ECONOMIA TRAS EL VIA LIBRE DESDE EL 26 DE MAYO

De Otero Monsegur a Blaquier, los dueños del limón ponen proa a EE.UU.

Una docena de empresas aprovechará la habilitación del gobierno de Trump para vender el cítrico fresco. Pero con la cosecha ya lanzada, el primer envío llegaría recién en 2018.

Los limones argentinos tuvieron el visto bueno de la administración de Donald Trump el lunes para entrar en los Estados Unidos aunque todavía falta establecer el plan de trabajo que dará el OK definitivo. Pero para un mercado de unos US$ 50 millones anuales, la apertura es un “hito” y sobre todo el puntapié inicial para que lleguen otros cítricos.
El sector no escapa a los que critican el “marcado atraso cambiario”, pero asegura que “el limón se las ingenió para preservar precio y calidad”, según detalló el presidente de Federcitrus, José Carbonell.

El 85% del limón se produce en Tucumán y se suman otras provincias como Salta y Jujuy. En ese universo, una docena de empresas son “fábricas” de limones mientras que hay unos 120 productores y unas 45 empaquetadoras. Y si bien no menos de treinta empresas exportan, las que dominan el sector son pocas. San Miguel Global, hasta hace unos años controlada por Carlos Miguens, en la que entraron otros inversores, cotiza en Bolsa y es la más grande del mercado. Opera también en Sudáfrica, Uruguay y está por abrir en Perú.
San Miguel cotiza en Bolsa y, quizás anticipando la apertura del mercado estadounidense, el 8 de marzo pasado el FGS invirtió en acciones de San Miguel por $ 123,2 millones, después de que se le adjudicaran 11,7 millones de acciones, con lo que la participación accionaria del organismo en la citrícola, sumada a las acciones heredadas de las AFJP, es del 26,06%. Este año, la Cámara Federal de Tucumán procesó a cuatro directivos de la firma por trata de personas con fines de explotación laboral en una finca alquilada. Según datos de CAME, “factura alrededor de US$ 200 millones anuales y exportó unas 100 mil toneladas anuales” en 2015 de limones frescos.

Citrusvil, a cargo de Daniel Lucci, es otra de las grandes productoras. Su padre, Vicente, fundó la empresa Villuco, hoy vinculada a la energía. Tiene una planta industrial con una capacidad instalada de 350 mil toneladas anuales.

A los Blaquier se los asocia con los ingenios, el azúcar y el papel, pero también son grandes exportadores de cítricos: su producción de limón es pequeña aunque son los primeros en naranjas y el jugo se exporta a países como Francia, Holanda, Alemania, Polonia, EE.UU. e Israel.
Otras empresas importantes del sector son Citromax, que puede procesar unas 170 mil toneladas al año mientras que otras como Argenti-Lemon y FGF Trapani rondan las 140 mil toneladas anuales. Estas firmas, junto a otra media docena, formaron All-Lemon, una certificadora de calidad que establece un estándar para el limón argentino.
El primer embarque a Estados Unidos llegará en 2018, salvo que tengan que hacer “un gesto” este año, pero la cosecha de este otoño-invierno ya tiene destino. El 75% de lo producido se industrializa y el 25% se vende fresco. Este año estiman una producción de 1,5 millón de toneladas.

Precios. La apertura del mercado externo no debería impactar en los precios internos, aseguró Carbonell. El 90% de la fruta se da entre marzo y agosto. Para poder entrar en los EE.UU., el requisito es que el limón se recolecte verde, a principios de marzo. “La época fuerte de consumo de limón en la Argentina es durante el verano, por eso para los mercados del hemisferio Norte trabajamos contra estación, que es en los meses de producción de limones”, detalló Carbonell. El mercado interno consume sólo el 5% de lo que se produce, asegura el representante de las citrícolas. “Este año hubo muy baja producción, por eso debieron traer los limones de España y algo de Chile. Y se disparó el precio, que llegó hasta los $ 100”.