ECONOMIA GRANOS, CARNES Y LACTEOS

Sugieren incorporar 500 mil empleos a la agroalimentación

Las cadenas sectoriales podrían sumarlos a los 2,7 millones de puestos que ya tienen y que significan 17% del total de la mano de obra del país. Plantean políticas necesarias.

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Este año, según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), las cadenas agroalimentarias crearon 2.745.801 puestos de trabajo en la Argentina. En otras palabras, uno de cada seis argentinos que trabaja lo hace en algún punto de las cadenas agroalimentarias, o más de uno de cada cinco, si sólo se considera el empleo privado. “De estos trabajos, el 30,8% lo genera la cadena de granos, el 31,7% la cárnica y láctea, el 33,8% las producciones regionales y el 1,7% la maquinaria agrícola”, consignó el trabajo desarrollado por la entidad cordobesa.
El sector agropecuario se ha transformado en una larga cadena agroindustrial prestadora de servicios muy diversos, donde la materia prima producida a partir de los recursos naturales sufre un proceso de transformación tecnológica e industrial con gran incorporación de innovaciones y con servicios conexos, desde los más visibles como logística, transporte y comercialización, hasta todo tipo de servicios, tangibles e intangibles, asociados a esta actividad.
La estimación incluye tanto empleo directo como indirecto, entendiéndose por indirecto la creación de puestos de trabajo en sectores proveedores y en sectores clientes del agro, es decir, mirando la cadena de valor hacia atrás y hacia delante, respectivamente.
En este trabajo de FADA no se consideran todas las cadenas agroindustriales que sumarían al análisis de actividades, como la producción de cueros y marroquinería, la industria papelera o parte de la textil.
Las diez cadenas agroalimentarias que sí se consideran son: maíz, trigo, soja, girasol, otras oleaginosas y cereales, cárnicas (bovina, porcina y aviar), láctea, vitivinícola, frutas, verduras y otras economías regionales (incluye yerba mate, té, apícola, aceite de oliva, cacao y chocolate, caña de azúcar), y maquinaria agrícola. También se considera la creación de empleo por parte de la industria del bioetanol de maíz, dado que esta actividad se nutre de la siembra de maíz, que de otro modo no hubiera existido, y lo mismo se realiza con el biodiésel en la cadena de la soja.
Todas estas cadenas exhiben una pérdida de 300 mil puestos de trabajo a lo largo de todo el país entre 2010 y 2013, comparando estos resultados con los de una estimación previa de FADA del año 2011, sin tener en cuenta la caída de nuevos empleos en 2014 como consecuencia de la recesión y la caída de precios de los bienes agrícolas.
“Esta pérdida contrasta con el potencial que tienen las cadenas agroalimentarias para generar empleo genuino en el corto plazo. Entre 2016 y 2019, el agro argentino podría crear 497.816 nuevos puestos de trabajo”, añadió el informe.
En esa misma dirección, los granos aportarían 165 mil puestos, con una fuerte incidencia del trigo y el maíz, las carnes y los lácteos 152 mil puestos, las producciones regionales 170 mil puestos, y la maquinaria agrícola 9.400 nuevos puestos.
Pero para que se produzca ese fenómeno “son necesarias políticas que promuevan la inversión, la producción y la creación de empleo. Entre ellas, políticas macro como seguridad jurídica, estabilidad de precios, menor cantidad de impuestos distorsivos, una mejor distribución federal de recursos fiscales, infraestructura de transporte vial, ferroviario, fluvial y portuario y una mayor inserción internacional con orientación Asia-Pacífico.

Eduardo Bustos