ECONOMIA DISTINTOS RUBROS DUPLICAN EL INGRESO AGRICOLA

El ‘veranito’ de la City costará más de US$ 25 mil millones

Deudas con importadores, préstamos chinos y el no giro de dividendos forman un pasivo creciente del BCRA. Además, el Tesoro deberá devolver cobros por dólar ahorro y turismo. El peso del Bonar 24.

Por el “veranito” financiero para mantener calmas las expectativas en un año electoral la herencia del Gobierno que siga encontrará entre vencimientos de las nuevas emisiones del Bonar, el swap con China y los reembolsos por los dólares para mantener el humor de la clase media –tanto en ahorro como en viajes y compras en exterior– un paquete de más de US$ 25 mil millones, más del doble de lo que se ingresa en divisas en un año por el complejo oleaginoso.
Según los cálculos privados, por el dólar ahorro, turista y compras en el exterior, si se mantiene el ritmo que muestra en lo que va del año, por doce meses el Gobierno debería devolver al menos $ 11 mil millones por la recaudación anticipada de Ganancias del 20% para el ahorro y 35% para viajes y compras online, de acuerdo con las estimaciones de la consultora ACM (Análisis de Coyuntura Macroeconómica), que dirigen Maximiliano Castillo Carrillo y Javier Alvaredo.  Las compras de dólar ahorro alcanzaron un ritmo de US$ 500 millones mensuales.
Esa cifra equivale a lo que el Gobierno colocó hasta el momento a tasa variable Lebac, que suman $ 10 mil millones según Ecolatina. La recaudación anticipada, que puede devolverse en el próximo ejercicio, no paga tasa de interés.
A eso se suman US$ 4.200 millones (que al dólar oficial actual implicaría $ 37 mil millones), aunque una parte de los vencimientos en moneda extranjera pueden renegociarse ya que incluyen la devolución del swap con China, del que se habilitarían unos US$ 6 mil millones. Según el acuerdo con Pekín, a fines de 2016 el repago llegaría a US$ 4 mil millones.
A eso se suman los vencimientos de la nueva deuda en moneda extranjera, con la emisión del Bonar 2024, de US$ 1.415 millones. Para el 2016, implica el pago de intereses por “aproximadamente US$ 123,8 millones”, según calculó ACM. “De acuerdo a lo que estimamos que pueden llegar a emitir bajo este tipo de instrumentos en lo que resta del año, el pago total de intereses en dólares en 2016, sumaría cerca de US$ 784 millones”, agregaron.
Entre octubre de 2014 y marzo de este año ingresaron en promedio US$  mil millones por mes, “divisas que permitieron recuperar la tranquilidad cambiaria (se moderó la depreciación del Dólar oficial y se redujo la brecha), pero que no alcanzaron para relajar las trabas a las importaciones”, recapituló la consultora Ecolatina.
En abril, el influjo de divisas se triplicó respecto de los meses previos de manera “que parecería ser que el Ejecutivo estaría accediendo a la posibilidad de no sólo ratificar la calma cambiaria sino también relajar las trabas a las importaciones”, indicó la consultora de Marco Lavagna.

Cepo.  El presidente de la Cámara de Importadores, Diego Pérez Santisteban, confirmó que a partir de estos ingresos de dólares, se ve una mayor flexibilidad en la aprobación de dólares para importación por parte del Banco Central. “La política de emisiones, el swap con China y los dólares que entraron también a través de YPF le dieron aire a los pagos de importaciones. El Gobierno está en un plan preelectoral y no es un cambio de postura frente a la administración del Gobierno. Es una decisión política para que no haya problemas en los meses de campaña”, agregó el titular de la CIRA.
Sin embargos, las importaciones postergadas forman parte del “stock” de deuda que hasta ahora se perfila como otro de los elementos que se sumarán al traspaso de mando. Según las estimaciones de los importadores, la deuda por las compras que las empresas se autofinanciaron  oscila entre US$ 4.600 y US$ 5.100 millones.
“A diciembre del año pasado, la deuda llegaba a US$ 4.620 millones. Probablemente se haya reducido un poco, alrededor de un 10%”, estimó Pérez Santisteban en función de los sectores donde cuentan con cupos mensuales, como el automotor, la producción de electrónicos de Tierra del Fuego, grandes empresas de consumo masivo, siderúrgicas y químicas.
A esa deuda se suma el cupo de giros de dividendos “retenidos”, que según las cámaras empresarias alcanza a los US$ 15.000 millones desde que comenzó el cepo, giros que en algunos casos se transformaron en reinversión de utilidades y operaciones inmobiliarias. “Cuando una empresa invierte, quiere las ganancias, o parte de ellas”, señaló esta semana el embajador de Alemania sobre el cepo (ver página 26).
En defensa del cepo, un informe de los economistas kirchneristas nucleados en la Gran Makro sostuvo que “de no haberse implementado las restricciones a la compra de divisas, se hubiese necesitado un fabuloso endeudamiento externo del orden de los US$ 53.000 millones en tres años, para abastecer la demanda del billete sin provocar una devaluación”. Esto habría llevado la relación deuda externa sobre PBI del 26,9% actual al 34,8%, un nivel similar al de 2007. Este año, además, “el Gobierno debería pagar este año US$ 4.900 millones adicionales” (a los US$ 12.000 millones que vencen este año) para repagar parte de esa deuda.


El oficial, instalado en casi $ 9
El dólar paralelo sumó ayer cinco centavos ó 0,40% a 12,65 pesos en la plaza local, mientras en el promedio de bancos y casas de cambio subió un centavo a $ 8,97, en una rueda en que el Banco Central compró 100 millones de la divisa estadounidense. Las reservas internacionales quedaron en US$ 33.856 millones.
La divisa había cerrado la primera semana de mayo en $ 12,60 en el segmento marginal, pero registró un leve rebote a pesar del descenso de los tipos de cambio implícitos en las operaciones bursátiles: el llamado “contado con liquidación” bajó a 11,90 (vs. 12 del último viernes) y el dólar bono cayó a 11,65 (vs. $ 11,90 del viernes 8).
La brecha cambiaria entre el dólar paralelo y el que se ofreció en pizarras a 8,97 pesos (+0,22% en la semana) quedó en torno de 41%.
Sin embargo, en el mediano plazo, la cotización legal muestra el resultado de la estrategia de la Casa Rosada, de mantenerlo “planchado” en beneficio del consumo electoral.



Patricia Valli