ECONOMIA DESAPARECERIAN 50 MIL COMPAÑIAS ESTE AÑO

Más empresas van a concurso por el ahogo financiero y el menor consumo

Las presentaciones en convocatoria se dispararon 40% respecto de un año atrás. Se interrumpió la cadena de pagos por la suba de tasas. Las firmas buscan ganar tiempo.

Foto:Cedoc

El modelo está en convocatoria de acreedores. Los jueces del fuero comercial porteño “tienen bastante más trabajo” a partir de la mayor presentación de concursos preventivos por parte de empresas con baja de ventas, financiamiento más caro o dificultades para importar insumos. Según fuentes judiciales de la Ciudad, donde se radica casi un cuarto del total de empresas del país, en febrero los concursos presentados aumentaron 40% contra el mismo mes del año anterior.

En lo que va del año “hay más consultas por la preparación de posibles concursos donde distintas empresas o clientes están analizando ante un escenario futuro más complicado”, advierte Guillermina Giorgio, abogada especialista en quiebras del estudio Vitale, Manoff, Feilbogen (VMF).

Con ella coincide Francisco Cárrega, del estudio Bruchou, Fernández Madero & Lombardi, para quien si bien se registra un incremento de los concursos (también llamados convocatorias) presentados y de las quiebras, “esto no es 1999, cuando la Argentina entraba en una crisis fenomenal”. “Se cortaron algunas cadenas de pago y hay problemas financieros en algunos segmentos”, aclaró el abogado, y sostiene –no obstante– que la tendencia a que se presenten concursos “se va a incrementar mucho más acentuadamente en lo que queda del año”.

La quiebra significa la liquidación de la empresa. El concurso permite sanear la situación con perspectivas de seguir trabajando. Se buscan quitas en las deudas y ganar tiempo hasta que se reactive. Los principales reclamos llegan, en este caso, del sector de la construcción, y en especial vinculados a los fideicomisos, además de los conflictos por el atraso en la entrega de las obras. Entre las más afectadas están las pequeñas y medianas empresas.

El “modelo concursado” se nota en las economías regionales, en firmas metalúrgicas, madereras, algodoneras, vitivinícolas y en importadoras en general. También en las pymes que dependen de la importación de insumos. El caso de los laboratorios que se presentan a concurso porque necesitan reactivos sobresale en la lista.

Menos empresas. Otro eco claro del ingreso a la estanflación es la reducción del número de empresas activas. Según una medición de la consultora Claves basada en las cifras oficiales, el año pasado hubo 40 mil CUIT menos. Esto es, una caída del 7,4% sobre las 580 mil empresas registradas.  Se trata de firmas con al menos un empleado en relación de dependencia. La tendencia para este año también es que se esfumen otros 50 mil CUIT, un 9% del total. “Esto implica empresas que desaparecen, que dejan de tener empleados o pasan a tenerlos en negro. La incidencia de la venta o fusión de empresas es marginal”, aclara Nelson Pérez Alonso, de Claves.

Ahogo financiero, baja de actividad y restricciones comerciales resultaron decisivas para que en las últimas semanas hubiera nombres conocidos en las publicaciones de concursos y quiebras, como el concesionario Guido Guidi, la fabricante de calefactores Emegé y el laboratorio Menarini, que despidió a ochenta trabajadores, incluidos 35 visitadores médicos. “Varias empresas multinacionales empiezan a habilitar el retiro voluntario, hay una reducción de las ventas en la industria y los medicamentos siguen aumentando”, destaca el secretario general adjunto de la CTA Capital Julio Macera, dirigente gremial de los visitadores médicos. Otro laboratorio, HLB Pharma, argumentó un “atraso en los precios del mercado interno” para presentarse a concurso preventivo.

Para el abogado Marcelo Castrogiovanni, director de derecho empresarial de la guía especializada El Dial, “hay una tendencia a ver que se están incumpliendo los pagos tributarios. La caída de ventas llevó en marzo y abril a incumplir la parte tributaria. Al que está en problemas le resulta más fácil financiarse con la AFIP a raíz de la gran suba de tasas” de financiamiento. Por la morosidad con la AFIP la tasa es del 3% contra el 30% de descuento de cheques. Los impuestos que se difieren son el IVA mensual y los anticipos de Ganancias.

“Si esto no se corrige, va a haber más presentaciones a concurso. El que se presenta a concurso preventivo tiene abierta la puerta para planes de financiamiento de la AFIP”, explicó Castrogiovanni. Para el abogado Daniel Funes de Rioja, la contracción de la economía no tuvo en el último trimestre de 2013 la profundidad que se ve ahora. “Se ve un cuadro de suspensiones en las automotrices que, según cuánto se extienda, tendrá impacto en autopartes y el resto de la cadena”.



Patricia Valli