ECONOMIA LEY SECA CONTRA EL BLUE

Un depósito en Barracas, el terror de los disidentes del Banco Central

Alejandro Vanoli ya trasladó a la desprestigiada subsede a un ex gerente al archivo. El temor de la “línea” técnica a “las canoas”.

Foto:Marcelo Silvestro

El desembarco de Alejandro Vanoli en el Banco Central es sólo la punta del iceberg del avance de Axel Kicillof sobre puestos clave en el organismo comandado hasta el 1º de octubre por Juan Carlos Fábrega. Tras la salida de los directores afines al mendocino, “llegó el turno de las segundas líneas”, se escucha por los pasillos de Reconquista 266 en estos días, y la posibilidad de que haya cambios aflora con una amenaza que circula por las oficinas de la entidad: enviar operadores, técnicos y financistas desde el corazón de la City a un depósito y archivo de monedas en Barracas.
Se espera que el reacomodamiento de funcionarios impulsado por Kicillof continúe, pero en la forma más silenciosa posible. Ayer al mediodía, un grupo de banqueros hacía apuestas luego del almuerzo sobre el posible destino que tendrán las “líneas”, tal como se llama a quienes ocupan puestos técnicos por debajo del directorio. En la sobremesa no faltaron ironías sobre el Día de la Lealtad, que entienden que a partir de ahora en el Central deberá ser rendida a Kicillof, más que al propio Vanoli.

El terror de los técnicos que no sean “parte del proyecto”  es terminar en “las canoas”, tal como la jerga del BCRA define a dependencias poco financieras de la autoridad monetaria. Una de ellas es la ubicada en el barrio de Barracas, específicamente en la calle Herrera al 503, donde funciona un depósito del organismo y donde llegan permanentemente camiones de caudales a descargar monedas y documentos. “Se trata de un edificio que funciona como depósito de un gran volumen de documentación en la planta baja y que tiene algunas oficinas con lo básico en el piso de arriba”, indicaron a PERFIL en ese espacio. Allí llegó ya días atrás Guillermo Zuccolo, hasta ahora Subgerente general en el área de la Superintendencia de entidades financieras y cambiarias, y con un conocido buen diálogo con los bancos. La Súper, de hecho, pasó ahora a estar bajo la órbita de David Feldman, director afín a Kicillof que, reemplazó al fabreguista Cosme Belmonte, renunciado hace una semana junto a Eduardo Barbier.

El camino de Zuccolo sería el de varios otros funcionarios más, comentan en el BCRA, no sin cierto resquemor. “Al menos estarán bien cuidados”, deslizó un conocedor del funcionamiento del Central, en referencia a las fuertes medidas de seguridad que se observan alrededor de la dependencia. A simple vista, es sólo un sitio de almacenamiento más a mitad de una extensa cuadra sin árboles que comparte con compañías de servicios médicos y de electrónica y en la que predomina la impronta industrial de elevados frentes de oscuras chapas. Si quieren, podrán hacer deportes. Enfrente está el “skate park” que enorgullece a los vecinos más jóvenes.

Según confiaron habitantes de la misma calle, “la vigilancia es permanente, hay más de siete efectivos de Gendarmería, Policía Metropolitana, y la seguridad privada contratada por otras compañías de la cuadra”, por lo que hasta recomiendan el alquiler de las oficinas aledañas a la propiedad del Central, que hoy se encuentran vacías”.

Por el momento, resisten en su cargo, Juan Vasco, en la Subgerencia general de operaciones y Marcos Moises, Subgerente general jurídico, mientras que Daniel Merlo, dejó de ser Subgerente general de cumplimiento y control. Con el ascenso de Jorge Rodríguez, como Gerente general –puesto que ocupaba Juan Carlos Isi–, tanto dentro como fuera de la entidad se reafirmó lo que será la prioridad de Vanoli en los próximos meses, el control de cambios. Entre sus pares, Rodríguez es respetado tanto por su carrera como por sus conocimientos en esa materia, a tal punto que después de haber quedado en un segundo plano durante la convertibilidad, en 2002 la entidad “lo recuperó” para que estuviera a cargo de las operaciones de comercio exterior. Es considerado el “padre” de las medidas con las que el jueves Vanoli reforzó el cepo a importadores y sobre el contado con liqui.
El resto de la historia es conocida, de las ocho sillas que forman el directorio, aún quedan lugares vacíos y está en manos del Ejecutivo el eventual nombramiento de tres nuevos funcionarios, aunque la legislación permite la toma de decisiones con cinco miembros. Permanece Miguel Pesce como vicepresidente, y como directores, Sebastián Aguilera, Santiago Carnero, Waldo Farías y el recién llegado Pedro Biscay, además de los nombrados Belmonte, Barbier y Feldman.



Paola Quain