ECONOMIA JUNTO A UN GRUPO DE BANCOS

Gana fuerza la opción de hacer un pago con ‘bonos a la Repsol’

Mientras Kicillof negocia con poco margen de opción, trascendió que habría una compensación a los holdouts que serían captados por bancos norteamericanos.

Foto:Cedoc

La versión más fuerte que circuló ayer en los mercados de un posible arreglo en el conflicto entre la Argentina y los fondos buitre tras la audiencia con el juez Thomas Griesa, una especie de acuerdo underwriting, que significa en definitiva el pago de un monto al contado a los demandantes y una compensación al resto de los holdouts con bonos que serían captados por un grupo de bancos en Estados Unidos.

Así lo aseguraron fuentes del mercado local e internacional, pero para llegar a ese acuerdo se necesitan unos días más, y es por eso que según comentaron las mismas fuentes este tipo de negociaciones llevaría toda la próxima semana y no se aplicaría por parte del juez federal de Nueva York el embargo sobre los pagos de la Argentina a los bonistas reestructurados.

“Esto no se puede cerrar en unas pocas horas, hay que trabajarlo un poco más, pero por ese lado sabemos que han ido un poco las conversaciones que se realizaron ayer en el juzgado con los abogados de cada parte y con el negociador designado, Daniel Pollack”, apuntó una importante fuente de un banco de inversión del mercado local.

Otra fuente financiera aseguró que en ese caso se trataría de cerrar un pago al contado para los buitres, de entre US$ 650 y US$ 800 millones, y el resto se cancelaría con una determinada emisión de bonos.

“Sería una operatoria similar a la que hizo el Gobierno con Repsol para pagarle por la expropiación parcial de YPF”, indicaron las fuentes.

En este convenio, Repsol, antes de recibir los bonos, ya había acordado colocar los títulos argentinos a un grupo de bancos europeos, con lo cual consiguió una ganancia extra, ya que los títulos registraron subas, en algunos casos del 20%. Según un informe de la consultora Econométrica, una fórmula similar permitiría que los bonos que pudieran recibir los holdouts y colocarlos luego en algunos bancos treparan entre desde 25% hasta más del 60%. “Es indudable que esto permitiría una ganancia para los holdouts, pero especialmente para los bancos que puedan intervenir en este tipo de operación”, señaló otra fuente.

¿Cuál sería el motivo central de la suba? Lógicamente, los distintos pasos que ha dado Argentina en los últimos tiempos para superar el default definitivamente.

“Es decir, les asegura el pago a los reestructurados, acordó con Repsol, con el Club de París y ahora, de arribarse a un acuerdo de este tipo, sin dudas los bonos argentinos van a cotizar notablemente mejor de lo que venían haciéndolo hace unos meses”, señaló la misma fuente. No obstante, otros especialistas de los mercados, tanto a nivel local como internacional, han esbozado otra idea, aunque se sabe que, en principio, no contaría con el visto bueno del Gobierno.

La Casa Rosada busca consejos. El ex secretario de Finanzas Guillermo Nielsen se habría reunido el jueves por la tarde con el secretario de Legal y Técnica de la Nación, Carlos Zannini, por veinte minutos en la Casa Rosada. Durante el breve encuentro, el ex funcionario habría dejado una carperta, según informó Clarín en su edición de ayer.

Consultado por este medio al respecto, Nielsen no negó ni confirmó el encuentro, que se habría llevado a cabo horas después de que se conociera que la Argentina había depositado más de US$ 1.000 millones en la cuenta del Bank of New York Mellon. La respuesta oficial desde el sciolismo, donde el ex negociador es uno de los referentes económicos, es que el gobernador de Buenos Aires “no acercó a Nielsen a la Rosada”. Pero afirman: “Todos nuestros economistas hablan con el Gobierno”, incluyendo al economista Miguel Bein y al ex presidente del Banco Central Mario Blejer. Con todo, Nielsen había señalado, antes de que se conociera que la Corte Suprema de Estados Unidos no tomaría el caso argentino, que “no habrá una catástrofe”, pero indicó que están en juego cerca de US$ 7 mil millones de ingresos de organismos multilaterales.



Luis Di Lorenzo / Paola Quain