ECONOMIA CRECERA 0,5% ESTE AÑO

La recuperación, a la espera del fin de “la crisis más fuerte” del vecino

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Desde principios de los 80 Brasil no mostraba caídas tan pronunciadas como la de 2015 y 2016. Para este año se espera que lo revierta con 0,5% de suba del PBI, aunque esa recuperación depende del fin de la crisis política que generó la denuncia de pago de coimas al presidente Michel Temer.

“Es la crisis política más fuerte de Brasil desde que volvió la democracia”, evaluó el economista Dante Sica, de Abeceb. “El contrato político-social que le permitió a Brasil salir de la dictadura está virtualmente terminado”.

“La diferencia es que es una crisis política con correlato económico. Es decir, no fue la economía la que generó la crisis”, ponderó. Pero con Brasil cayendo en producción al 8% en los últimos dos años, el correlato en la Argentina fue inevitable. “Se estima que la Argentina pierde 0,25% por cada punto que cae Brasil”.

Los analistas brasileños señalan que la crisis comenzó en 2013, con las jornadas de junio de 2013 con las que se rechazó un aumento de las tarifas de transporte. El plan de ajuste del gobierno de Dilma generó una caída de popularidad que Temer capitalizó con el impeachment como golpe de gracia. 

El impacto económico empezó a sentirse un año después: la economía daba señales de estancamiento (creció 0,5% en 2014), mientras que la caída del consumo impactó en la producción brasileña –junto con la crisis internacional– y de ahí en adelante los números pasaron al rojo: -3,8% en 2015 y -3,6% en 2016, según las cifras del Fondo Monetario Internacional.

Sólo a principio de los 80 Brasil registró caídas similares a las de estos años. En ese momento, en medio de un programa de ajuste del FMI, saltaron los precios del petróleo y aumentó el nivel de deuda. El vecino enfrió la economía como forma de reducir las importaciones. En 1981 cayó un 4,4% y rebotó el año siguiente, aunque después volvió a caer tras la crisis de deuda mexicana y en 1983 el PBI perdió 3,4%. Incluso más tarde, con la crisis de 1999, la economía no bajó a esos niveles, ni tampoco tuvo dos años consecutivos de caída como en 2015 y 2016. Para este año, el pronóstico ronda el 0,5%, aunque ahora la recuperación dependerá de cómo se resuelva la crisis política.

Freno. “El camino que eligió Temer de no renunciar condiciona los tiempos de recuperación. Antes de este caso, había consenso de que Temer podía llegar hasta el 2018 y completar el mandato, a la vez que avanzaban las reformas fiscales que le permitían a Brasil llegar a la tasa de crecimiento necesaria. Hoy hay incertidumbre sobre si llega a terminar el mandato”, ponderó el titular de Abeceb.

Para la consultora ACM, la primera vía de contagio es por actividad, donde la correlación entre la actividad en el país vecino y las exportaciones domésticas es alta. La segunda, señalan, es financiera: la percepción del riesgo regional podría aumentar y encarecer el financiamiento, aunque impactaría más en el de corto plazo y el 85% de las necesidades de financiamiento ya están cubiertas.

Para Sica la devaluación del real y el posible encarecimiento financiero es “volatilidad de corto plazo asociada a estos eventos”. “Brasil había dejado de caer. Se esperaba que el año que viene llegara a un crecimiento del 2%. En los próximos 15 días hay que ver si no se prolonga esa recuperación”, evaluó.