ECONOMIA LA PELEA POR LA INFLACION

Gremios piden bono de fin de año pese a la negativa oficial

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Foto:Presidencia de la Nación

Los gremios ya negocian bonos de fin de año de entre 2.500 y 4 mil pesos, confirmaron a PERFIL fuentes de la CGT oficial. A pesar de los pedidos del jefe de Gabinete, Jorge “Coqui” Capitanich, de moderar los reclamos salariales, los sindicatos van detrás de la inflación y aseguran que las negociaciones por bonos de fin de año ya están iniciadas y que se definirán después de la segunda semana de diciembre.

Capitanich había dicho el viernes: “Nosotros no tenemos en perspectiva la instrumentación de ese tipo de iniciativas”. Ante los trascendidos de que el Ministerio de Trabajo pidió no cerrar bonos, la CGT hizo caso omiso. Fuentes de la central obrera informaron que el sector industrial negocia los bonos en bloque mientras que los gremios de servicios lo hacen por empresas, como por ejemplo, Comercio, que ya hizo pedidos a supermercados. La construcción negocia un plus de alrededor de $ 3 mil. A la cabeza del arreglo están el sindicato que dirige Gerardo Martínez y la cámara empresaria, que integró la mesa de diálogo de los empresarios con Capitanich.

En el caso de la industria automotriz, Ricardo Pignanelli, secretario general de los mecánicos de Smata, dijo a PERFIL que los trabajadores del sector recibirán bono de fin de año, ya que está incluido en el convenio de su gremio.
Durante la semana, dirigentes de distintos sindicatos se confirmaron mutuamente que avanzarían con los bonos a pesar de las expectativas del Gobierno.

Expectativa. Los gremios esperan que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anuncie que el aguinaldo quedará exento del impuesto a las ganancias, como sucedió en los últimos pagos del sueldo anual complementario.

El control de la inflación es una de las apuestas de la nueva configuración del Gobierno. Las reuniones encabezadas por Capitanich y el ministro de Economía, Axel Kicillof, con empresarios y sindicalistas apuntaron a poner un techo a las paritarias y a frenar precios, además de meter mano en las partes de las cadenas de producción para mejorar competitividad y generar dólares.

La CGT oficial reclamó en la reunión poner fin a la política de precios del saliente Guillermo Moreno y convocar a un megaacuerdo que garantice un freno a la inflación y, así, poder mantener aumentos salariales “con responsabilidad”.
Sin embargo, puertas adentro de la central que dirige Antonio Caló, incluso los dirigentes más oficialistas o aliados al Gobierno, creen que el acuerdo de precios y salarios que impulsa Capitanich “no va funcionar”. Quieren que el diálogo no sea “unilateral” y que los empresarios se sienten en la misma mesa con gremios y Gobierno a acordar un plan de contención de precios. Creen que la convocatoria al diálogo debería incluir “a tres sectores clave en la inflación: los bancos, el sector financiero y los denominados formadores de precios”. Esto incluye a los supermercadistas y los proveedores. Si no son incluidos, el acuerdo fracasará, cree la CGT.



Emilia Delfino