ECONOMIA EFECTO POLÍTICA

La divisa, a $ 17,98 en la semana en que el Central cambió de estrategia por la política

La entidad presidida por Federico Sturzenegger tuvo por primera vez desde el inicio de la gestión macrista una posición firme para fijar el tipo de cambio.

Las pizarras, con más atención antes de la PASO.
Las pizarras, con más atención antes de la PASO. Foto:Cedoc

Unos US$ 1.837,6 millones fue el costo que asumió el Banco Central para contener el dólar a $ 18 en la semana previa a las PASO, enfrentando una creciente demanda de divisas que se observó en el último mes en medio de la incertidumbre sobre el resultado de los comicios.

La entidad presidida por Federico Sturzenegger tuvo por primera vez desde el inicio de la gestión macrista una posición firme para fijar el tipo de cambio, después de un largo período de defensa de la flotación libre del dólar, en la que el precio es resultado de la oferta y la demanda en el mercado de cambios sin la participación de la autoridad monetaria.

“Nuestra meta es la inflación, no el tipo de cambio”, repitió en numerosos discursos Sturzenegger desde que se presentó el esquema de metas de inflación en septiembre del año pasado. Desde entonces, las intervenciones han sido escasas: en diciembre se compraron unos US$ 700 millones por la fuerte entrada de divisas del blanqueo, que presionaba a la baja el tipo de cambio. En marzo se sumaron compras por US$ 600 millones y en mayo fueron US$ 1.000 millones, que ayudaron a que el dólar no bajara de su piso de $ 15,50, un escenario desfavorable para la industria.

Ahora, pensando en el techo, tan sólo en la jornada de ayer el Central vendió US$ 235 millones, para poner paños fríos a un mercado recalentado y con mucho volumen operado, al igual que los días previos. De las cinco últimas ruedas, cuatro contaron con la ayuda oficial para evitar una disparada de la cotización.

Días atrás, en medio de la fuerte demanda de dólares, Demian Reidel, vicepresidente 2º, respondió a empresarios: “No vamos a intervenir para determinar un tipo de cambio de equilibrio. Pero si vemos algo que no nos gusta, una dinámica rara o disruptiva, vamos a intervenir”, aseguró desde la entidad, que intenta tener una “flotación sucia, pero lo más limpia posible”.

Mercado y reacción.
Para los bancos privados, que admiten estar demandando dólares pero aclaran que “no lo están haciendo con euforia”, lo ocurrido esta semana “podría repetirse en octubre si el nerviosismo habitual antes de una elección lleva al dólar a perjudicar a los candidatos oficialistas”.

Ante la consulta de PERFIL, un miembro del equipo económico argumenta en favor de la estrategia oficial: “Es preferible asumir el costo de vender reservas internacionales y no el que se generaría en toda la economía con el ruido de una suba tan repentina del dólar, que no se corresponde con ninguna situación de la macro”; ayer las arcas del Central contabilizaron US$ 48.218 millones.

También apuntaron que “nos corren por derecha y por izquierda cuando hay atraso cambiario o tienen miedo de una disparada del tipo de cambio. Es una cuestión cultural, y en el resto de los países los saltos del dólar son más bruscos pero no alteran a nadie”, subrayó un funcionario, y agregó: “Lo que se vio esta semana es una demanda típica previa a las elecciones; compraron desde individuos hasta fondos de inversión con grandes volúmenes”.

Para el director de un banco privado, “lo importante es adónde van los dólares que se compraron, y la gran mayoría quedó en el sistema, a juzgar por los depósitos que crecieron en estos días”, explicaron en el mercado.