de trabajadores de cada economía. De hecho los países más productivos son los que trabajan menos horas por año. Los países que tienen más días no laborables son, paradójicamente, aquellos en los que se trabajan más horas por año (compensan cada feriado trabajando 38 horas más durante el resto del año)”.


Mirar a Alemania. Cuando se habla de este tema siempre se suele cometer el error de comparar a la Argentina con Alemania, uno de los países que lidera el ranking de los feriados con 30 días no laborables.


La explicación es simple. Los alemanes, comenta Tetaz, son unas de las comunidades que menos carga laboral tiene (1540 horas aproximadamente), mientras que otros países, como Japón, que es uno de los que más trabaja, promedia 1900. “Tener tantos feriados, para los alemanes está visto como un lujo, porque, precisamente, tienen un nivel de productividad muy alto”.


Cuantificar con un ejemplo ayudaría a entenderlo mejor. Si un empleado trabaja cuatro horas por día va a rendir mucho más que uno que trabaja doce. “Mientras que en el primer caso trabajando soy un avión, en el segundo llegó al final de mi día destruido, por lo que no soy tan productivo que si trabajo cuatro horas”. En otras palabras, la clave está en cambiar cantidad de horas por calidad de producción.


Conductas. “Si bien cuando la gente está de vacaciones y distendida tiende a comprar más sin reparos, sin pensar tanto en los montos (algo que varía según las facilidad económica de cada uno, aclara), los feriados han generado un cambio socialmás allá del debate económico“, comenta Ana Wortman, socióloga especializada en consumo cultural.


“Los descansos son saludables y disfrutar del tiempo libre nunca está de más en una época donde se maneja tanto estrés”, dice Wortman al analizar las conductas de las personas. “El tiempo libre es placentero pero quienes más lo disfrutan son los que trabajan en relación de dependencia, como puede ser un empleado administrativo. En cambio aquellos que deben seguir facturando y usando su inteligencia, que deben crear todo el tiempo, desenchufarse, es más dificil”.