ECONOMIA CONSUELO

Eurnekian quiere revancha tras perder las obras del Sur

El titular de Corporación América busca financiamiento en Rusia para una represa en Neuquén tras perder en Santa Cruz.

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Derrotado en la polémica licitación para construir dos represas en Santa Cruz, Eduardo Eurnekian eligió hace dos semanas poner la otra mejilla ante la consulta de PERFIL. “Comparto el proceso licitatorio. No hubo objeciones, fue razonable el procedimiento”, expresó, al borde de lo políticamente correcto. Víctima residual del conflicto del Gobierno con LAN, el titular de Aeropuertos Argentina 2000 evitó declaraciones irritantes a los oídos de la Casa Rosada y se fue de viaje a Europa a descansar.

Sin embargo, no abandonó su deseo de desembarcar en el negocio hidroeléctrico. Después de visitar el miércoles pasado al papa Francisco en el Vaticano, y de unos días de descanso en Portugal, Eurnekian llegará este martes a Moscú. Allí se reunirá con representantes de Inter Rao y Power Machines, fabricantes de turbinas hidroeléctricas que integraron el consorcio liderado por Helport, del holding de Eurnekian, que peleó hasta el final por las represas santacruceñas.

El empresario incluso recibió presiones de la Casa Rosada para que abandonara cualquier impugnación de esa licitación, ganada por la UTE de Electroingeniería, de los empresarios Osvaldo Acosta y Gerardo Ferreyra, que gozan de buena llegada al ministro de Planificación, Julio De Vido, y al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.

En Rusia, Eurnekian intentará avanzar con sus socios en el andamiaje financiero de otra obra hidroeléctrica postergada por la falta de crédito. Se trata de Chihuido I, emplazada sobre el río Neuquén, licitada en 2009 por la gobernación neuquina y valuada en alrededor de 1.300 millones de dólares, pero que nunca llegó a concretarse. No la tendrá fácil. Envalentonada por el triunfo en el distrito de los Kirchner, Electroingeniería, que se preadjudicó la construcción de Chihuido I hace tres años, le acercó a la administración de Jorge Sapag una propuesta financiera similar a la de las represas Néstor Kirchner-Jorge Cepernic, en Santa Cruz.

Con créditos blandos de bancos chinos, el holding de Gerardo Ferreyra ofreció solventar el 85% del costo de la obra. Del 15% restante se encargaría otro inversor asiático, según indicó a PERFIL un cercano colaborador de Sapag. Eurnekian, con financiamiento ruso, quiere meter una cuña en ese esquema. También existe interés de la china Sinohydro, otra de las que estuvieron cerca de ganar la licitación santacruceña, asociada con Austral Construcciones, la empresa de Lázaro Báez.

El apetito de las viudas que dejó la compulsa patagónica se alimenta de un cambio de criterio del Gobierno, que en el pasado exigía la participación de empresas nacionales en las obras de infraestructura (lo que demoró los proyectos) y ahora parece estar enfocado en conseguir inversiones, aunque eso implique resignar la presencia de industrias locales. Lo sabe Impsa (Pescarmona), la única fabricante de turbinas hidroeléctricas del país, que se ve ahora amenazada en su patio trasero por gigantes chinos y europeos.



Nicolás Gandini