ECONOMIA TIEMPO DE CUIDADO Y REMUNERACIóN

Trabajo invisible: el debate por la distribución de las tareas del hogar

Las mujeres dedican el doble de horas a quehaceres domésticos que los hombres

A lavar los platos. Promueven el reparto de las tareas del hogar.
A lavar los platos. Promueven el reparto de las tareas del hogar. Foto:Cedoc

Sólo en la Cámara de Diputados hay más de veinte proyectos con estado parlamentario con propuestas para modificar las licencias por maternidad, paternidad o adopción que ensayan distintas variantes para aumentar el tiempo de cuidado de los hijos.

En algunos países europeos, la licencia es compartida y pueden tomarla indistintamente madre o padre; en otros, el Estado cubre el costo de un asistente para el trabajo doméstico después de un nacimiento. Se trata de un primer paso en la discusión por el “tiempo de cuidado”, que no sólo incluye a los niños sino también las tareas del hogar y el cuidado de adultos mayores o familiares enfermos. Estos ejes, considerados trabajo “invisible” y no remunerado, recaen en su mayoría sobre las mujeres. 

Así lo muestra el único relevamiento oficial hasta el momento, la encuesta del uso del tiempo que realizó el Indec en 2013. Según ese informe, las mujeres dedican 5,7 horas de su tiempo social a tareas del cuidado del hogar, mientras que los varones lo hacen por dos horas. 

Los quehaceres domésticos son realizados por mujeres durante 3,4 horas mientras que los hombres sólo dedican 1,2 horas. En el caso de apoyo escolar en las familias con hijos, también la participación de la mujer es mayor: 0,4 horas contra 0,1 de los varones.  Lo mismo pasa con el cuidado de personas: las mujeres aportan 1,9 horas a esa tarea mientras que en hombres implica 0,6 horas. Los intentos por ponerle un “precio” a ese tiempo incluyen ejercicios que incorporan parámetros del trabajo doméstico, educación y salud para que abarquen el abanico de cuidado.

Equidad. Las/los economistas que estudian el mercado con una perspectiva de género marcan que el reparto equitativo de las tareas del hogar se realiza de forma más lenta que la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo.

“Tenemos problemas estratégicos para participar del mercado laboral. El principal es salir de casa. Y si salí de casa, volver a casa. Y más si estoy contenta”, relató la educadora popular y miembro de Pañuelos en Rebeldía, Claudia Korol, en las Jornadas de Economía Crítica, sobre un caso de la agrupación. La mujer, contó Korol, le dijo: “Yo, para estar acá, tengo que dejarles la comida hecha a mis hijos y a mi marido”.

Por un lado, esto implica un mayor peso de un trabajo no remunerado para la mujer y también, con un reparto que no es equitativo, un peso para poder desarrollar una carrera. Pero también plantea que, en los segmentos de clase media o alta, se contratan personas para que lleven adelante esas tareas del hogar, un rol que vuelve a recaer sobre otras mujeres en la mayoría de los casos, lo que abona una mayor desigualdad. 

“El trabajo de cuidado (entendido en un sentido amplio, pero en este caso focalizado principalmente en el trabajo de cuidado no remunerado que se realiza en el interior de los hogares) cumple una función esencial en las economías capitalistas: la reproducción de la fuerza de trabajo. Sin este trabajo cotidiano que permite que el capital disponga todos los días de trabajadores y trabajadoras en condiciones de emplearse, el sistema simplemente no podría reproducirse”, escribe una de las economistas referentes en el tema, Corina Rodríguez Enriquez.

Para la economista de la Universidad de Barcelona Cristina Carrasco, “las sociedades están centradas en el mercado capitalista, la producción y el mercado financiero. Y la vida humana es una ‘externalidad’. Pero la economía está sustentando la naturaleza y la vida”, lo que desde su punto de vista implica pensar “una redistribución de tiempos, trabajos, renta. Y distribución entre el tiempo al mercado capitalista y el del cuidado de la vida”.


Licencias extendidas

En la Argentina, las licencias por paternidad son de sólo dos días. En general, en los países vecinos no van más allá de los cinco días. En Estados Unidos, son 12 semanas sin goce de sueldo mientras que en Australia llega a 18 semanas pagas de salario mínimo legal. En el Reino Unido va de una a dos semanas, con el pago de un subsidio.

Con ese escenario, según un estudio de la consultora Mercer, el 51% de las empresas en la Argentina da licencias mayores, porque el tiempo legal es muy bajo. El salto no es enorme, pero duplica el período legal: lleva a cinco días en promedio la licencia, según el relevamiento que se hizo entre 76 firmas. 

“En muchos casos vemos que el ámbito privado se está adelantando a cubrir esta necesidad respecto de los gobiernos”, señaló Valeria Bohórquez, directora de Career de Mercer para Argentina, Uruguay y Paraguay.