ECONOMIA HERNAN BAGLIERO

“Hay que respetar el rol del país como proveedor de proteína global”

Sólo un portfolio de defensivos agrícolas no era suficiente en la división CropLife de Bayer; por ello compró en el país Biagro y FN Semillas, y no descarta hacer más adquisiciones.

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Foto:Norberto Melone

Se trata de una firma con más de cien años de trayectoria en el mercado local y una marca reconocida en varios planos, sobre todo en salud humana. Pero en el campo tiene varios porotos a favor, entre otros que es la única empresa en la Argentina que abarca productos de sanidad vegetal y animal, lo que le permite abordar al productor desde todos los frentes: cuidarlo a él, cuidar sus cultivos y también sus animales. Todo esto le concede un importante plus a la hora de generar nuevos negocios, sobre todo porque los ha obligado a repensar estrategias.

Como en el plano agrícola la competencia con otras multinacionales es fuerte, en los últimos años decidieron barajar y dar de nuevo para poder subirse a la cabeza de todos los rankings. Compraron empresas de rubros anexos, como firmas de productos biológicos y semilleras, y hacen los deberes para entregar soluciones a los productores. Quieren traer más traits de soja, meterse de lleno con el algodón y no descuidar la sanidad de los rodeos del mismo productor. La ecuación es sencilla: ¿para qué llegar al productor sólo para venderle en una época específica del año, cuando debe comprar defensivos agrícolas, y no durante todo el año? En esa senda transitan hoy, tal como contó a Super Campo Hernán Bagliero, el director de Bayer CropScience para el Cono Sur.

—¿Cuál es la razón de ser de las últimas adquisiciones?
—A nivel mundial Bayer tiene la división agrícola, CropLife, como un pilar estratégico. Cuando se decidió que el negocio agrícola era importante y prioritario, se enfocó a los cultivos de soja y trigo. Y al referirnos a soja, el 80% está en Estados Unidos, Brasil y Argentina, así que este país se convierte en un pilar fundamental de la estrategia. Y ahí viene el tema de las adquisiciones.

—Biagro y FN Semillas...
—Si uno mira la rueda del productor para ver en qué momento se contacta con los proveedores, uno ve que lo hace todo el tiempo, y nuestros productos estaban demasiado enfocados hacia el final del ciclo. Entrando en el negocio de semillas con FN o bien con los productos biológicos e inoculantes a través de Biagro nos hacemos presentes en más partes de esa rueda de negociación que dura 12 meses.

—¿Cómo es el rol de Bayer en tecnología?
—Hoy por hoy no podemos evitar hablar del tema de malezas resistentes. Queremos ser protagonistas diciendo a los proveedores que deben rotar cultivos, rotar principios activos, y tenemos que rotar modos de acción de los productos; entonces necesitamos diversidad, es decir, tener una mayor paleta de productos para evitar la resistencia, que es la gran preocupación de los productores en el corto y mediano plazo.

—¿Cómo evalúan que será la próxima campaña?
—Creemos que la próxima campaña va a ser buena. Hay buen clima entre los productores. Obviamente los desafíos pasan por lo tecnológico, por cómo hacer los barbechos y enfrentar las malezas resistentes y cómo pasar el invierno, o bien decidir qué sembrar. Estamos optimistas, creemos que el sector va a seguir creciendo. Por más que quiera, Argentina no puede evitar dejar de proveer alimentos para 400 millones de personas. Con lo cual podemos enojarnos, podemos demorar la siembra, pero siempre se termina sembrando. A veces peleamos con nosotros mismos, pero no vayamos contra nuestra esencia. Eso es un poco respetar el rol de país como proveedor de proteína vegetal al mundo. Con la situación alimentaria que tiene el mundo no podemos darnos el lujo de no sembrar.

 

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Bayer tiene a nivel mundial el LibertyLink (un herbicida selectivo en sojas resistentes al glufosinato de amonio), muy difundido en Estados Unidos. “Para venderlo en Argentina necesitamos contar con los volúmenes de producto suficientes para abastecer la demanda, porque ya lo tenemos registrado”. Según Bagliero, las empresas deben enfrentar el desafío de planificar. “Tenemos que leer el futuro, algo que no hemos sabido hacer”. Para el empresario, nadie en la industria vio lo que vendría. “El problema estalló en EE.UU., donde ahora hay 14 malezas resistentes, mientras que en Argentina tenemos ocho; pero hace tres años EE.UU. tenía ocho, así que en apenas tres años estaremos en la misma situación”, cuestionó. “Como empresa estamos viendo esos productos que funcionan bien en EE.UU. y arrancando los desarrollos para tenerlos disponibles aquí cuanto antes”, completó.



María Lorena Rodríguez