ECONOMIA CONTEXTO GLOBAL COMPLEJO PARA LA ARGENTINA


Wall Street vacila entre el ruido del Brexit y el apoyo a Hillary Clinton

Ni Trump ni la candidata demócrata terminan de convencer a los financistas en los EE.UU., pero apuestan a malo conocido que peor por conocer. Europa, gran incógnita.

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Foto:cedoc

Desde Nueva York

“La Argentina está de vuelta”, dijo en un seminario con banqueros en los Estados Unidos el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay. Hacía poco que se había concretado el arreglo del Gobierno con los fondos buitre y el abrazo del funcionario con el secretario de Finanzas, Luis Caputo, en Nueva York, todavía brillaba como símbolo de la reconciliación del país con Wall Street y las finanzas internacionales.
Sin embargo, la euforia de los “lobos” respecto de la administración de Mauricio Macri es apenas un lejano sentimiento entre otras preocupaciones centrales que aparecen en los documentos de análisis que surcan el bajo Manhattan, y que tienen que ver con la política estadounidense, el futuro de Europa y qué pasará con China y las materias primas.

La voluntad del mercado. Para Wall Street, ésta es una elección agria. Los debates entre los demócratas Bernie Sanders y Hillary Clinton fueron para ver quién le pegaba más a la banca. El empresario neoyorquino y candidato republicano Donald Trump suelta disparates cada vez que habla, y su rumbo económico se vuelve indescifrable.
Todo eso hace dudar a lo que se resume aquí como “los mercados” sobre cuál opción es la más conveniente o la menos dañina para los JP Morgan, Citibank o tantos otros con sus headquarters en la Gran Manzana. En su fuero íntimo, algunos analistas sueltan que muchos prominentes hombres de las finanzas han estado en la administración de Clinton y Obama, por lo que estarían más cómodos con la ex primera dama, y justifican sus dichos antiestablishment en que  “la campaña la llevó a la izquierda”.
Aunque las elecciones son el 4 de noviembre, la campaña parece haberse precipitado. Sólo el llamado “e-mail gate”, por el cual el FBI investiga a Clinton, hace dudar de si Hillary será refrendada por la convención demócrata como la rival del inamovible Trump. Las encuestas, sin embargo, ya los miden a ambos en la disputa por la Casa Blanca, con algunas particularidades como que es la primera vez que los candidatos en disputa tienen ambos más imagen negativa que positiva. El último promedio de encuestas, además, da por primera vez a Trump 0,2 punto por encima de la esposa del ex presidente. La posibilidad de triunfo del republicano ya se asume como real. Y si bien habría cierta predilección por la demócrata, una analista de un banco de primera línea asegura: “Si el empresario apunta para ganar, habrá varios de los que hoy no quieren ni darle la mano para no quemarse que serán los primeros en querer saludarlo”. Sólo hay una incógnita: la economía estadounidense crece al 2% y crea empleos (el dato negativo del viernes fue que “sólo” creó 38 mil puestos de trabajo), y el presidente Barack Obama tiene buena imagen.
 ¿Cómo puede perder el partido que está en el poder? Las respuestas van desde que nunca una fuerza estuvo más de dos períodos en la Casa Blanca hasta que una mayoría blanca abraza el “modo Trump” porque “te la dice como es”. Un cartel en una ventana de la calle 78th reza: “La mayoría silenciosa está con Trump”.

Europa en crisis. El otro gran tema en Nueva York es el futuro de Europa luego del 23 de junio, para cuando está convocado el referéndum en el Reino Unido sobre si sigue o no sigue dentro de la Unión Europea. Hay una ecuación financiera por sobre las consideraciones de la política internacional. “¿Supondrá una eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea  una salida de capitales de  Londres, uno de los centros financieros mundiales que compite con Manhattan o Frankfurt volando hacia los Estados Unidos? En principio serían preguntas teóricas, ya que los informes que les presentan a banqueros muestran encuestas donde hay más chances de que gane el “no” que el “sí”.
Pero Europa también es noticia porque resume, junto con el Brexit, los otros grandes temas que según los expertos en esta ciudad pueden amenazar la economía internacional, y que no son justamente temas estrictamente “de la economía”. El primero es la situación de los migrantes desde Medio Oriente rumbo al Viejo Continente y cómo ello impactará en las sociedades, los gobiernos y los presupuestos de los Estados.
El segundo es el terrorismo, con foco en EI y el impacto de sus operaciones en las principales capitales del mundo. La pregunta que emerge de ambos fenómenos es la misma: ¿Pueden ser disparadores del miedo que consagre fuerzas de extrema derecha o border nazis en todo el mundo? ¿Es la aparición de Donald Trump parte de ese torrente?

Al final, los emergentes. El otro gran paquete de temas que entretienen a los hombres de negocios que comen en The Capital Grill, frente al New York Stock Exchange, es el futuro de los “emerging markets”, es decir, de aquellos países que desde la periferia se convirtieron en los últimos años en los verdaderos protagonistas del rumbo económico mundial. Fundamentalmente, debajo del cintillo “emerging markets” lo que aparece son miradas sobre China (Brasil preocupa sólo hasta ahí). El debate es si el gigante asiático se consolidará en un crecimiento del 5 o del 4% anual en el mediano plazo. Y cómo la enorme capacidad ociosa y enorme cantidad de materias primas sobreproducidas seguirán afectando el precio de las materias primas, como el hierro o el acero.
Hay consenso de que el plan chino de girar su economía del comercio exterior al consumo interno, con más foco en servicios que en la industria y fuerte gasto en educación y salud, está en marcha aunque tomará tiempo ver sus resultados. En todo el camino, la Argentina podría estar en el cuadrante más favorecido, porque los chinos seguirán comiendo chanchos y los chanchos seguirán comiendo soja, que subió 31% en el año hasta impensados US$ 420 la tonelada esta última semana.
En este tren, un analista en temas de energía de un banco de porte global sostiene que el rebote del petróleo llegará al menos hasta los US$ 60 el barril, aunque no mucho más. “Los árabes saben que existe Tesla y sus autos eléctricos, por lo que no les sirve guardarse el petróleo, ya que quizás en diez años no sabrán qué hacer con él”. Un ejemplo: en Japón ya hay más terminales para enchufar el auto que estaciones de servicio.



Jairo Straccia