ECONOMIA LA NUEVA CONDUCCION DEL BCRA

Vanoli, soldado del modelo con una familia militante

La madre, experta en derecho internacional, apoya el default. Su hijo mayor, morenista como el padre.

Foto:Pablo Cuarterolo

Con 53 años, después del paso por el Nacional de Buenos Aires, la UBA y una carrera en el Plan Fénix, además de un desembarco en el Gobierno impulsado por Guillermo Moreno, Alejandro Vanoli accedió a la silla de la presidencia del Banco Central con ideas como la expansión del crédito para la producción y sistemas de “encajes diferenciales”, y subsidios de tasas por actividad que prometen colarse entre sus próximas medidas. Todas, en línea con la conducción económica del proyecto nacional y popular que apoya no sólo por convicción personal sino también por una cuestión de familia: la madre del flamante jefe de la autoridad monetaria es un pilar intelectual de la posición argentina contra los fondos buitre, y su hijo más grande, un ferviente defensor de Moreno.

Durante su paso por la Comisión Nacional de Valores, Vanoli instaló la investigación de delitos económicos durante la dictadura, una inquietud que viene de una familia de militantes, como su madre, la especialista en derecho internacional Stella Maris Biocca, de fuerte militancia antibuitre. En la antesala del default técnico, lo bautizó como “restricción de cobro” y justificó la decisión de no pagarles a los fondos buitre por los riesgos de que se dispare la cláusula RUFO. “No hay que pagar nada antes del 1º de enero”, aseguró Biocca durante una reunión que se realizó en la CNV, presidida por su hijo.

En un artículo inédito que esta semana será publicado en la revista Comunidad, el flamante presidente del BCRA avala el pago soberano local de la deuda como un paso lógico y vigente. Su madre, en la misma línea, cuestiona la cesión de soberanía con origen en la última dictadura. “El primer antecedente es la derogación del artículo 1 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación”, explica. Una cesión que, según detalla esta militante del Movimiento Evita, se perpetúa en la Ley de Inversiones Extranjeras y en los tratados bilaterales de inversión de los 90, que terminan en los tribunales del Banco Mundial, el Ciadi, que tiene el récord de nunca haber fallado a favor de un Estado soberano.

Su hijo ahora ocupa el mismo despacho en el que alguna vez se atrincheró Martín Redrado –quien, cuando se conoció la designación de Vanoli, lo calificó como un simple “llevapapeles”– y, según aseguraron fuentes cercanas al Gobierno, su designación obedeció a una propuesta del ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno: “Sacaron a (Juan Carlos) Fábrega pero (el ministro de Economía, Axel) Kicillof  no pudo poner a un presidente propio”.

Descendencia. La cercanía con Moreno y la “admiración” hacia el asesor económico en la embajada en Roma que ahora vuelve para “dar una mano” con las elecciones 2015 se transmiten por generaciones. Facundo Vanoli, el hijo mayor de Alejandro, le dedicó un post en su blog al “Napia” cuando dejó la secretaría: “Sos un incansable, un creyente, y por eso mismo te ganaste el odio de tantos; mostraste que nunca hay que callarse la boca ante ningún hijo de puta (...); pudiste equivocarte porque en el fondo quizá vos también eras humano. Chau, saliste por la puerta grande dejando todo en la cancha. Y el resto tomamos nota”.

La cercanía entre Vanoli y Moreno tuvo su punto más alto en la pelea por Papel Prensa con el Grupo Clarín, cuando el titular de la CNV rubricó escritos que se atribuyen a la mujer de Moreno, Marta Cascales.

En las últimas horas, de hecho, la Presidenta habría frenado el regreso de Moreno desde Roma, para que la llegada de Vanoli al Central no fuera vista como una avanzada del ex funcionario.



Patricia Valli