ECONOMIA

Hollande quiere el divorcio pero teme una venganza de la Primera Dama

El presidente visitó por primera vez a su mujer, internada desde que se supo la infidelidad. Sin embargo, la ruptura sería irreversible. La amenaza de revelar secretos de Estado.

Foto:AFP

Una serie de indicios reveladores tiende a confirmar que el presidente François Hollande decidió romper definitivamente su relación de pareja con Valérie Trierweiler.

Desde que fue internada hasta ayer, el jefe del Estado nunca la visitó y tampoco la llamó por teléfono. La puerta de su habitación no tiene custodia, lo que significa que la periodista perdió su estatus de primera dama.

Para disipar esa idea de ruptura irreversible, uno de los allegados de la primera dama indicó que fueron los médicos quienes impidieron que Hollande acudiera a visitarla. “Es una medida clásica en casos de fragilidad psicológica”, explicó. Otro amigo informó que “Hollande habló varias veces con el equipo médico que la atiende” e “incluso se reunió personalmente con ellos”. “Nada de eso es cierto”, dijo secamente una fuente del Palacio del Elíseo.

Otro dato significativo fue el tono frío y distante que empleó Hollande en la conferencia de prensa del martes pasado para referirse a su relación con Trierweiler y su romance clandestino con la actriz Julie Gayet. Durante los 159 minutos que se prolongó su diálogo con la prensa, en ningún momento citó el nombre de Trierweiler. Ayer, sin embargo, Hollande fue a visitarla al hospital. Quienes lo conocen afirman que se trató de un gesto interesado: “Debe estar más preocupado por su imagen que por la salud de Valérie”, estimó un dirigente socialista.

Valérie, c’est fini (se terminó), confirmó por su lado el semanario VSD en la portada de su última edición. La revista afirma que el presidente decidió poner punto final a la relación.

Esa noticia fue confirmada gracias a una gaffe del ministro de Presupuesto, Bernard Cazeneuve. En un diálogo con periodistas dijo: “Su compañera (sic) tiene una actividad artística”. Evidentemente se refería a la actriz Julie Gayet.

La edición de Closer de ayer asegura que el romance clandestino de Hollande y Julie Gayet comenzó en realidad “hace dos años”. Al respecto circulan decenas de versiones que sitúan el comienzo en 2011, en la campaña electoral de 2012, en enero de 2013 o a fines del año pasado.

En la reunión de la ruptura, Hollande le propuso a Trierweiler publicar dos comunicados separados anunciando la decisión de separarse. “Me estás humillando delante de toda Francia”, clamó entre llantos.

“Traicionada, engañada y enceguecida, estaba como si la hubiera arrollado un tren”, confesó una de sus amigas que la vio ese día.

Desde que fue hospitalizada, dicen en el Palacio del Elíseo, no cesa de recibir amigos, hablar por teléfono con periodistas y amenazar con represalias. “Pasa las horas destilando rumores y organizando campañas de acción psicológica para tratar de restablecer su posición”, aseguran. “Cuando se reponga, Valérie responderá golpe por golpe” a Hollande, estimó Nadia Le Brun, coautora del libro La dama de pique.

Ante la falta de separación amistosa por consentimiento mutuo, los servicios de prensa del Elíseo ya redactaron un texto de pocas líneas anunciando la “decisión del presidente” de “poner término a la relación” con Trierweiler. 

El aspecto más alarmante reside en que no se resigna a perder su estatus de primera dama, amenaza con provocar un escándalo y hacer estallar una bomba política. Incluso, habría recibido propuestas para escribir un libro.

Para evitar esos riesgos, los consejeros del presidente tratan de hablar con la familia y los amigos para persuadirla de aceptar una “realidad irreversible”. Todo presagia que habrá nuevas tormentas y escenas de odio en el recinto más sagrado de la República Francesa.


Christian Riavale desde París


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