ECONOMIA AL MARGEN DE LA RECAUDACION

Silobolsas: el descubrimiento argentino que le significó ganar US$ 10 mil millones al campo

El número surge del uso de esta tecnología en las últimas dos décadas. Con 40 millones de toneladas almacenadas en bolsas plásticas, el país exporta US$ 50 millones al año.

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Desde su adopción en el país, hace poco más de dos décadas, la silobolsa le generó al país más de 10 mil millones de dólares. Esto lo confirmó un trabajo del Instituto de Economía del INTA. Desde el ciclo 1998/99, con esta tecnología se pasó a almacenar de dos a 40 millones de toneladas de granos. Y mientras su adopción en el país continúa expandiéndose y se incorpora mayor tecnología y conocimiento para potenciar su efectividad, el interés internacional por esta herramienta también crece: cada año se exportan bolsas argentinas por más de 50 millones de dólares.

El estudio del instituto, que calculó los excedentes económicos y validó los resultados mediante entrevistas a usuarios, “representa el crecimiento en cantidad y calidad de la silobolsa”, dijo Nicolás Gatti, técnico del INTA, quien agregó que este sistema “ayudó a incrementar el ritmo sostenido de producción de granos”. Según datos del INTA Balcarce, la producción de los principales granos en el país pasó de 50 millones de toneladas en la campaña 1996/97 a 103 millones de toneladas en 2013/14. Sin esta innovación, “el incremento de la capacidad de acopio hubiese requerido inversiones más onerosas”, indicó el técnico.

La insuficiente capacidad en instalaciones fijas y la necesidad del productor de almacenar su propio grano y de diferir el envío al acopio de la cosecha para reducir costos de flete y comercialización son algunos factores que motivaron la adopción de la bolsa a mediados de los 90. “Durante la década del 2000, la producción de granos en la Argentina tuvo un salto significativo”, dijo Leandro Cardoso, técnico del INTA Balcarce. Sin embargo, no fue acompañado por la capacidad de acopio en silos permanentes.

“A su vez, la frontera agrícola se expandió hacia zonas donde no había una infraestructura de poscosecha consolidada –como el NEA y el NOA–, lejos de los puertos y con una red vial que podría ser problemática”, indicó. “Esto, sumado al creciente volumen de información técnica aportado por el INTA y otras instituciones, hizo que rápidamente el sistema se expandiera”, agregó Cardoso.

 

Afuera buscan bolsas

Esta tecnología comenzó a deslumbrar también en el exterior. De 1993 a 2012, crecieron en cantidad y en valor las exportaciones a una tasa de 49% y 42% de promedio anual. Mientras que en 1993 eran casi nulas, las ventas en 2012 alcanzaron los 35 millones de dólares. Al comienzo de su adopción, el mal uso de las bolsas produjo pérdidas en cantidad y calidad de granos, pero con los años, las nuevas maquinarias facilitaron y mejoraron cada vez más el proceso. Pablo Seniow, de Ipesa, indicó: “El desarrollo del embolsado de granos en la Argentina se dio como consecuencia de una interacción de las empresas fabricantes de bolsas y de maquinaria. El INTA fue el nexo que nos dio sustento técnico”, comentó el empresario.



María Lorena Rodríguez