ECONOMIA MALA RECEPCION EN ITALIA

Moreno: “Salió uno morocho y entró uno rubio, eso es todo”

Foto:Marcelo Silvestro

Desde Roma
Con una movilización más estruendosa que concurrida, Guillermo Moreno se despidió ayer de su cargo en la Secretaría de Comercio Interior, que desde el lunes pasará a estar ocupada por Augusto Costa, en el cambio de gabinete más simbólico que ha tomado hasta aquí la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Moreno cerró así una semana en la que arengó a los empleados de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) a “amar y ser valientes”. Ayer, la avenida Julio A. Roca al 600, a unas cuadras de Plaza de Mayo, fue epicentro de una manifestación donde no faltó color y remeras del funcionario abrazado con Diego Maradona: “Amor y Patria”.
Entre la marcha peronista, el recuerdo de Néstor Kirchner y el apoyo a Cristina, los allegados a Guillermo Moreno se despidieron del secretario en el salón de actos del 9º piso de Comercio Interior. Allí, con auditorio colmado, Moreno agradeció a empresarios y militantes el acompañamiento y prometió volver para “militar barrio por barrio”.
El funcionario aseguró que aceptaba “la misión de la Presidenta” Cristina Fernández en Roma, como agregado económico, pero aclaró que “su corazón” estaba en la Argentina y esperaba volver. Sobre la transición, aseguró que fue “ordenada” y aseguró que Costa seguirá con la misma política. “Salió un morocho y entró un rubio, eso es todo”, dijo.
En la despedida estuvieron algunos sobrevivientes como la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, y otros funcionarios que parecen tener las horas contadas, como Ana María Edwin, titular del INDEC y otros que salieron, como María Lucila “Pimpi” Colombo, la subsecretaria de Defensa al Consumir que será reemplazada por un economista cercano al ministro Axel Kicillof, el hasta ahora director nacional de competitividad de Economía, Ariel Langer. Una buena para Moreno: anunció que nació su primer nieto varón.
Moreno partirá rumbo a Roma tras las fiestas. “Moreno como regalo de Navidad era lo que faltaba acá, como si no hubiera ya bastante lío”, se quejaba a regañadientes uno de los funcionarios de más largo recorrido en la diplomacia en Roma, que no quiere ver publicado su nombre “porque el embajador Torcuato Di Tella pidió cero comentarios hasta que no se sepa cómo termina el asunto”



Patricia Valli / Angela Nocioni