ECONOMIA ENTREVISTA A MICHAEL REID, DE ‘THE ECONOMIST’

“Ojalá haya motivos para una tapa positiva; la recuperación será lenta”

El editorialista del semanario británico que prepara su primer seminario en el país, dice que hay dudas sobre la capacidad del Gobierno para aplicar su modelo promercado.

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Infaltable en el escritorio de políticos, analistas y empresarios alrededor del mundo, el semanario británico The Economist expresa el pensamiento económico liberal en los negocios alrededor del planeta. “Brasil despega” u “Hora de irse” son títulos de tapa que en los últimos años marcaron el estado de ánimo de “los mercados” por ejemplo sobre la situación en el país vecino, tanto cuando lo veían en ascenso como cuando atravesó la peor de sus crisis. Ahora, la publicación pone el foco sobre la Argentina. El 8 de marzo organizará el primer seminario en Buenos Aires, con 200 empresarios y funcionarios en el Hotel Alvear. A los 64 años, Michael Reid, editorialista principal sobre temas de América Latina y editor senior de la revista, habló con PERFIL sobre cómo ven el primer año del gobierno de Mauricio Macri.
—¿El seminario es un reflejo de que el público de la revista tiene un mayor interés por nuestro país?
—Es un buen momento. El gobierno de Mauricio Macri ha sido muy explícito en decir que le interesa reinsertar la Argentina en el mundo en general, y hay todavía bastante interés y curiosidad afuera sobre el país en este momento. El gobierno de los Kirchner, durante mucho tiempo, estuvo empeñado en mirar para adentro.
—Este interés de repente por la Argentina de Macri ¿es parte de las modas de los mercados financieros?
—Macri está de moda. Porque aunque lleva un año tiene novedad relativa. Hay modas en estas cosas. Pero no por el mercado financiero, sino por los inversionistas en general, gente a la que le interesa los negocios. Es verdad que uno quiere superar a las modas. Un país va bien cuando hay un interés constante en el mundo, cuando supera la moda.
—Cuando existe ese interés, uno piensa “falta que ‘The Economist lo ponga en la tapa’”. Aunque viendo lo que pasó con Brasil, que tuvo su tapa positiva y luego varias negativas, tal vez mejor no aparecer...
—Siempre es un riesgo. Uno trata de captar lo mejor que uno puede el momento en un país. Hay que tomar en cuenta que una tapa es una declaración gráfica y una tapa, para que funcione, tiene que  tener  un mensaje claro. No puede tener matices. Esas dos tapas sobre  Brasil, si te pones a leer los editoriales, decían pasan cosas buenas  “pero” también otras malas, y en el segundo, decíamos “hay todos estos problemas, pero también hay cosas positivas”. Y eso sigue siendo verdad sobre Brasil. Ha habido un colapso del sistema político.
—¿Y la Argentina?
—No veo algo así en la Argentina. Ustedes pasaron por eso en 2001. Pero tampoco veo a la Argentina creciendo 8% al año. Ojalá que tengamos motivos como para considerar una tapa positiva sobre la Argentina. Hay que  darle más tiempo. La recuperación será más lenta. Si crece al 4 en forma sostenida, está muy bien.
—¿Cuáles son las preguntas que buscan responder sobre el país?
—Las incertidumbres no son tanto sobre qué quiere hacer el Gobierno, porque es bastante claro qué quiere hacer. La incertidumbre es más bien por el lado de la  implementación y la capacidad de lograr esas cosas. Está quedando claro que la herencia que recibió era más complicada de lo que se pensó y volver al crecimiento está demorando más.
—Aquí hay un debate entre la postura oficial de reducir el déficit en forma gradual, y los que dicen que debe ir más rápido. ¿Cómo lo ven ustedes?
—Estoy consciente de ese debate y es importante. Es difícil saber quién tiene razón porque no puedes probar el escenario alternativo. El Gobierno tenía sus motivos para una estrategia más gradual, y además las intervenciones del Poder Judicial o el Congreso lo han hecho más gradual.
—La Reserva Federal acaba de subir las tasas. ¿Cómo le juega a la estrategia de financiamiento del déficit del Gobierno?
—La Argentina es un país que está relativamente expuesto a la suba de tasas de interés en el mundo. Y en ese sentido es la opción de financiar el déficit con deuda se hace más cara. Es un incentivo para una reducción más rápida. Tenemos que ver cómo va a seguir el mundo y hay muchas incertidumbres. Sí puede ser que para la Argentina y América Latina el mundo va a ser menos favorable que en el pasado, por la amenaza proteccionista de Trump, por la suba de tasas que ya empezó, y no sabemos a qué ritmo seguirá. Eso hace que la tarea de casa sea más importante.
—¿Cuánta atención le prestan a los debates en el Congreso?
—Una pregunta de fondo es si Macri va a ser un breve  paréntesis en el dominio peronista de la Argentina o si es el comienzo de una nueva forma de hacer política. No sé la respuesta pero me parece  importante acercarse a esa pregunta. Dado lo negativo que terminó siendo el balance cristinista, sería muy preocupante si volviera después de Macri. Me parece poco probable. Es muy importante qué pasa en la elección legislativa. Lo importante es que no tenga una derrota.
—Macri mostró en Davos a Massa como “la oposición madura”. Ahora lo llamó “impostor” luego de lo de Ganancias. ¿Qué piensa?
—Habría que saber si es el comienzo de Massa hacia una oposición más franca.n