ECONOMIA AGENDA CONTRA EL TRABAJO ESCLAVO

El método Bergoglio para tratar con los empresarios

Encuentros reservados y el papel clave del obispo Jorge Lozano. Los cristianos esperan que aumente el debate acerca del empleo.

La llegada de Jorge Bergoglio al Vaticano, como el papa Francisco, dará una nueva impronta a la agenda empresaria en los próximos meses en el país. Para los ejecutivos, los obispos argentinos pondrán el acento en los persistentes pedidos que, el ahora Sumo Pontífice, trasladó a todas las compañías; la lucha contra el trabajo esclavo y no registrado, como así también la necesidad de una remuneración digna.
“Esperamos que en lo que resta del año, tanto empresarios como sindicatos sean llamados a discutir los temas en los que Bergoglio hizo hincapié en los últimos años. Siempre se mostró preocupado por la recuperación de la cultura del trabajo y en que los empresarios generen más empleos con un salario digno, y aún existe una gran deuda en ese sentido” dijo a PERFIL, Pablo Taussig, presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE).
Según Taussig, Bergoglio siempre puso énfasis en la desigualdad social provocada por la falta de trabajo. “Pensamos que su nuevo rol va a significar un giro importante en cuanto a los aspectos básicos que las empresas deberán discutir, como su papel frente a la pobreza”, agregó Taussig.

Estos debates se cristalizarían en las próximas jornadas de la Semana de la Pastoral Social, una de las instancias en las que la Iglesia expresa los lineamientos principales de su labor. En 2012 la consigna fue “Trabajo, dignidad y justicia social” y esperan que ese eje se mantenga y se sumen más apoyos de las compañías.

Aun así, los pedidos de trabajo digno fueron trasmitidos en los últimos años por el entonces obispo a todos los ejecutivos de compañías que se acercaron a la Curia.

Contactos. Bergoglio tenía diálogo con José Ignacio de Mendiguren y Federico Nicholson, presidente y vice de la Unión Industrial Argentina, también con Osvaldo Cornide de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, y varios de los miembros de la Asociación Empresaria Argentina. “Recibía a todos los que querían verlo, y eso incluye al sector sindical: Hugo Moyano líder de la CGT opositora lo fue a ver y también Omar Viviani del sindicato de taxistas, quien fue uno de los últimos en visitarlo antes de que fuera nombrado Papa”, señalaron.

En todos los casos, Bergoglio mantenía una gran discreción y prefería no ser fotografiado para evitar lecturas equivocadas sobre sus reuniones, en las que pedía no caer en la ambición.

Las cámaras empresarias canalizaban el diálogo a través del obispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano, y de Carlos Accaputo, presidente y director de la Pastoral Social.

Este esquema permitía encausar el trabajo hacia los objetivos del actual Papa en busca de la atención a los más pobres y eludir las internas empresariales. Tanto Lozano como Accaputo eran los que atendían los pedidos de las compañías, que recibían el mismo trato independientemente de que estuvieran o no vinculadas al cristianismo.

“Lo invitamos a nuestro encuentro anual para que hable ante unas 500 personas pero rechazó la propuesta amablemente. Simplemente agradeció y siguió recibiendo a quienes quisieron verlo”, detalló Taussig de la ACDE.



Paola Quain