ECONOMIA CúPULA DE LA PETROLERA

En silencio, Gutiérrez sumó poder y se convirtió en el hombre fuerte de YPF

Ayer arengó a 200 gerentes en un cónclave para relanzar la gestión tras el desplazamiento de Ricardo Darré. Un comité ejecutivo de incondicionales, clave para su nueva influencia.

Liderazgo. De pasado en las finanzas, el jefe de YPF tuvo una -curva de aprendizaje- de un año y medio. Se equivocó al designar a Darré y sobrevivió: ahora va por más.
Liderazgo. De pasado en las finanzas, el jefe de YPF tuvo una -curva de aprendizaje- de un año y medio. Se equivocó al designar a Darré y sobrevivió: ahora va por más. Foto:Cedoc

Miguel Gutiérrez, presidente de YPF, detalló ayer por la tarde a la primera plana de la empresa cómo se instrumentará la profunda reestructuración gerencial anunciada esta semana en la petrolera estatal insignia. El emergente más saliente de esa reorganización fue la renuncia del CEO Ricardo Darré, que dio un paso al costado después de una lánguida gestión de apenas un año y dos meses.

La cita fue en al moderno edificio oval de Y-TEC, la empresa de tecnología de YPF y el Conicet, en las afueras de La Plata. ¿Los invitados? Los directivos que integran el G-200, la instancia de seguimiento que nuclea a los principales 200 gerentes de la compañía bajo control estatal.

Estaban presentes los seis vicepresidentes que conformarán el Comité Ejecutivo de YPF, el órgano que gerenciará la gestión operativa. Se descuenta, sin embargo, que Gutiérrez, que formalmente seguirá ocupando la presidencia no ejecutiva del Directorio, asumirá un mayor protagonismo en el día a día de la mayor empresa del país.

De esta forma, Gutiérrez se consolida como el nuevo hombre fuerte de la energía dentro del Gobierno. Si bien nunca pudo compatilibizar su gestión con Darré, a quien él había elegido, ahora se rodeó de “pesos pesado” que le responden en el Comité Ejecutivo y podrá comandar la compañía.

Los ocupantes de las seis sillas de la nueva mesa chica de YPF son Daniel González, vicepresidente de Finanzas (ex CFO), que se abocará a la supervisión integral de los números de la empresa; Sebastián Mocorrea, vicepresidente de Asuntos Corporativos, Comunicaciones y Marketing, hombre de extrema confianza de Gutiérrez que sumará a su universo de acción el área de Legales dirigida por Germán Fernández Lahore (la vicepresidencia de Asuntos Jurídicos fue degradada a una dirección), y Carlos Alfonsi, que liderará la nueva vicepresidencia de Operaciones y Transformación. Su designación sorprendió en el mercado, que imaginaba que, por decisión personal, el ejecutivo buscaría nuevos horizontes. Por el contrario, Alfonsi salió recargado con un rol estratégico. Bajo su ala reportarán varios de los vicepresidentes que perdieron peso en el organigrama como Fernando Dasso, que lleva casi 25 años al frente de Recursos Humanos y en algún momento se espera una renovación, Gustavo Chaab (Medio Ambiente), Fernando Giliberti (Cadena de Suministro o Suply Chain) y Sergio Fernández (Tecnología e Innovación). Marcos Browne, por su parte, permanecerá como vicepresidente de Gas y Energía.

Nueva estructura. La reestructuración implicó un enroque en áreas centrales del negocio petrolero. La unidad de refinación y comercialización (Downstream) pasará a cargo de Santiago Martínez Tanoira, que hasta ahora estaba a cargo del Upstream (exploración y producción). En su lugar asumió Pablo Bizzotto, quien se venía desempeñando como gerente regional de áreas no convencionales (Vaca Muerta). Son movimientos lógicos que, en algún punto, cubren casilleros indicados. Martínez Tanoira regresará al negocio de refinación de petróleo, donde realizó la mayor parte de su carrera profesional, y Bizzotto controlará el Upstream, cargo que iba a asumir hace algunos meses hasta que chocó con la negativa de Darré.

La salida del ahora ex CEO era una noticia esperada en YPF. Si bien oficialmente se informó que su renuncia obedece a motivos personales, Darré nunca terminó de demostrar el liderazgo necesario para conducir una organización con cerca de 20 mil empleados y su gestión pronunció un marcado desencanto.