ECONOMIA DETRAS DE LA POLITICA ECONOMICA


´El nuevo léxico del ‘cambio cultural’ en el BCRA

Con la conducción de Federico Sturzenegger se discontinuaron informes y se dejaron de usar términos propios de la gestión en la era de Cristina Kirchner, cuando el Central hablaba más de crecimiento y menos de inflación.

CAMBIO DE ERA. Vanoli, y antes Marcó del Pont, veían un BCRA más orgánico y político. Sturzenegger imprime su sello de académico.
CAMBIO DE ERA. Vanoli, y antes Marcó del Pont, veían un BCRA más orgánico y político. Sturzenegger imprime su sello de académico.
Foto:cedoc
Con el paso de los meses, la actual gestión del Banco Central fue marcando una distancia cada vez mayor con respecto a la gestión anterior, más allá de los evidentes cambios en política monetaria que sobrevinieron con la partida de Alejandro Vanoli y la llegada de Federico Sturzenegger.
Como en otras áreas del Gobierno, el jefe del BCRA plantea directamente un cambio cultural que va más allá de las medidas que toma, y modifican de raíz hasta las formas de comunicar el horizonte de la entidad que regula el sistema financiero y define la política clave contra la inflación, como el nivel de las tasas de interés, el volumen de emisión, los agregados monetarios y los medios de pago.
El recambio del sitio web de la entidad unos días atrás es el último reflejo en este sentido y deja ver a simple vista algunos términos de un verdadero nuevo diccionario que marca la gestión y se aprecia, además, en los informes de gestión del titular de Reconquista 266.
Atrás quedaron los términos más repetidos por funcionarios kirchneristas, como “flotación administrada” para referirse a la evolución previsible del tipo de cambio por medio de las intervenciones de la autoridad monetaria en el mercado, y que fue reemplazado por “flotación sucia”, según las palabras de Sturzenegger, con referencia al régimen por el cual el tipo de cambio se define por la oferta y demanda del mercado pero con intervenciones de la entidad cuando lo considera necesario.
Las “políticas anticíclicas” que fuertemente defendía el ex presidente de la entidad, junto con la “bancarización inclusiva”, que eran parte de los principales objetivos de la política monetaria, fueron desplazadas por “metas de inflación” a medida que se produce la llegada de nuevos informes.

Hitos. Así volvió también el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que había sido discontinuado en el kirchnerismo. De nuevo en la arena financiera, el informe contempla las expectativas de corto y mediano plazo que realizan analistas especializados del interior del país y del extranjero, que completan un listado de 62 entidades, entre las que se encuentran numerosos bancos y consultoras de economía.
Por el contrario, se descontinuaron una serie de informes, como el boletín monetario y financiero, el panorama global de las materias primas, el informe de inflación, los estudios económicos y la memoria anual.
De esta manera, el titular del Central, de marcado perfil académico y un obsesivo en la precisión de la información, moldea el contorno de sus políticas.

Como la Fed. Se incorporaron herramientas utilizadas en las principales economías del mundo. Tal vez la más destacada sea el “nowcast”, que la entidad define como un conjunto de series económicas que abarca “tanto indicadores de la actividad económica real como indicadores financieros y de expectativas”. También los suelen citar como “indicadores de alta frecuencia”. Toda esa información permite generar estimaciones muy tempranas del PBI y es un recurso utilizado por la Reserva Federal de los Estados Unidos y el Banco Central Europeo, por lo que el actual equipo de Sturzenegger decidió adoptarla. El más popular de los nuevos términos de 2016 posiblemente sea “IPC núcleo” que, a la luz del objetivo central de metas de inflación, intenta esclarecer la evolución de los precios en un contexto de disparada de tarifas. Así, el IPC núcleo “refleja la tendencia a mediano plazo de los precios al excluir los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles”.
El otro punto de interés en las publicaciones del BCRA es la tasa de interés. La novedad este año es que se incorporó un texto al informe de los martes en el que se aclara la visión del Central sobre la evolución de las principales variables y se argumenta de decisión de elevar, mantener o reducir la tasa de referencia.