ECONOMIA

Los Cirigliano se muestran en crisis a la espera de la sentencia por Once

El Grupo Plaza, su mayor empresa de colectivos, entró en concurso preventivo. Denuncian una estrategia ante una eventual indemnización.

Foto:Cedoc

Con la revisión de los créditos de una de sus empresas de colectivos, el Grupo Plaza, de los hermanos Cirigliano, sigue sumando concursos preventivos que, según denuncian sus empleados, persiguen el vaciamiento de las empresas para evitar el eventual resarcimiento a las víctimas de la tragedia ferroviaria de Once, donde se busca probar la responsabilidad de TBA, entonces su concesionaria del Ferrocarril Sarmiento.

El Juzgado Nº 22 proveyó el concurso preventivo a Transporte Automotor Plaza Sacei, operadora del servicio público de transporte automotor de pasajeros urbano, interurbano y de larga distancia, según se informó esta semana. Entre los principales acreedores de la empresa están la AFIP, la Unión Tranviarios Automotor –por la falta de pago de la obra social– y el Banco Macro, según indicaron fuentes sindicales.

De esta forma, otra empresa del Grupo Plaza, que comparten Mario y Claudio Cirigliano, se suma a la quiebra que se declaró sobre TBA y a las denuncias de vaciamiento sobre otra de las empresas del grupo, Ecotrans, que opera en la provincia de Buenos Aires.

A principios de este mes, además, Plaza se vio involucrada en la denuncia contra el ex secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, por la falta de control en la asignación de subsidios al transporte, donde el grupo fue el mayor beneficiario de las transferencias del Estado. Desde 2005 a hoy, el grupo recibió por sus empresas más de $ 2.450 millones según los datos del Ministerio de Transporte que dirige Florencio Randazzo. En el primer bimestre de este año sumó $ 86 millones en subsidios mientras que en todo 2014 las transferencias alcanzaron los $ 460 millones por, entre otras, las líneas 61, 62, 114, 129 y 133.

Según el diputado bonaerense Ricardo Vago, que investigó los vínculos de TBA y el Estado, como operadores de TBA y con los arreglos en Cometrans –los talleres del grupo–, los Cirigliano armaron un esquema que dejó de ser viable cuando el Gobierno les revocó las concesiones ferroviarias después del choque del 22 de febrero de 2012. “Los ingresos se cortan y políticamente pasaron a estar en baja.

También se cortó la participación que tenían en las unidades de gestión de emergencia ferroviaria, donde contaban con una participación de un tercio. Es un grupo que creció al calor del poder, desde el menemismo, al que hoy se le acercan las demandas, ligadas al caso de Once”, en el que están imputados los Cirigliano, relató Vago.  

“El Grupo tiene unos 2.700 empleados. Lo que están haciendo es un vaciamiento para evitar responder por las indemnizaciones de Once”, explicó Luis Mariani, uno de los delegados de Ecotrans. Los representantes de los trabajadores buscan analizar la causa, que tiene 5 mil fojas, para evitar que una eventual quiebra del grupo los deje en la calle.

El grupo también opera en el segmento de larga distancia de la mano de Mercobus-Plus Ultra y el Rápido Argentino, pero, según señalaron fuentes de este segmento, “la empresa también acusa problemas”. Sin embargo, sostienen que “puede vincularse con la crisis general del sector.
La sentencia en el juicio por el accidente de  Once, que dejó 51 muertos, se prevé para los próximos meses. Los Cirigliano esperan en el banquillo.

Fondos que viajan bien

Tan sólo el año pasado, el Estado nacional transfirió $ 41.916 millones de pesos al transporte, el 34% más que en el año anterior. De ese total, el 60% se destinó al transporte automotor, donde el Grupo Plaza se consagró como el principal beneficiario de los giros y de la política de transporte del Estado.
Aun con la implementación de la tarjeta SUBE y el aumento de tarifas urbanas e interurbanas, el Gobierno volcó más fondos en las empresas del transporte. En el caso de las de Plaza, el año pasado recibieron cerca de $ 410 millones. La empresa a nivel nacional recibió el 8% más que el año pasado mientras que en la Ciudad las transferencias cayeron el 1%.



Patricia Valli