ECONOMIA TRAS EL DERRUMBE DEL PRIMER SEMESTRE

Suave mejora en el consumo de las familias con tarjetas de crédito y débito

En junio y la primera quincena de julio hubo hasta 10% más de operaciones. Ceden las cuotas y crecen las compras en un pago.

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Consumo con el nuevo Ahora 12
Consumo con el nuevo Ahora 12 Foto:Cedoc

Las cifras en las pantallas actualizan los datos casi en tiempo real. Son los celulares de los ejecutivos de las principales tarjetas de crédito del país, que sonríen. Luego de cifras alarmantes en la primera parte del año tras la aplicación del plan Precios Transparentes en medio de una sostenida caída del salario real y con malas perspectivas laborales, recién ahora empiezan a ver cifras algo más positivas, que hablan de un suave cambio de tendencia en el consumo de las familias con tarjetas de débito y crédito.

De acuerdo con el monitoreo que hacen tanto en Visa como en Mastercard, las dos marcas más usadas por los argentinos, en junio los plásticos pasaron por las terminales de los comercios un 10% más de veces que hace un año, en tanto que en la primera quincena de julio el salto fue del 8%. En facturación, el volumen operado aumentó tanto el mes pasado como este un 37%, es decir, entre 10 y 12 puntos por encima de la inflación, que según la medición que se tome ronda el 25% en los últimos 12 meses.

Se trata de un primer cambio de tendencia en las compras con plástico, luego de un primer tramo del año marcado por el derrumbe que ocasionó el plan Precios Transparentes con el que el Ministerio de la Producción trató de clarificar cuál era el costo financiero de las cuotas y terminó encareciendo el acceso a los 12 pagos y, por último, eliminando promociones y retrayendo las compras. El peor momento fue febrero, cuando la cantidad de operaciones se hundió un 10% y en términos reales la facturación cayó.

A la distancia. Los datos todavía están lejos del crecimiento en operaciones que había en junio de 2016, cuando las planillas de las tarjetas muestran saltos del 15%. “Pero hay que tener cuidado con ese dato, porque también puede expresar que las familias no llegan a fin de mes y hacen compras cotidianas financiadas con el plástico”, explican en el sector. Del mismo modo, también matizan que está creciendo la cantidad de terminales en los comercios, lo que asimismo amplifica el rango en el que se contabilizan las operaciones.

Sin embargo, los analistas de las tarjetas coinciden en que, llegado mitad de año y con parte de las paritarias ya cobradas por trabajadores en blanco —que además recibieron el aguinaldo—, era un comportamiento de esperar una tenue modificación en la tendencia a la hora de usar la tarjeta.

A medias. El repunte de junio y lo que va de julio no alcanza, sin embargo, a revertir un primer semestre pésimo para la financiación específicamente con el plástico, como mostró el último Informe Monetario del Banco Central, que resumió que en total el pago con tarjeta cayó un 6,8% respecto de un año atrás.

El fenómeno hasta ahora, en efecto, venía siendo que los créditos personales, primero para pagar deudas y luego para apalancar compras de autos y motos, estaban creciendo mucho más que el uso de los plásticos. Así lo muestra también el BCRA: los créditos personales aumentaron 26,9% en el mismo período, hasta los $ 280.904 millones, y los prendarios se dispararon 31,3%, hasta $ 69.869 millones.

En la Argentina se estima que hay 2,7 tarjetas de crédito por habitante, y que el 75% de los usuarios tiene más de una en la billetera. Sin embargo, hay sólo 400 mil comercios con terminales POS (los Posnet de Mastercard y los Lapos de Visa), más unos 320 mil vendedores que operan con Mercado Pago como “facilitador” (algunos comparten el sistema).

La financiación con tarjetas de crédito para los clientes y las comisiones para los comercios son hasta ahora las barreras para un crecimiento mayor del sistema.