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Boudou ya empezó a desplegar su plan presidencial 2015

Esta semana se reunió en el Ministerio de Economía con dirigentes y legisladores y los instó a prepararse para pelear el cargo máximo. La disputa con Scioli.

Parejita prometedora. Boudou ayer con su novia, Agustina Kämpfer, en un acto con rock, motos y militancia K, un entorno para su gusto. |

El ministro de Economía, Amado Boudou, comenzó un trabajo de hormiga para tener su propio armado político que le permita posicionarse para ser el sucesor de Cristina Fernández de Kirchner en 2015. Lo blanqueó ante legisladores e intendentes del interior del país, el miércoles a la noche, en una cena en el quincho del Palacio de Hacienda. Los comensales degustaron asado, tomaron vino tinto (algunos se quejaron porque era de mala calidad) y recibieron bombón helado de postre. “No voy a ser un vicepresidente como los anteriores. Voy a recorrer todo el país. Tenemos que armar un grupo político. Yo quiero ser presidente en 2015. Las encuestas me dan bien. Incluso tengo una paridad con Daniel Scioli”, se sinceró el ministro, que llegaba para el brindis, después de haber participado de un programa de TV por cable. Luego enfiló hacia la quinta de Olivos.
Boudou repite cada semana reuniones con intendentes del interior bonaerense en el piso 14 del Ministerio. Ahora, amplía su convocatoria a referentes de todo el país. Pisar en territorio porteño y en la provincia de Buenos Aires fue sólo su primer objetivo.

Los encuentros con los intendentes fueron planificados para “copar” territorio que hasta ahora es controlado por Daniel Scioli y Florencio Randazzo. En cada uno de esos mítines, dejó afuera a Scioli, adrede. Escucha sus reclamos y trata de contenerlos. Quiere ser su interlocutor con el Gobierno nacional. Claro que, a cambio, espera respaldo incondicional. En la Capital Federal, Boudou busca alzarse con la presidencia del PJ, después de la mala performance de su rival en la interna, Daniel Filmus. Integra, en este nuevo esquema, a todos los que puede. Sobre todo, a Víctor Santa María, el líder justicialista del Suterh, junto a quien cenó anoche como parte de las actividades del peronismo porteño.

Boudou es el ministro en quien más confía la Presidenta. Pasa horas con él en Olivos, lo escucha, y eso le da poder e influencia. Se decepcionó cuando no fue nombrado como candidato a jefe de Gobierno porteño pero, aunque lo intuía, se sorprendió cuando CFK lo designó su compañero de fórmula.
Ahora, desde la cúpula del poder, con una vicepresidencia que sabe ganada, empieza a pensar en su futuro electoral. Aunque aclara: “Estas son mis intenciones, pero yo voy a hacer lo que diga la Presidenta”. “No voy a estar clavado en el Senado. Desde el Senado vamos a recorrer todas las provincias y quiero contar con ustedes”, les dijo a los comensales. También explicó que esto recién arranca y que avanzarán con todo después del 23 de octubre, cuando pasen las elecciones.

Pero el ministro no sólo pretende posicionarse para 2015 y ser uno de los que le disputen poder a Scioli. También busca dejar a un sucesor de su confianza en el Palacio de Hacienda. El ministro anunció quién quiere que lo reemplace en la cartera cuando él sea el vicepresidente. Levantó a Hernán Lorenzino, el secretario de Finanzas, lo tomó del brazo y vaticinó: “Lo quiero a él, además, es roquero como yo”, dijo. Todos rieron. La afición a la música del ministro ya no es un secreto. A cada acto político que va toca la guitarra con Manuel Quieto, el líder de La Mancha de Rolando. Lorenzino es un hombre clave del Ministerio de Economía. Lleva adelante las negociaciones con el Club de París y es uno de los arquitectos del canje de la deuda.

Es difícil pensar que Boudou sincere su intención de pararse para 2015 sin haberlo consultado con CFK. Es más, hay quienes consideran que a la Presidenta esto le conviene, para no dejarle el campo libre a un solo competidor K, que hasta ahora es Daniel Scioli. La posible incorporación de Jorge Capitanich, el gobernador de Chaco, como jefe de Gabinete, podría ser otra movida presidencial para tener más de dos opciones de sucesión y garantizar la continuidad del kirchnerismo después de los cuatro años que quedan. Cristina ya hizo lo mismo en la campaña porteña.

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