ECONOMIA WALTER MOLANO, BCP SECURITIES


Wall Street también pide más foco en la economía real

Maneja inversiones y conoce la Argentina desde hace más de una década. Hace poco describió críticamente en Financial Times el origen de muchos funcionarios.

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Desde Nueva York

El broker financiero Walter Molano trabaja hace 27 años en Wall Street. Allí conduce los negocios del banco de inversión estadounidense BCP Secuirties, con inversiones en bonos en toda Sudamérica. Hace unos días declaró en Financial Times que el equipo económico del gobierno de Mauricio Macri, con ex directivos de bancos, y los actuales referentes del mundo de las finanzas en Manhattan eran como “un club de amigos”.

—¿Por qué?
—Porque es un grupo de gente que han trabajado juntos, se desarrollaron juntos y en el mismo sector, y se conocen bien. Y eso es positivo. Pero hay veces que se parece más a un club que a un equipo. A veces las dos cosas van de mano en mano, pero un club es más social y un equipo es más de trabajo. El tema es que las conexiones con los bancos son muy fuertes, y creo que ahí se están autoayudando bastante. La crítica que yo tengo hacia este nuevo gobierno es que ha habido mucho énfasis en la parte financiera, que ha salido mejor de lo esperado, para el Gobierno y para muchos de los que participaron. Se ha dado una fiesta de bonos y mucha gente lo ve así.
—¿Y es el comienzo de la fiesta?
—Parece que es el comienzo de una fiesta, con todas las provincias saliendo a emitir. Todo el enfoque ha sido en el sector financiero y poco y nada en el lado real. Y fuera de ese círculo pequeño que rodea al Gobierno, creen que la luna de miel va a ser corta si no consiguen crecimiento. Estuve en Buenos Aires y cuando me vi con gente de la economía real, me decían que la comunicación con el Gobierno era cero. Y en la calle se ve. Te debes plantear algo de esperanza de que todo este esfuerzo se está haciendo por algo. Que se van a generar miles de millones de dólares en infraestructura. Pero lo que se ve es una fiesta de bonos.
—¿Cuál es el tablero de variables que se ve desde aquí?
—Lo que vemos es la inversión, y la Bolsa, que no se ha movido porque la gente no quiere poner  plata ahí. Ha ido todo estupendamente bien en bonos, y en la capacidad de financiarse, que ha mejorado enormemente, pero en producción industrial no se ve que pase nada importante.
—¿La Argentina se convirtió en una moda en Wall Street, como fue el Brasil de Lula?
—Esa es una película que se ha repetido muchas veces antes, y la gente tiene esas memorias. La gente está muy atenta a lo que ha pasado antes. La Argentina está de moda, pero el año pasado estaba más de moda que este año. Vamos a ver qué pasa. Va a mejorar la calificación del país y es bueno, se tiene que mejorar el Indec, pero me gustaría ver avances y detalles de la economía real.
—Vinieron funcionarios de la Anses a promocionar la venta de acciones en empresas. ¿Hay interés?
—Sí, especialmente porque el MSCI (N. del R.: el índice privado que califica los mercados y hoy tiene al país como “mercado de frontera”) va a incorporar a la Argentina como mercado emergente, y se habla de una demanda genuina de US$ 15 mil millones. Si además la Anses tiene unos US$ 5 mil millones en activos para vender, me parece todo positivo. En el lado financiero están avanzando bien, y los vínculos con Wall Street son lo mejor. Pero se necesitan también avances en la economía real.
—¿Le preocupa Brasil?
—Brasil y Argentina se dan la espalda. La Argentina sueña con meterse en el tratado del Pacífico y no se dio cuenta de que los dos candidatos presidenciales quieren tumbar esa propuesta; EE.UU. tiende cada vez a encerrarse más.
—El Gobierno anunció un programa de repatriación de capitales. ¿Cómo lo ve?
—Me parece que no sólo es bueno para el Gobierno, es necesario para los argentinos con plata en el exterior. El mundo cambió mucho después de que los EE.UU. introdujeron el Fatca y necesitan hacer algo, o si no, los bancos privados les van a cerrar las cuentas.

 

Inversores desde la cumbre

Aunque operan en Wall Street, en el corazón del bajo Manhattan en Nueva York, donde está la Bolsa de Comercio de Estados Unidos y la famosa Wall Street, muchos fondos y bancos de inversión tienen su base de operaciones en Greenwich, en el estado de Connecticut, en un ambiente paradisíaco, ultratranquilo y lujoso, muy alejado de la imagen de los operadores frenéticos que se agarran de los pelos mirando pantallas con cotizaciones.
Allí está afincado Walter Molano, a unos 50 minutos del centro financiero de Estados Unidos, tomando el tren Metro North. No sólo están las sedes de los brokers que hacen latir los mercados, también, por la llamada Streamboat Road, en Connecticut se baja hasta la zona de las mansiones de hasta más de US$ 130 millones, que habitan ya no los ejecutivos, sino los dueños de compañías o hedge funds. “La zona más pudiente del mundo, debe ser”, grafica Molano, de cara al Atlántico.



Jairo Straccia