ECONOMIA EN BUSCA DE DOLARES

El Gobierno imagina un bono para las billeteras de Soros y Martínez

También circula un proyecto que propone crear una empresa estatal para comprar granos a los pequeños y medianos productores con una quita de las retenciones.

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Foto:Presidencia

Un puente de dólares construido con la ayuda de dos magnates para llegar a diciembre. Aunque lejana del tono épico, se trata de una de las opciones que evalúa Axel Kicillof en el panel de alternativas que tiene sobre la mesa. En concreto, la solución consiste en convencer a los acaudalados George Soros y David Martínez de prestar dólares al Estado nacional a cambio de un bono emitido bajo la ley argentina con una tasa en torno al 9,5%. El Gobierno necesita mejorar las expectativas y evitar que el pánico se extienda como una mancha viscosa a lo ancho de la economía. Con la inflación al rojo vivo y luces de alerta titilando en todo el tablero por la caída de la actividad, los dólares de Soros y Martínez aparentan ser un vaso de agua en medio del desierto.

Con Soros, según deslizaron ayer dirigentes con contactos con el Gobierno, se negocia una compra de bonos por unos 500 millones de dólares. Otros 300 con Martínez. Nada es gratis. Vaca Muerta y Telecom ayudan a la generosidad. Y tampoco alcanza. Un bono con dólares de los amigos magnates es apenas el paliativo menos revulsivo de todas las opciones en danza. El Gobierno va a evitar el ajuste fiscal. Es un legado que prefiere dejarle al próximo presidente. Enfrentados al dilema de optar por una medida drástica, Cristina Kirchner y Axel Kicillof elegirán aquella que impacte en forma más evidente y directa sobre los sectores de mayores recursos. La explicación es más política que económica: en su soñado regreso al poder en 2019, el kirchnerismo pretende que la masa de votantes de los sectores populares mantenga un recuerdo sin reproches incurables.
El fin de semana amaneció sacudido por los comentarios sobre los próximos pasos de Kicillof.

Todos dan por descontado el papel policial que encarará el BCRA con el objetivo de reducir a la mínima expresión las operaciones en dólares. Pero tampoco alcanza. En las últimas horas de Juan Carlos Fábrega al frente del Banco Central, el ministro de Economía le había reclamado una emisión de 64 mil millones de pesos hasta fin de año. No aceptó. Fábrega se fue y ya no hay una barrera que impida llegar al nivel que pretendía Kicillof. En el escritorio de Cristina Kirchner descansa también un proyecto de su ministro de Economía, que propone crear una empresa estatal de venta de granos para competir con las acopiadoras a través de un dólar más competitivo. El objetivo: tentar al pequeño y mediano productor con una retención de entre 5 y 10 puntos por debajo del 35% que rige en el mercado para la soja. De esa forma, el Estado podría acceder a un flujo de divisas equivalente al 40% de la cosecha en forma directa.

Mientras espera los anuncios, el escozor por el futuro económico capturó al justicialismo. Daniel Scioli recibió informes negativos de su propio equipo de economistas. Busca contener al partido, transmitirles esperanzas a quienes esperan ser bendecidos con candidaturas y evitar fugas.
Sergio Massa buscó anticiparse a las medidas que prepara Kicillof y salió a pedir que se levante el cepo a los dólares, en una apuesta por diferenciarse.

En el menú de opciones del Gobierno que atraviesan los comentarios políticos también figuró la posibilidad de un desdoblamiento del mercado cambiario hasta otras más electrizantes, como la pesificación de los depósitos en dólares de las empresas.
Ahora deben elegir.



Damian Nabot