ECONOMIA EL COSTO DEL DINERO ESTA EN 24,75% DESDE NOVIEMBRE

Mientras inflación no cede, debaten si el BCRA debe mover tasas o metas

Luego de que analistas revisaran al alza sus expectativas de precios, la estrategia de Sturzenegger quedó en la mira. Costos y beneficios de la decisión de recalcular.

PRECIOS. El jefe del Banco Central estableció un régimen de metas de inflación como foco central de su gestión. Por ahora, la desinflación parece estancarse.
PRECIOS. El jefe del Banco Central estableció un régimen de metas de inflación como foco central de su gestión. Por ahora, la desinflación parece estancarse. Foto:cedoc

Luego de que los analistas que consulta el Banco Central elevaran su pronóstico de aumento de precios del 20,8 al 21,2% a pesar de que hace al menos 15 semanas que las tasas de interés están congeladas, vuelve a centrarse el foco sobre la política que lleva adelante la entidad que preside Federico Sturzenegger. ¿Debe mantener o subir las tasas tras una inflación del 2% o más en marzo, con riesgo para la economía real? ¿O simplemente debe corregir las metas de inflación de 12 a 17% previstas en el régimen oficial pero que aparecen cada vez más lejanas?

Una parte de esas inquietudes empezarán a responderse el martes, cuando otra vez se defina la tasa de política monetaria que desde noviembre se encuentra en 24,75%.

Antes de la nueva licitación del 11 de abril en la que se conocerá la decisión del Banco Central en medio de señales mixtas en los precios, los márgenes lucen siempre ajustados para los economistas: extender el nivel de tasa actual puede ser leído como si se desconociera el problema, elevar la tasa pondría en riesgo el incipiente repunte de la actividad, y correr la meta de 17% fijada por Sturzenegger y su equipo sería aún más grave para su credibilidad.

Opiniones. Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, señaló que subir la tasa “enfriaría aún más la economía en un momento en que la actividad tiene una leve recuperación pese a que uno querría que sea todo más rápido. Para Tiscornia, lo deseable es una extensión del nivel actual de tasa. “Cambiar la meta sería la peor opción y en todo caso podría esperarse un Banco Central analizando a fin de año si se llegó al objetivo o no y por qué”.

La consultora Econviews que dirige Miguel Kiguel estimó que el Banco Central “probablemente mantendrá el nivel actual de 24,75% dadas las señales mixtas en la inflación” y subrayó que en las proyecciones de variación mensual, la encuesta muestra cifras debajo de 1,5% recién a partir del mes de agosto”.

Ramiro Castiñeira, economista jefe de Econométrica, dijo que su estimación de inflación para este año se mantiene en 22%, y coincidió en que elevar la tasa puede afectar el nivel de actividad que se espera que sea positivo entre abril y junio. “En febrero y marzo se hizo sentir con fuerza el efecto de la suba de tarifas, pero esperamos que los próximos meses se desacelere el ritmo de suba”, y calculó un crecimiento del PBI de 2,5%.

Mientras que el Banco Central señaló que seguirá manteniendo un claro sesgo antiinflacionario para asegurar que el proceso de desinflación continúe hacia su objetivo de una inflación entre 12% y 17%, en T&C Asesores Económicos, Tiscornia aseguró que después del 2,5% de inflación de febrero, “calculamos un 2,3% para marzo y creemos que abril tendrá una suba de precios en torno a 2%”.

Ese mes, cuyos datos se conocerán en mayo, será el primero que tendrá un dato interanual con la nueva serie del Indec elaborada con el equipo de Jorge Todesca. “De acuerdo con nuestra proyección, la inflación interanual de abril será cercana a 26%, recordemos que llegamos a un 38% el año pasado y ahora se espera 21,2% para todo 2017, por lo que es un logro en medio de la suba de tarifas, aunque esté por arriba de la meta tan estricta de 17%”, concluyó el economista.


Brasil, caso testigo

Puertas adentro, en el Banco Central recuerdan un caso testigo sobre el efecto negativo de modificar la meta de inflación o de simplemente relajar los controles, ante el creciente reclamo de distintos sectores miran el objetivo de 12 a 17% de inflación como un acto de fundamentalismo.

Se trata ni más ni menos de Brasil, que en medio de un 2016 de fuerte convulsión política había fijado una meta de suba de precios de 4,5%, pero el vecino país terminó el año pasado con una inflación acumulada de 6,29%. Para 2017, se subió la meta a 6%, casi sin modificar el nivel del año pasado, si bien en el primer trimestre la suba de precios fue 0,91%, los analistas del vecino país atribuyen principalmente a la recesión y estiman una suba muy superior para lo que resta del 2017. El riesgo en la credibilidad, algo que podría ser casi imposible de recuperar, también representa un riesgo para el BCRA.