Para reconstruir la historia de la ciencia
Como se sabe, en mi carrera me he dedicado principalmente a la filosofía de la ciencia y en la Argentina hay dos grupos interesados en la materia: uno en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y otro en el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de La Plata. Pero resulta que en Exactas ya hay una biblioteca muy bien organizada y considero que esa facultad es el principal centro científico del país, donde además hay algunas personas interesadas en la historia de la ciencia. Por eso decidí donarles todo mi archivo personal (no he donado material a ningún otro establecimiento; esta es la primera vez que me desprendo de mis cosas).
Mi objetivo es que a alguien le sirva para reconstruir la historia de la física en particular, y de la ciencia en general. Si bien creo que mi archivo es un poco incompleto porque no solía guardar todas las cartas que me mandaban y, además, con la adopción del correo electrónico se empiezan a perder todos los rastros, sí conservé algunos intercambios epistolares con gente interesante. Creo que mis cartas con personalidades como David Bohm, Francis Crick, Willis Lamb, Jean Piaget y Osvaldo Reig podrán interesarles a los historiadores de la ciencia, mientras que mis intercambios con Hintikka, Lakatos, Popper y algún otro servirán a los filósofos.
Mi vinculación con la Facultad de Ciencias Exactas es vieja, porque si bien yo estudié Física en La Plata, donde me doctoré, asistía a menudo a cursos y conferencias en Buenos Aires y además ahí fui primero ayudante de Física Teórica y, más tarde, profesor titular de esa materia. Y aún estando fuera del país siempre mantuve relaciones con científicos de esa facultad. Recuerdo con mucho cariño mis años de estudiante. Confío en la buena reputación de su biblioteca y aspiro a que mis papeles puedan servirle a algún investigador que se interese por lo poco –o mucho– que hacíamos en esa época. Basta tener en cuenta que fui uno de los veinte fundadores de la Asociación Física Argentina en 1944, entidad que se disolvió por motivos políticos, en una medida irracional, que no fue de arriba sino de abajo: gente imbécil que creía que no había que hacer ciencia básica en la Argentina, sino que había que hacer técnica.
Igual, eso es el pasado. En este momento, la ciencia está rebrotando en la Argentina con mucho vigor. En ese sentido, creo que hay motivos para el optimismo.
*Físico y filósofo.



18/12/11 - 12:09