ECONOMIA

Mala nota en la prueba de desarrollo

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Las protestas de los ciudadanos brasileños por los gastos del Mundial forman parte de una preocupación de antigua data sobre las debilidades de la estructura productiva y social brasileña.

Brasil aparece en el escenario mundial como una potencia emergente asociada con otras que disputan liderazgos y hegemonías a las potencias occidentales y a Japón.

Pero la realidad doméstica es mucho menos brillante. La economía brasileña trepó en las estadísticas del PBI internacional por la valorización de su moneda, que elevó su PBI medido en dólares.

Pero el crecimiento del PBI en lo que va del siglo fue, en cifras de la Cepal, del 3,9%, por debajo del promedio sudamericano, mientras que la participación del PBI brasileño en el PBI mundial, medidos por la Paridad del Poder Adquisitivo, lejos de emerger, está estancada desde hace décadas.

La relación de la Inversión Bruta Interna con el PBI oscila en los últimos años en el 19%, mucho menos que la necesaria para una economía que tiene, como todas las rezagadas en el campo industrial y técnico, enormes espacios sectoriales y geográficos que colonizar con capital y conocimiento.

Por este motivo, la productividad de Brasil se retrasa en relación con la de Estados Unidos (como toda Latinoamérica) y en proporciones abismales en relación con el aumento de la productividad de los países asiáticos de rápido crecimiento, socios/competidores de Brasil.

Como consecuencia de la pérdida de competitividad, la industria brasileña ha retrocedido posiciones en el PBI del país y en los mercados del mundo, problema sobre el cual alertan desde hace años economistas, empresarios y políticos del país mundialista.

Las protestas sociales, que se reiteran desde hace muchos meses, también ponen el foco en grandes problemas: el decaimiento de la infraestructura y de la educación, factores que afectan tanto la vida cotidiana y las posibilidades de progreso de la población como la competitividad.

Brasil dedica a la educación y a la investigación y desarrollo tecnológico porcentajes del PBI menores a los que tienen no sólo las economías que verdaderamente emergieron o emergen del atraso para convertirse en máquinas industriales y tecnológicas, sino incluso algunos países latinoamericanos.

De estas deficiencias dan cuenta las malas ubicaciones de las universidades y de los resultados de los exámenes a estudiantes de Brasil en el ranking internacional.

Saludablemente, en sectores importantes de la sociedad brasileña la euforia futbolera no ha ocultado, y hasta ha resaltado, problemas que deben resolverse para bien de la economía y de la sociedad de Brasil y de la región.

*Economista. Investigador Cenes.



Julio Sevares