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El lado oscuro de Humala: violaciones a derechos humanos y golpe de Estado

El presidente electo se sublevó contra el gobierno de Fujimori. Los diarios golpistas que editaba su hermano con el título de Ollanta. Represión a Sendero Luminoso.

Que familia. Ollanta Humala (izq.), junto a su hermano Antauro, durante el intento de golpe de Estado contra Alberto Fujimori. |

Ante todo, Ollanta Humala fue siempre un soldado. El presidente electo de Perú suele contar que su padre Isaac educó a sus siete hijos para que algún día de-sembarcaran en la Casa de Pizarro. Isaac estaba convencido de que la carrera militar era la única vía por la que Ollanta y los demás rozarían el poder. No se equivocó. La ruta de Humala hacia la presidencia estuvo empedrada de una turbia trayectoria castrense que incluye denuncias por supuestas violaciones a los derechos humanos y un intento de golpe de Estado.

La primera aparición de Humala en la escena pública peruana ocurrió el 29 de octubre de 2000, cuando se levantó al mando de medio centenar de soldados del cuartel que comandaba en Locumba, al sur de Perú. Un mes después, Fujimori renunció a la presidencia por fax desde Japón. El cuartelazo de Humala ocurrió en la madrugada en que Vladimiro Montesinos, monje negro del fujimorismo, se fugaba en un yate hacia América Central.
“Esa situación extraña dio lugar a que se tejiera la hipótesis de que el levantamiento de Humala fue una cortina de humo –explicó a PERFIL Edmundo Cruz, jefe de investigaciones del diario La República–. Pero la insurrección de Humala fue auténtica. Fue un verdadero intento de golpe de Estado”.

Los años dejaron en el olvido aquel incidente y Ollanta se volcó a la política. En 2006, cuando era candidato a la presidencia, se desempolvó otro oscuro episodio de su pasado militar. En 1992, el capitán del Ejército comandaba la “Base Antisubversiva” Madre Mía, en el valle cocalero del Alto Huallaga, principal foco de Sendero Luminoso. Mientras Humala estuvo en funciones, aquella región fue escenario de la “guerra sucia” contra los senderistas.
Por entonces, el ex coronel se hacía llamar “capitán Carlos” y tenía en su haber la experiencia recogida durante una estadía en la Escuela de las Américas. Humala fue denunciado por torturas, ejecuciones extrajudiciales y la desaparición forzada de un matrimonio. La Justicia archivó el caso hasta 2009.
Hoy, lo que está en curso es otro proceso por presunta compra de testigos. Varios de los sujetos que habían presentado cargos contra Humala se retractaron tiempo después. Según el Instituto de Defensa Legal de Perú, sin embargo, “como jefe de la Base de Madre Mía, corresponde atribuirle responsabilidad directa en las detenciones y ejecuciones”.

Los años maduraron al viejo soldado. “La gran diferencia entre ambos luego de 2000 fue la clásica dicotomía entre reforma y revolución”, comentó a PERFIL Antauro Humala, otro de los hermanos rebeldes de la familia. Pero entre 2002 y 2004, Antauro editó un pasquín llamado Ollanta en el que alentaba a rebelarse contra el gobierno de Alejandro Toledo. Ollanta nunca retiró su nombre.

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