Publicado en edición impresa de ministra de desarrollo social  

Vidal, de alumna ejemplar a la chance de ser la vicejefa de Macri

Boda. En diciembre de 1998, se casó con Ramiro Tagliaferro. |

Corría 1996. En el barrio de Flores, el invierno era tan crudo como la mayoría de los agostos. Un joven a bordo de un jeep, con sombrero de lana y campera, tocaba el quinto “A” del departamento donde “Mariu” vivía con sus padres y su hermano. Papá José Luis salió al balcón y observó la calle. “¿Con ése vas a salir?”, le dijo a la hija de 22 años, quien intentó calmarlo: “Quedate tranquilo pa, voy a tomar un café, no me voy a casar”. Dos años y medio después, el 17 de diciembre de 1998, el vaticinio de María Eugenia Vidal no se cumplió: se casó con Ramiro Tagliaferro, diputado provincial del PRO.

La candidata a vicejefa de Gobierno no suele adelantarse a los hechos: a pesar de ser la ministra preferida de Macri, una semana antes de ser elegida mantenía su bajo perfil y decía que estaba alegre con estar nominada. Hoy, con 37 años y tres hijos, (Pedro, de 3 años, Camila de 10 y María José de 8), es la nueva figura femenina del macrismo.

Hija de un cardiólogo y una empleada bancaria (Norma), y hermana de Nicolás, fue una alumna casi perfecta. Cursó la primaria y la secundaria en el Colegio Misericordia, que era sólo de mujeres. De esos años todavía conserva un grupo de amigas. Incluso, una de ellas, Soledad, la acompaña como asesora en el Ministerio de Desarrollo Social.

En la Universidad Católica Argentina conoció a Tagliaferro, con quien compartía sus estudios sobre Ciencia Política. Si bien tenía muy buenas notas, llegó a decirle a una profesora de Sociología que la increpó por sonreír: “Me río de sus ‘zapatos galácticos’”.
A la hora de las vacaciones, si bien adora el mar, suele alternar con viajes al sur, donde Tagliaferro prefiere descansar. En especial, viajan a Puerto Madryn, donde viven los padrinos de sus hijas.

Durante años, solía ir a ver bandas de rock under junto a su marido. En su casa, Los Redonditos de Ricota, Charly García y Fito Páez (a quien le dio “asco” el votante PRO) son los elegidos. ¿Deportes? Sólo practicaba vóley de adolescente y en los últimos tiempos empezó a ir al gimnasio, que la ayudó a bajar 15 kilos en seis meses. Fan del cine (salvo las comedias), en su mesita de luz hay cinco libros. Entre ellos, uno de Beatriz Sarlo.

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