ECONOMIA MARTINEZ, ACREEDOR AFIN

Fintech, el ‘amicus’ contra los buitres que prevé default

El fondo del mexicano es aliado del Gobierno en la búsqueda de un acuerdo por la deuda, pero es pesimista sobre el litigio.

Foto:Telam

David Martínez, a través de su fondo Fintech, no sólo es  el flamante comprador de Telecom ni el “amigo” de la Argentina en los litigios en los tribunales neoyorquinos: también es uno de los principales articuladores del acuerdo entre privados que pretenden establecer los bonistas reestructurados con los fondos buitre y el resto de los holdouts. Pese a su apoyo, según fuentes vinculadas a este fondo de inversión no escondieron su pesimismo frente a una salida sin default del litigio en Estados Unidos.
Con la alta probabilidad de un fallo adverso, los fondos que aceptaron canjear sus títulos en default por los de las reestructuraciones de 2005 y 2010 apuntan a un “costo compartido” entre bonistas. La negociación tiene la bendición del ministro de Economía, Hernán Lorenzino, que –no obstante– se mantiene a raya de las mesas de discusión.
La salida acordada que promueve el fondo de Martínez junto con otro “amicus curiae” de la Argentina, el fondo Gramercy, apunta a que los bonistas sacrifiquen parte de sus ganancias para generar un fideicomiso que permita contentar a los fondos buitre y evitar así que el litigio siga su curso. En la causa del fondo buitre NML, de Elliot Management, contra la Argentina, el juez de primera instancia Thomas Griesa ordenó pagar a los buitres US$ 1.330 millones. La apelación confirmó ese fallo –aunque la medida se mantiene en suspenso– y ahora depende de que la Corte Suprema decida, ya entrado 2014, si toma el caso. Pero con las dos instancias en contra, el optimismo no abunda, ni siquiera entre quienes impulsan la negociación, según comentaron altas fuentes a este diario.
La propuesta de los fondos que integran el Exchange Bondholder Group (EBG), donde está Fintech, que se formalizará esta semana ofrece a los buitres y holdouts algo menos que los US$ 1.300 millones que garantizó Griesa, pero aleja el fantasma del default. La quita, en tanto, sería menor a la que ofrece el Gobierno con una tercera reapertura del canje, donde debería ser del 67%, como en las negociaciones anteriores. En tanto, lo que cedan los bonistas “en regla” sería compensado con mejores cotizaciones, además de evitar la cesación de pagos.
La dificultad de la propuesta, que buscan poner como condición que Economía participe de la negociación, reside en que requiere el visto bueno del 93% de los bonistas que ya cambiaron sus títulos en default entre 2005 y 2010.
La perspectiva de un fallo adverso es compartida por el mercado y por eso, en paralelo, existe otra negociación que apunta a que los bonistas acepten adelantar a abril de 2014 el vencimiento de la cláusula que impide ofrecer mejores términos que los que ya se aceptaron en 2005 y 2010. Esa negociación la lleva adelante el abogado Eugenio Bruno, que conversa con todos los holdouts. Si prospera, el plan se llevará al Gobierno. Este plan reconoce el capital vencido a 2001 con una quita de 25% y entrega bonos por el 75% con una tasa de interés del 4% anual. La propuesta incluye “dinero fresco” a través de la suscripción de bonos energéticos –como el Baade–.
En el caso de los bonistas que ya aceptaron los canjes, pueden optar por reinvertir pagos por hasta mil  millones de dólares para energía, entre otras opciones.



Patricia Valli / A. C.