ECONOMIA EL MODELO, POR LA CORNISA

Devalúan más el peso y crece el fantasma de ‘turbulencia enero’

El paralelo cerró en $ 13,93, la brecha con el oficial se instaló arriba de 60% y las reservas caen. Para evitar la crisis, no descartan negociar con los buitres en 2015.

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Foto:Cedoc Perfil

El dólar vivió una semana de fuertes subas, por lo que el mercado cambiario mostró un recalentamiento a tono con unas atípicas jornadas de 30 grados en invierno. Mientras que el blue terminó a un promedio de $ 13,93 después de tocar su máximo histórico de $ 14, el oficial trepó 1% en la semana y cerró a $ 8,40 después de haber alcanzado ayer $ 8,50 para la venta. No sólo fue la temperatura: la turbulencia por la nueva fase de la crisis de la deuda y las diferencias oficiales sobre cómo reactivar la economía hacia fin de año revivieron las expectativas de un nuevo salto en el tipo de cambio, similar al de enero. La duda es: ¿habrá corrección a tiempo?
Algunas variables parecieron del verano. La brecha entre la cotización oficial y el dólar ilegal se ubicó en el 60%, una distancia que no se registraba desde enero, cuando se produjo una devaluación de 22%. Desde el inicio del año, el ajuste de la divisa supera el 28%. La suba de la cotización del dólar ilegal provocó que el número de arbolitos se multiplicara en las calles del Microcentro. De acuerdo con operadores del mercado, el Banco Central sorprendió a lo largo de las últimas ruedas al permitir que el dólar de referencia se deslice rápidamente. “A lo largo del año, en las semanas en las que se tomaban decisiones importantes sobre la deuda en juicio, observábamos que el dólar permanecía inmóvil, para dar una señal de tranquilidad frente al ruido político. Este es el principal cambio que notamos en los últimos días”, señaló un operador. ¿Un goteo que intenta prevenir una devaluación más brusca? Economía repite que no está en sus planes.
Para Francisco Gismondi, socio de Empiria, la presión en el mercado cambiario creció después del “no” de la Corte de EE.UU. a revisar el fallo de Thomas Griesa, la entrada en default y la presentación del proyecto para que los bonistas cobren en la Argentina. Pero también “por la baja de tasas que aplicó el Banco Central, y que hace difícil convencer a los ahorristas de que se queden en pesos”, dijo con respecto a las recientes colocaciones de etras de la entidad, que son la referencia que utilizan las entidades financieras.
Sobre la disparada del blue, el economista advirtió que “lo que hace que técnicamente no tenga techo es que sobran pesos, la tasa de interés es baja y la compra de dólares en el mercado informal no significa que se agoten los pesos, siguen circulando”. “Esta semana se registró un deslizamiento más acelerado del oficial y esto está vinculado con la suba de precios y con el blue, que apuró un poco los tiempos del Banco Central de incrementar el ritmo”, remarcó el economista Camilo Tiscornia. El rol de la entidad presidida por Juan Carlos Fábrega fue determinante en los números finales: “su fuerte intervención cerca del cierre de las operaciones en el mercado mayorista ayudó a que descienda la cotización”, detalló un operador.

¿Corrige? Mientras saca rédito político y (por ahora) no paga grandes costos económicos, el Gobierno atraviesa con calma el nuevo default. Recién esta semana comenzó a enrarecerse el clima cambiario. En el estudio Bein señalan que una situación crítica podría obligar, en ese tránsito, a retomar el camino de vuelta a los mercados y cierto ajuste que se evidenció a comienzos de año. “En enero todo estará abierto para negociar con los buitres pero no vamos adelantar de qué forma”, dice un alto funcionario del Gobierno a PERFIL. Así, intenta echar por tierra los rumores emergidos esta semana de que el proyecto de cambio de jurisdicción de pago significa que no hay intención de acordar tampoco el año que viene con los holdouts.
De cara a los próximos meses, para los economistas el comportamiento del dólar estará condicionado a la evolución de los precios y la cantidad de dólares en las arcas del Banco Central. Gismondi aclaró al respecto que “las variables que se deben observar para saber si se puede producir otro salto en el tipo de cambio son el nivel de reservas del Banco Central y la brecha cambiaria, si el primero baja y la segunda sube, es una señal fuerte de que podríamos tener un nuevo salto en el dólar”. Las reservas del Central cerraron en US$ 28.781 millones, con una caída da de US$ 236 millones en el mes.



Jairo Straccia / Paola Quain