ECONOMIA PELIGRA EL ABASTECIMIENTO

El cepo cambiario también afecta las compras de energía

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El extremo cuidado sobre el flujo de dólares empieza a complicar al Gobierno en un área muy sensible: el abastecimiento de energía.

YPF licitó esta semana la compra de 24 cargas de gas natural licuado (GNL) para garantizar la provisión del fluido del próximo invierno. Las cargas, con destino a las terminales de Bahía Blanca y Escobar, costarán más de US$ 1.300 millones. Según aseguraron a PERFIL dos fuentes a tanto de las negociaciones, la petrolera controlada por el Estado –que oficia como trader comercial de GNL por cuenta y orden de Enarsa– recibió el jueves propuestas para cubrir la gran mayoría de esos cargamentos, aunque en el mercado aseguraron que no será sencillo completar todos los despachos, por las dificultades para conseguir las divisas para cancelar las importaciones.

Hay otros elementos que confirman el contagio energético de la tensión cambiaria. Enarsa –la empresa estatal encargada de conseguir los fondos para solventar las compras de gas en el exterior– incumplió el pago de US$ 100 millones a YPFB –la petrolera estatal de Bolivia– por la compra de gas desde el país del Altiplano. YPFB incluso envió a un representante a Buenos Aires para interiorizarse de la situación ante funcionarios del Ministerio de Planificación, que dirige Julio De Vido. “El suministro no está comprometido, pero hubo demoras en los pagos por el complicado escenario cambiario”, indicaron allegados a Enarsa.

Esta semana el Gobierno también tuvo problemas para descargar dos barcos metaneros de GNL a la planta de Bahía Blanca. La demora obedeció a “retrasos burocráticos y administrativos para obtener las partidas presupuestarias”, afirmó un colaborador de Exequiel Espinosa, titular de Enarsa, que admitió que por el control minucioso de las divisas que lleva adelante el Ejecutivo, acentuado ahora por la renovada tensión del mercado cambiario, el Banco Central (BCRA) se acostumbró a aplazar las autorizaciones para conseguir los dólares “energéticos”.

“Es cada vez más complicado, porque no sólo Espinosa debe dar el visto bueno. También se precisa el aval de (Juan José) Carabajales (vicepresidente de Enarsa), los técnicos de YPF y del propio Ministerio de Economía. Es lógico que el proceso administrativo se anquilose”, precisó una persona que integró la conducción de la empresa estatal de energía.
Cada carga con 132 mil metros cúbicos de GNL cuesta entre US$ 55 millones y  US$ 60 millones, según el precio de venta del combustible adjudicado por YPF, valores que van de los 16 a los 20 dólares por millón de BTU. “Por contrato, cada día de demora en los pagos cuesta más de US$ 70 mil.
Hubo problemas para descargar barcos de Vitol en Escobar y ahora, esta semana, se repitieron los inconvenientes en Bahía Blanca”, precisaron las fuentes consultadas.

La importación de gas se transformó en, quizás, el principal talón de Aquiles de la balanza de pagos. En 2012, la compra de GNL generó la salida de divisas por US$ 2.665,6 millones. La importación desde Bolivia provocó la fuga de US$ 2.032 millones. Por ese ítem se gastaron, en total, US$ 4.697 millones durante 2012, según datos de la Secretaría de Energía. Más que lo que el Gobierno pagó por vencimientos de la deuda externa.

Para los analistas del sector, las demoras en los pagos podrían reiterarse y complicar el abastecimiento entre mayo y agosto, cuando deben arribar entre ocho y diez barcos de GNL por mes para abastecer las terminales regasificadoras.

Para este año, el Gobierno tiene programada una importación récord de 83 barcos de GNL. Hasta ahora logró adjudicar el 75% de las cargas y le falta cubrir el 25% restante para completar el suministro anual de Bahía Blanca.



Nicolas Gandini